Fotomontaje de dos mossos d'Esquadra
Soluciones sin terciopelo
"Está por ver que seis agentes, sin armas y sin uniforme, rotando entre 14 centros --o los que finalmente integren el plan-- sirvan de algo para calmar el clima de tensión que ha sido el germen para poner en marcha este operativo"
Cataluña, la tierra de los mil y un debates, no podía faltar a su cita con la controversia con el plan de seguridad en los centros educativos que ha puesto en marcha la Generalitat.
Como los lectores ya sabrán, se ha iniciado un plan voluntario para que seis mossos d’esquadra roten por 14 centros educativos en los que se han detectado fisuras de seguridad y problemas de convivencia.
La iniciativa pretende controlar los problemas detectados en diversas escuelas, ubicadas en zonas de conflicto social. La medida sorprendió a buena parte de la sociedad.
No estamos habituados a que una Administración opte por medidas que impliquen cierto grado de valentía. La dictadura del buenismo, instalada en muchos estamentos de nuestra sociedad, es implacable con las ideas que se alejan del terciopelo.
El plan se revisará en junio y, de momento, lo que ha provocado es una zozobra en la comunidad educativa.
Está por ver que seis agentes, sin armas y sin uniforme, rotando entre 14 centros --o los que finalmente integren el plan-- sirvan de algo para calmar el clima de tensión que ha sido el germen para poner en marcha este operativo.
Lo que sí está claro es que la cuota buenista, incluso dentro de una comunidad educativa que por sus propios medios no es capaz de repeler los brotes de conflictividad en los centros, no dará tregua a la Administración.
Quizás el plan, si realmente se piensa que es una buena herramienta, se debería haber dibujado con más agentes, con mayor presencia en los centros, y sin el carácter voluntario con el que la Generalitat lo ha etiquetado, en parte para contener una parte de las quejas encendidas de familiares y educadores.
A la sociedad le hace falta un punto de madurez democrática cuando se atreve a despotricar como si la hubieran abierto en canal por el hecho de que agentes de policía tengan una misión que cumplir, en beneficio de la sociedad.
Demasiada permisividad con todos aquellos que se atreven a descalificar y a insultar a los representantes de un cuerpo policial porque faltarle al respeto sale gratis.
Esta lección democrática, la de respetar sin fisuras la figura de un cuerpo policial al servicio de la sociedad, también estaría bien que se estudiara sin reservas en las escuelas, en lugar de aplaudir el lanzamiento de dardos cargados de veneno.
Vivimos tiempos tambaleantes en la respuesta a determinados hechos. La seguridad es, sin duda, la materia más controvertida.
Sería interesante que la Administración, que se ha atrevido a poner encima de la mesa una solución delicada, no cayera en la trampa de todos aquellos que se quejan de los problemas y también de sus soluciones.
Quizás haya más elementos a tener en cuenta. Sumémoslos, pero es importante recordarle a la ciudadanía que para cocinar una tortilla es imprescindible romper unos cuantos huevos.