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Antía (41 años) sobre el mercado de la viviendas en España: "Lo que yo podría ofrecer no llegaba ni a la mitad de lo que pedían"

La trampa invisible en el mercado de la viviendas en España que impide comprar casa aun con buen sueldo

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Tener un empleo estable y una trayectoria laboral consolidada ya no garantiza poder acceder a una vivienda digna en España.

Pocas personas explican con tanta claridad la frustración de una generación como Antía, una gallega de 41 años que, a pesar de haber seguido el manual del éxito tradicional, estudiar, especializarse y encadenar años de trabajo duro, se encuentra en un callejón sin salida.

En una charla para El Español, relata cómo lleva ya 13 años encadenando alquileres, contemplando la idea de tener una casa propia como un sueño de ciencia ficción.

Vivir de alquiler ya no es una opción temporal de paso, sino una situación impuesta por la escalada de precios que sufre el mercado de la vivienda en España.

De hecho, según los últimos datos oficiales de Eurostat, el precio de los inmuebles se ha disparado un 12,8% solo en el primer trimestre de 2026, una cifra que duplica con creces la media registrada en el resto de la Unión Europea.

La odisea de buscar un techo en solitario

Antía se independizó en 2013 y, en todo este tiempo, nunca ha contemplado la compra como una opción real.

"Realmente nunca he tenido en mente lo de comprar vivienda. Me gustaría, como creo que a todo el mundo, pero siempre he vivido de alquiler", explica.

Todo cambió hace un año, cuando los propietarios de su piso decidieron venderlo. Le dieron la opción de comprarlo antes de sacarlo al mercado, pero fue inviable: "Lo que yo podría ofrecer no llegaba ni a la mitad".

Buscar un nuevo alquiler tampoco fue sencillo. "Tuve mucha suerte. He visto pisos terribles por 800, 900 o más de 1.000 euros", recuerda.

Esta situación se repite en buena parte del territorio. Distintos análisis del mercado sitúan el esfuerzo hipotecario en Málaga o Baleares entre el 49% y el 58% de los ingresos de un hogar medio, y por encima del 40% en Madrid, Cádiz o Alicante.

Para Antía, el problema ya no distingue edades. "Una persona sola, si no tiene un buen sueldo, es imposible. O tienes muchos ahorros o los pisos se compran porque tus padres te apoyan, porque tú por mucho que quieras ahorrar… es imposible".

Los datos respaldan esa percepción. Según estimaciones recientes, el 62% de los menores de 35 años no puede acceder hoy a una hipoteca con sus ingresos actuales, y el alquiler llega a suponer más del 45% de los ingresos de ese mismo grupo.

El límite de la ciudadanía

Antía considera que la crisis vivienda es, ante todo, un problema estructural que exige una respuesta política.

Denuncia que la falta de alternativas empuja a aceptar condiciones abusivas: "Lo que siento es que se está jugando con la necesidad de las personas. Si no lo alquilas tú, lo va a alquilar otro".

Sobre los contratos, es tajante: "Ves los contratos y ves todo y dices: 'Por Dios'. Aceptas cosas con las que no estás muy de acuerdo porque no encuentras otra cosa. Te ves con el agua al cuello y pasas por la rueda".

También señala la brecha generacional, "Noto que hay una diferencia generacional. Antes la gente trabajaba y ahorraba. Ahora mismo, ahorrar viviendo solo es muy complicado".

Y reivindica que el acceso vivienda no debería depender de compartir piso o encontrar pareja: "Es una elección vivir con alguien o no, pero si no quieres compartir, parece que tienes que malvivir".

Su reflexión final resume el sentir de miles de personas en toda España: "Esto tiene que parar en algún momento o tendremos que hacer que pare. Socialmente hay que hacer algo".

Antía insiste en que vivir con dignidad es "un derecho constitucional" que, lamentablemente, "estamos perdiendo".

Un problema que no tiene fronteras autonómicas

Lo que cuenta Antía en Galicia se repite, con matices, en Madrid, Cataluña, la Comunidad Valenciana o Andalucía.

La combinación de una demanda sostenida, una oferta insuficiente de vivienda nueva y unos salarios que no crecen al mismo ritmo que los precios ha convertido el acceso a un hogar en uno de los grandes debates sociales de 2026.

Como resume la propia Antía: "Todo el mundo debería poder acceder a la vivienda en condiciones, como tú quieras, tanto de alquiler como de compra. Lo que no puede ser es que trabajes tantas horas de tu vida y no puedas hacerlo".