El presidente de Estados Unidos, Donald Trump
Esto va de influencia
"No dejar usar una base militar en pleno conflicto es algo muy serio. Las consecuencias no tardarán en plasmarse, en lo económico y, también, en la defensa"
El conflicto bélico iniciado con el bombardeo de Irán no va de libertades, ni siquiera de petróleo, ni mucho menos de religiones, sino de áreas de influencia.
Tras años y años hablando del ocaso de la economía del petróleo, la realidad nos muestra lo contrario, el mundo económico mira temeroso lo que pueda ocurrir en una zona en la que se produce un tercio del petróleo mundial y, además, el de mejor calidad. Y es la ausencia de petróleo lo que puede hacer caer al régimen castrista una vez que el bloqueo, ahora real, a Cuba amenaza seriamente con su continuidad. Sería ingenuo pensar que el petróleo no sigue moviendo la geopolítica.
También es cierto que la República Islámica atenaza a los ciudadanos de Irán y carecen de las libertades a las que estamos acostumbrados en occidente. Aunque el día a día en lo económico es, en general, correcto, especialmente en el mundo urbano, la disidencia se castiga de manera brutal y la represión es tremenda y, como en Venezuela, el mundo libre debe propiciar el avance de los derechos humanos en todo el mundo.
Un tercer elemento que desencadena la situación actual es la necesidad del estado de Israel de aprovechar el momento para debilitar a su archienemigo, una vez que sus proxis, Hammas y Hezbolah, ya lo han sido.
Lo que se debe descartar es el componente religioso de este conflicto. Judíos, católicos, protestantes, suníes, chiitas y agnósticos están enfrentados a Irán, país persa, que no árabe, de mayoría chiita, y una de las principales referencias para los seguidores de Alí. Si de algo no va esto, es de religión. Curiosamente las hostilidades comenzaron en Sabath y estamos en el mes de Ramadán. Nada de esto influye.
Pero siendo todas esas causas ciertas, hay una todavía más relevante, la delimitación de áreas de influencia, donde Estados Unidos quiere dejar claro hasta dónde llega su dominio. No es casualidad que el mismo portaviones que sirvió de base para la operación de extracción de Venezuela esté ahora protegiendo las costas de Israel.
Lo más sorprendente de la reacción de Irán no es que use su derecho de legítima defensa conta Israel y las bases norteamericanas de la región, sino que dedica tiempo y recursos a enfrentarse con todos los países de su entorno, dando por perdido el relato de la agresión norteamericana. Irán no pertenece a la liga árabe y en muchos foros va absolutamente por libre, pero no solo no pide la ayuda de sus vecinos, sino que les ataca, tratando de provocar el caos económico. Lo que está en juego es el predominio local y, sobre todo, el global. O conmigo o contra mí.
Sorprende la intensidad de los ataques a Dubai, un lugar menor en el despliegue norteamericano, muy por detrás de Qatar, Bahréin o la propia Arabia Saudí. Sin embargo, hay probablemente un efecto propagandístico pues el eco de todos los extranjeros contando sus penas por Instagram no tiene precio. Y además de que sus golpes se conozcan en el mundo, Irán también tiene especial interés en golpear el mercado energético, amenazando con cerrar el estrecho de Ormúz, atacando refinerías de la zona y asfixiando al primer productor mundial de gas, Qatar.
Estados Unidos deja claro que en América, Europa y Oriente Medio no le tose nadie. Rusia está demasiado ocupada con su guerra con Ucrania y no ha podido hacer nada ni en Venezuela ni en Irán. China tampoco ha hecho nada en Venezuela y, de momento, tampoco mueve ficha en Irán, por más que está perdiendo fuentes “amigas” de petróleo.
En esto de marcar territorio hay que estar en un bando o en otro. Y como pasa recientemente, España parece quedarse en el lado equivocado de la historia. ¿A quién se le puede ocurrir negar el uso de las bases de Morón y Rota en tiempo de guerra? ¿Para qué narices quiere Estados Unidos bases si cuando las necesita no las puede usar?. Rota es una sede muy importante de la sexta flota norteamericana, la del Mediterráneo, y Morón base de aviones cisterna, imprescindibles cuando hay movimientos de tropas de la magnitud de la actual.
Hay feos simbólicos y feos reales, y éste es real. Una cosa es hacer comentarios en redes sociales o ponerse pines en eventos. Pero no dejar usar una base militar en pleno conflicto es algo muy serio. Las consecuencias no tardarán en plasmarse, en lo económico y, también, en la defensa. Estados Unidos reforzará su presencia en Marruecos y minimizará su presencia en España. Lo habremos conseguido, yankees go home. Pero cuando Marruecos comience a tocarnos las narices, nadie, absolutamente nadie, nos ayudará. Un partido en el gobierno no puede mantener las soflamas de los partidos de oposición. Solo hay que recordar el cambio de opinión de Felipe González con su famoso “OTAN, de entrada, no”.
Estados Unidos hace lo que siempre ha hecho, imponer su ley, solo que con este presidente todo va muy rápido y de manera simultánea. Y en estos momentos, se está al lado, o contra. El ejemplo de Francia, Alemania o incluso Reino Unido es clarísimo, no valen medias tintas. Si vamos de Quijotes saldremos trasquilados.