Jon Urkiola y una administración de lotería
La digitalización de la lotería no puede convertirse en un monopolio
"Defendemos la necesidad de establecer un marco normativo claro que reconozca la comercialización online de lotería como parte legítima de la actividad de las administraciones"
Cataluña ha sido históricamente uno de los territorios más dinámicos en la modernización del comercio y las administraciones de lotería no han sido una excepción.
Durante más de 20 años, esos pequeños negocios familiares han liderado su propia transformación digital, invirtiendo recursos y desarrollando o apoyándose en canales online para adaptarse a un consumidor cada vez más exigente que demanda nuevas formas de atención.
Hoy, ese esfuerzo se traduce en que hasta el 30% de su facturación proviene del entorno digital y que supone un negocio de más de 1.500 millones de euros. Una evolución que, sin embargo, no ha ido acompañada de una regulación adecuada.
Desde la asociación de administraciones de lotería Defensa Digital (DEDIT) defendemos la necesidad de establecer un marco normativo claro que reconozca la comercialización online de lotería como parte legítima de la actividad de las administraciones.
Hablamos de seguridad jurídica, neutralidad tecnológica y reglas transparentes.
El riesgo actual es evidente: la posible imposición de un canal único de venta online por parte de Loterías y Apuestas del Estado, un monopolio de facto, supondría limitar la competencia y frenar la innovación. Cataluña, como territorio con fuerte cultura empresarial, entendería mal un modelo que penaliza a quienes han invertido y apostado por modernizarse.
Los datos lo reflejan: el Tribunal de Cuentas ha señalado que, en el sorteo extraordinario de Navidad de 2022, el 9,4% de los compradores adquirieron sus décimos a través de páginas web y aplicaciones de administraciones, frente al 0,17% que lo hizo a través del canal online oficial de Loterías y Apuestas del Estado.
En términos absolutos, casi 2,5 millones de personas utilizaron estas vías digitales frente a unas 137.000 del canal oficial.
Restringir esa diversidad de canales no solo perjudicaría a los puntos de venta, que no dejan de ser negocios familiares, sino también a los consumidores, reduciendo opciones y libertad de elección. Además, el contexto económico no acompaña.
El sector ha perdido más de un 60% de rentabilidad en las últimas décadas, fruto de precios de lotería congelados desde 2002, comisiones sin prácticamente actualizar desde entonces y con un aumento de los costes de explotación de más del 60%.
El canal online ha sido una herramienta clave para compensar esa caída. Eliminarlo o limitarlo supondría el cierre de miles de puntos de venta y la pérdida de miles de empleos.
Desde DEDIT no planteamos un enfrentamiento, sino una solución: diálogo, análisis técnico y regulación equilibrada. Hemos trabajado en propuestas concretas junto a expertos y actores del sector, con un objetivo claro: ordenar la realidad existente sin destruirla y mejorar la rentabilidad del sector.
Es imprescindible que cualquier regulación futura se construya desde el diálogo y el respeto al modelo actual. Un modelo que ha demostrado ser eficaz, cercano al ciudadano y capaz de evolucionar sin necesidad de concentrar el mercado en una única plataforma.
Ignorar esta realidad sería un error que costará la destrucción del sustento de vida de miles de familias.