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María Corina Machado, líder de la oposición al régimen chavista de Venezuela

María Corina Machado, líder de la oposición al régimen chavista de Venezuela Europa Press / Jimmy Villalta / Zuma Press

Pensamiento

El vodevil Corina Machado: la “mantuana” visita la villa y corte

"Su movimiento político promueve con énfasis las privatizaciones de los servicios públicos, la preeminencia del mercado libre y la hegemonía de los poderes económicos más poderosos"

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La visita de la política venezolana Corina Machado a Madrid, donde recibió la Medalla de Oro de la Comunidad de manos de su presidenta, ha sido un espectáculo vodevilesco digno de los anales del sainete y del género chico madrileño.

Se trataba de generar un show que entusiasmara a los dirigentes del PP, especialmente al incansable Núñez Feijóo, totalmente entregado a su particular cruzada y obsesión enfermiza antisanchista .

En la compleja y heterogénea sociedad venezolana , especialmente la caraqueña, Corina sería calificada como “mantuana”, que es como se designa a la mujer de familia tradicionalmente rica o de “alta sociedad”.

Corina Machado, estrella mediática del universo trumpista de Miami, recibió el Nobel de la Paz en 2025 por su “labor en defensa de los derechos democráticos y una transición pacífica en Venezuela”. Figura clave de la oposición venezolana, con perfil ideológico liberal en lo económico y fuertemente conservador en lo social. Con un fuerte respaldo internacional que la ayudó a conseguir el Nobel de la Paz, alimentando el factor de confrontación, que permitiera a Trump y a sus amigos petroleros recuperar el control sobre el “oro negro” venezolano.

No es difícil interpretar los motivos de su elección para acceder a dicho galardón, vivimos un momento especialmente complejo, donde las tesis populistas más conservadoras del “laissez faire” tienen un gran protagonismo.

Sus partidarios apuntan con entusiasmo a su enfrentamiento contra el régimen chavista de Nicolás Maduro. Lo que refleja el auge y el protagonismo de la ideología liberal conservadora más radical, que lidera los intereses económicos del mundo de los negocios y el cada vez mayor respaldo de las fuerzas conservadoras occidentales a figuras políticas que defienden los intereses más retrógrados y excluyentes.

Corina Machado es conservadora en lo social y agresivamente liberal/neoliberal en lo económico, con un discurso fuertemente antichavista. Su movimiento político promueve con énfasis las privatizaciones de los servicios públicos, la preeminencia del mercado libre y la hegemonía de los poderes económicos más poderosos.

Su actividad política cuenta con financiación en redes opositoras internas y de la diáspora venezolana más vinculada “al grupo de Miami”. Ha recibido y recibe respaldo político y mediático de los medios más conservadores de la administración Trump. Las acusaciones de financiación por élites económicas o intereses externos forman parte del debate político.

Para la Administración USA, el objetivo más significativo y relevante es recuperar y mantener el control del petróleo venezolano. El problema para Corina es que Delcy Rodríguez, actual presidenta ”encargada”, cumple perfectamente con el encargo recibido por su “big bossDonald Trump. Hasta el momento actual, Corina es consciente de su escaso protagonismo, y permanece “fuera de juego”, esperando las decisiones del “hombre naranja”.

En su último viaje a España, la política venezolana ha cometido errores de bulto, como solicitar “elecciones impecables” en España. De esta manera tan torpe e inoportuna, la lideresa ponía en duda la democracia española y se significaba contra el Gobierno de Sánchez.

Corina Machado estuvo especialmente desafortunada en el desaire a la invitación del Gobierno español, proyectando una imagen poco diplomática, debilitando su capacidad de interlocución institucional en un país clave para la estrategia política latinoamericana.

A esto se suma su cercanía ideológica con figuras como Ia presidenta Díaz Ayuso y formaciones como Vox, lo que la encasilla ideológicamente en la extrema derecha europea, dificultando la obtención de apoyos más amplios dentro del espectro político español.

Algunos analistas consideran que esta cercanía podría responder más a intereses geopolíticos —como el petróleo venezolano— que a un respaldo político firme. En contraste, figuras como Delcy Rodríguez son vistas por ciertos sectores internacionales como interlocutoras más previsibles.

Su alineamiento con las posiciones más agresivas de Donald Trump también puede resultarle controvertida, especialmente en Europa. Algunos analistas consideran que esto podría responder más a intereses geopolíticos —como el petróleo venezolano— que a un respaldo político firme. Por su parte, la UE mantiene con relación a ella, una posición institucional más prudente y plural: apoya elecciones libres, pero evita alinearse totalmente con una figura vinculada a los sectores más ultraconservadores del espectro político español.

España acoge a más de medio millón de venezolanos, uno de los colectivos que más ha crecido desde 2016 . No es una migración “típica” de clase baja, sino muy heterogénea socialmente. Se pueden distinguir diferentes perfiles sociológicos que corresponden a determinadas etapas conflictivas en Venezuela.

En la emigración venezolana a España ha habido dos momentos relevantes: el periodo 2000-2014, donde se produce la migración de clases medias y altas, compuestas por profesionales, empresarios, con alto nivel educativo (ingenieros, médicos, directivos), con un perfil profesional “altamente cualificado”. Este grupo mantiene vínculos con redes económicas internacionales (principalmente a través de Miami). Un segundo periodo (2015-actualidad) es la emigración de la crisis de los afectados por el “colapso económico” venezolano: inflación extrema, caída del PIB, crisis institucional… El perfil de esta segunda ola correspondería a clases medias empobrecidas, jóvenes cualificados, pero precarizados, que sufren las consecuencias de la crisis económica.

La diáspora venezolana en España es mayoritariamente antichavista. Dentro de ella, hay una tendencia conservadora muy visible, especialmente en sectores de clase media. Sin embargo, la emigración venezolana en España no puede reducirse a caricaturas sociales: es muy heterogénea, con fuerte componente de clase media cualificada, a la que se han incorporado últimamente sectores empobrecidos, manteniendo una posición mayoritariamente crítica con el chavismo. Sin olvidar que muchas de estas élites y de sus dirigentes económicos pactaron con el chavismo más burocrático y corrupto.