Nuria González y un grafiti del Che en Cuba
El síndrome de la foto-paja del Che
"Pablo Iglesias y otros ejemplares de similar condición han desembarcado en Cuba para recordarle a los cubanos que la dieta a base de proclamas y pobreza puede que no sea rica en vitaminas, pero sí necesaria para que los pijoprogres del mundo justifiquen su existencia"
Como no hay dos sin tres, estamos asistiendo al tercer acto de autoflagelación y plañiderismo de la fauna woke comunistoide pija europea, sin duda una de las tribus posmodernas más irritantes que recordará la historia, a cuenta de la más que inminente caída de la dictadura criminal y sanguinaria de Cuba, que hace 70 años que mantiene a los cubanos y cubanas encerrados en esa suerte de “cárcel/isla”, convertida en un lugar de miseria absoluta derivada burdel más grande del mundo, al servicio de cualquiera que pueda pagar 10 dólares, una camiseta o un paquete de támpax por una felación.
Mientras, en esta España de censura y de líder totalitario, justo como pasaba en 1959, año de la “Revolución Cubana", nuestra nueva Armada Invencible, liderada por Pablo Iglesias y otros ejemplares de similar condición, han desembarcado en la isla para recordarle a los cubanos que la dieta a base de proclamas y pobreza puede que no sea muy rica en vitaminas ni proteína, pero que es absolutamente necesaria para que el resto de pijoprogres del mundo justifiquen su existencia y tengan algo en lo que inspirarse para sentirse guerreros de algo.
Eso sí, el desembarco lo han hecho desde la Business Class de los aviones para ir directamente a las habitaciones de los grandes hoteles de las cadenas hoteleras, en su mayoría españolas, de todo lujo, donde ahí sí que no falta de nada.
Después de verlos defender al dictador Maduro y a su régimen bolivariano asesino y luego de verlos votar en el Congreso de los Diputados en contra de las mujeres iraníes y a favor del “Régimen Teocrático de la Horca” de Irán, obviamente a nadie le sorprende esta tercera parte de espectáculo, mitad lamentable mitad malvado, que colaus, iglesias, pisarellos, monteros y toda la cuadrilla nos están brindando.
Lamentable, porque ya causa más mofa que otra cosa, como un número decadente de malos payasos de circo. Pero sobre todo malvados, porque hay que ser muy mala persona para conspirar a favor de que las cubanas y los niños y niñas de ese país sigan manteniendo, con su obligado “jineteo”, el régimen corrupto y miserable cubano y a sus gerifaltes, que no sufren en absoluto la carencia crónica de todo a la que tienen sometido a su pueblo.
O defender como con el último invento de los jefes “Rabolución Cubana” para no desaprovechar nada de las pingües ganancias que reportan los cuerpos de las mujeres, a saber, la llamada “Gestación Subrogada Solidaria”, que son los mismos vientres de alquiler, explotación reproductiva de mujeres y compraventa de bebés de cualquier otro sitio, pero pasado por el marketing castrista. Y funciona.
Les aseguro que mujeres que han estado criticando los vientres de alquiler en todas partes están guardando un silencio absoluto si se trata de criticar lo que hacen en Cuba. Bien lo sabemos con mi querida compañera feminista argentina María José Binetti, junto a la que tuve el gran honor de ser expulsada de una conferencia que pretendían blanquear los vientres de alquiler cubanos. Siempre nos reímos cuando lo recordamos, y no dejamos de alucinar recordando que muchas de aquellas “expertas” sí se quedaron muy a gusto en dicho foro.
Supongo que estas mujeres deben padecer aquello que, de manera brillante, ha acuñado otra gran amiga y compañera feminista mexicana, Claudia Espinosa Almaguer: el conocido “Síndrome de la foto-Paja del Che”, que se traduce en que hay determinadas mujeres que son capaces de señalar y denunciar abusos y violaciones de los derechos humanos flagrantes hacia nosotras, siempre que ocurran en un sistema de libre mercado, y así todo es culpa del capitalismo, pero que se les desconecta el cerebro en cuanto la iconografía guerrillera setentera entra en el plano. Y esto aplica tanto para acabar defendiendo dictaduras caribeñas o regímenes teocráticos islamistas.
Yo espero que el aislamiento de Cuba acabe lo antes posible, que la condena a muerte en vida de las cubanas sea ya muy breve, y que la esperanza y la libertad de la gente se convierta en la cura de la ceguera (o la maldad) de las señoras que padecen el síndrome descrito. Digo de ellas porque de los hombres de las “flotillas business aerotransportadas” que defienden el régimen castrista no espero nada, ellos están ahí por dinero y por puteros. Y, si no, díganme por qué Silvio Rodríguez nunca pidió un fusil para parar a los pederastas de todo el mundo que devoran, literalmente, las niñas cubanas cada día.