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Albert Gimeno opina sobre los supermercados 24 horas en Barcelona

Albert Gimeno opina sobre los supermercados 24 horas en Barcelona Europa Press

Pensamiento

La vida loca de la manga ancha

"Sorprende porque el celo municipal con otro tipo de tiendas y actividades es severo, incluso duro, y en cambio con los supermercados de 24 horas ha habido una inusual flexibilidad"

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La decisión del Ayuntamiento de Barcelona de suspender la concesión de licencias para abrir supermercados de 24 horas en la ciudad llega tarde, pero llega. La proliferación de este tipo de comercios, el incremento inusitado en los últimos tiempos era una situación que incomodaba a muchos barceloneses y generaba dudas razonables sobre el buen gobierno que impartía el consistorio.

Cuando en la ciudad se desata el incremento de un tipo de negocio los rumores se disparan y el sentido común se deteriora. Más allá de la profunda rumorología que desata su aumento —negocios que pagan alquileres altos mientras registran moderados niveles de facturación— la realidad es que sorprende que las instancias municipales hayan permitido su proliferación con tanta alegría.

Un supermercado de 24 horas en Barcelona

Un supermercado de 24 horas en Barcelona Zorraquino EUROPA PRESS

Sorprende porque el celo municipal con otro tipo de tiendas y actividades es severo, incluso duro e inflexible, y en cambio con los supermercados de 24 horas ha habido una inusual flexibilidad que ahora, ante tanta crítica social y política, el equipo de gobierno ha decidido corregir. Y llama la atención porque ese tipo de autoservicios ha vulnerado leyes laborales, ha acumulado quejas, y ha desatado irregularidades con la legislación comercial.

Tanto celo que se pretende en determinadas cuestiones como el exceso de turismo y en cambio aquellos negocios que fomentan el comportamiento más bajo del visitante de botellón, de baja estofa, campan a sus anchas.

El Ayuntamiento deberá seguir dando explicaciones de esa inusitada manga ancha para descartar situaciones de pequeñas corrupciones que hubieran podido beneficiar a unos pocos pero enervar a una gran mayoría que sufre las consecuencias de una rigidez, a veces alarmante.

Esta situación, además, debería poner en alerta la existencia de otro tipo de negocios que ni cumplen una función importante para la ciudadanía ni tiene sentido la aceptación de un incremento exponencial de locales.

Entrada a un club de cannabis de Barcelona

Entrada a un club de cannabis de Barcelona Zorraquino EUROPA PRESS

La ciudad ha ido teniendo modas en el tatuaje comercial de las principales calles del centro pero entre una corriente puntual y la proliferación desmedida existe una diferencia importante. Y en ella entra la decisión de la concesión de licencias y la posterior vigilancia de las actividades. Otro ejemplo que genera el desconcierto entre miles de barceloneses es la facilidad con la que los clubs privados cuya actividad principal es fumar hachís y marihuana siguen abriendo sus puertas en múltiples espacios del centro de la ciudad. En cambio, o la ley o la permisividad les siguen permitiendo el mantenimiento de su negocio.

Controlar la actividad comercial de la ciudad es una atribución importante para establecer el dibujo social y económico que se pretenda conseguir en Barcelona. Por ello, las situaciones que la ciudadanía considera anormales y que otorgan cambios de actitud por parte de la Administración deben ser revisadas con detalle y corregidas con rapidez, pese a quien pese.