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Fotomontaje con la antigua cárcel Modelo (Barcelona)

Fotomontaje con la antigua cárcel Modelo (Barcelona)

Pensamiento

A la basura siete millones de euros

"Se va a 'resignificar' el castillo de Montjuïc y la cárcel Modelo, a la que serán conducidos los niños de los colegios, aula tras aula, para que visiten la cuarta galería y escuchen educativos sermones contra el franquismo. Es de suponer que también se les sermoneará sobre los males de estar recluido".

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El Ayuntamiento de Barcelona, en la persona de su teniente de alcalde de Derechos Sociales y Memoria Histórica, Raquel Gil, anunció un plan estratégico de “políticas de memoria”, que le va a costar casi siete millones de euros, para reforzar y defender los derechos democráticos, que parece que están los pobres amenazados por fuerzas oscuras y “discursos del odio”.

Quizá el ayuntamiento va sobrado de dinero porque son siete millones de euros que se despilfarran en las habituales tonterías buenistas. Se va a “resignificar” el castillo de Montjuïc y la cárcel Modelo, a la que serán conducidos los niños de los colegios, aula tras aula, para que visiten la cuarta galería y escuchen educativos sermones contra el franquismo. Es de suponer que también se les sermoneará sobre los males de estar recluido.

Cuando se vació la Modelo de “inquilinos”, los tontos de siempre, de ERC y etc., reclamaron precisamente convertir la cárcel en un centro de memoria, o sea de adoctrinamiento en el catalanismo. No sé sabe si con este programa de la señora Gil se darán por satisfechos.

Estuve dentro de los muros de la Modelo una sola vez, una mañana, para acompañar al artista Idroj Sanicne (en la vida administrativa, Jordi Encinas) que dirigía un taller en el que enseñaba a los cautivos a dibujar, modelar en barro, pintar, fotografiar. Había barrotes en todas las ventanas, algo que te dejaba muy mal cuerpo.

Me hice el firme propósito de portarme siempre bien, no conculcar bajo ningún pretexto ley alguna, para no tener que pasar allí ni una sola noche de mi vida. Hasta ahora, objetivo cumplido, triunfo absoluto, total.

Lo que pase en el futuro, ya se verá. Cada vez que voy a Barcelona, al poco de salir de la estación de Sants camino por la calle Provenza y paso por delante del muro de la Modelo, que me depara una visión melancólica y angustiosa, algo onírica, tipo De Chirico. Están pintarrajeados con horrendos dibujos y lemas reivindicativos, que agregan a la imponente fábrica más sensación de miserabilidad.

Sé que allí no habita ningún preso, los trasladaron a todos a otras cárceles. Pero aún así me parece oír sollozos lejanos. Me parece que el lugar está maldito. Pienso en los vecinos de las calles Provenza, Rosellón, Entença y Nicaragua, que cuando se asoman a la ventana o salen al balcón se encuentran delante esa mole que reverbera pesadumbre.

Tengo para mí que lo mejor, y de hecho lo único positivo que se podría hacer con el paquebote varado de la Modelo, con sus torres de vigilancia y sus muros manchados, es tirarlo abajo. Demolerlo hasta sus cimientos. En la parcela, se instalan unos parterres y se plantan cien árboles, y la ciudad contará con otro jardín.

Con eso no adoctrinarás a los niños de ninguna escuela en nada, pero en cambio mejorarás la experiencia vital de los vecinos. (A los niños, en vez de a la Modelo, pues me los llevas a visitar el cementerio, o un asilo psiquiátrico o un matadero de reses, sería más instructivo, más formativo).

Pero si no te gustan los jardines públicos, en el solar de la Modelo también se puede construir varios edificios de pisos de protección oficial, en los que podrían alojarse docenas de familias.

Han pasado diez años desde que se vació la Modelo, no tiene ningún sentido mantenerla de pie, ni mucho menos gastar ni un solo euro en “resignificarla” y dar la matraca a los chavales con la “memoria histórica”. Yo creo que Barcelona está enferma de pasado. ¿Por qué no dejar de manosearlo, y en vez eso, mirar al porvenir y hacer algo práctico y beneficioso?