Pensamiento

Soy estúpido

4 febrero, 2014 08:39

Yo también soy estúpido. Me sumo a la estupidez del presidente de CRÓNICA GLOBAL, Francesc Moreno. No soy capaz de entender que la obligación de dar el 25% de las clases en castellano sea un atentado al catalán, cuando el catalán tendrá a su disposición el 75% del tiempo. Sigo siendo un estúpido cuando oigo por activa y por pasiva que con esta decisión del TSJC nos cargamos un modelo de éxito. Perdonen mi bisoñez, pero ¿a qué éxito se refieren? Al del fracaso escolar, al del escaso nivel de idiomas, al del escaso nivel de conocimientos.

Si el TSJC obliga en una sentencia que los críos tengan el 25% en castellano –cuando el castellano es hablado por más del 50% de los catalanes- se rasgan las vestiduras alertando de la destrucción del modelo de inmersión lingüística o es una intriga más de los anticatalanes

El modelo de inmersión lingüística fue un acierto en sus orígenes para evitar la división de la sociedad en dos partes sin diálogo como sucede en el País Vasco. Sin embargo, este modelo dejó hace mucho tiempo de ser pedagógico para ser político, como decía el sábado el profesor Francesc de Carreras en un artículo en El País. La lengua se ha convertido en una herramienta arrojadiza a favor del soberanismo porque el catalán se presenta como única lengua. La única lengua de nuestra tierra.

Cuando uno visita por primera vez Helsinki, la capital de Finlandia, se sorprende por dos cosas. Que haya calefacción en el suelo de las calles, para evitar la acumulación de nieve en invierno, y que el nombre de éstas siempre se escriba en dos idiomas: finés y sueco. La sorpresa aumenta cuando conoces que el sueco apenas lo habla el 5% de la población. Sin embargo, en la calle se le trata de igual a igual. También en los centros educativos. La lengua vehicular de los colegios puede ser cualquiera de los dos idiomas. Algo tendríamos que aprender. En especial, si tenemos en cuenta que Finlandia es uno de los sistemas educativos más avanzados. Este sí que es un modelo de éxito.

Sin embargo, el nacionalismo dominante no está por la labor. Si el TSJC obliga en una sentencia que los críos tengan el 25% en castellano –cuando el castellano es hablado por más del 50% de los catalanes- se rasgan las vestiduras alertando de la destrucción del modelo de inmersión lingüística –que del éxito queda lejos- o es una intriga más de los anticatalanes. Léase anticatalán todo aquel que no baila el agua al pensamiento único. ¿Cuál es el problema? Que los chavales hablen dos lenguas –se siguen quedando sin inglés, por cierto- o que los chavales sólo reciban las clases en una lengua para un mejor adoctrinamiento. No sé la respuesta, ya saben, no alcanzo a más. Soy estúpido.