Pep Guardiola en la rueda de prensa previa al Real Madrid-Manchester City

Pep Guardiola en la rueda de prensa previa al Real Madrid-Manchester City EFE

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Pep Guardiola (55 años): "Creo que es imposible haber vivido una infancia mejor, haber sido más feliz de lo que yo fui"

Los secretos de la infancia y el refugio más íntimo de Guardiola lejos de los focos del fútbol mundial

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Guardiola ha vuelto a hablar de su etapa de adolescente, antes de convertirse en uno de los entrenadores más laureados del fútbol mundial.

A sus 55 años, sus recuerdos de infancia dibujan a un niño entregado por completo al fútbol, criado en un pequeño pueblo catalán de fuerte raíz medieval.

Esa combinación de disciplina temprana y arraigo a sus orígenes ayuda a entender el perfil metódico que después trasladaría a los banquillos.

Santpedor, el pueblo que lo vio crecer

Guardiola nació y se crió en Santpedor, un municipio de unos 7.000 habitantes en la comarca del Bages, muy cerca de Manresa.

Sus padres, Valentí Guardiola y Dolors Sala, lo criaron en una localidad donde la familia Guardiola está documentada desde el año 1500.

"Creo que es imposible haber vivido una infancia mejor, haber sido un chico más feliz de lo que yo fui. No fuimos una familia adinerada, éramos normales, más pobres que ricos, en un pequeño pueblo, y todos los días los pasaba en una calle", confesó al recordar aquellos años de libertad en Santpedor.

El propio técnico ha descrito el ambiente cercano del pueblo: "Santpedor es uno de esos pueblos donde todos se saludan, todos se conocen". Allí pasaba las tardes con un balón bajo el brazo, esperando a que llegara la pandilla para jugar hasta que su madre lo llamaba a comer.

Una adolescencia sin fiestas ni excesos

Con solo 13 años, Guardiola ya formaba parte de la academia de fútbol del Barcelona, algo que condicionó por completo su forma de vivir la adolescencia.

"No fui un chico que fuera a muchas fiestas", ha reconocido el entrenador, dejando claro que su prioridad estaba en otro lugar desde muy joven.

Guardiola ha explicado que siempre trató de centrarse en lo suyo, evitando discotecas, bares y el consumo excesivo de alcohol propio de esa edad.

Esa renuncia temprana a la vida social, mantenida durante años, explica en parte la exigencia que después mostraría como entrenador en clubes como el Barcelona, el Bayern Múnich y el propio Manchester City.

Un niño travieso con el balón como pasión

Hijo de un albañil y de un ama casa, Guardiola mostró desde pequeño un carácter travieso, aunque siempre guiado por los valores familiares.

Su propio padre recordaba con cariño el fuerte arraigo familiar en su crianza: "Estoy muy orgulloso de mis hijos porque tienen buen corazón. Les hemos dado una buena educación y enseñado que en la vida se sale adelante con ahorro y trabajo".

A pesar de esa base firme, las travesuras eran inevitables; el propio Valentí Guardiola recordaba en distintas entrevistas que "de niño llegó a pintar con rotuladores las paredes de la plaza Ayuntamiento de Santpedor, y tuvo que limpiarlas él mismo como castigo".

Su entrada en el mundo fútbol también tuvo algo de casualidad.

Fue un amigo de su padre quien, al verlo jugar de pequeño pegado siempre a una pelota, sugirió apuntarlo a las pruebas del Barcelona, anunciadas entonces en el periódico.

El primer día de pruebas ni siquiera llegó a tocar el balón, pero el talento natural que acompañaba a su pasión fue suficiente para que lo citaran de nuevo, y en esa segunda oportunidad destacó de forma definitiva.

El camino hacia el último gran sueño

Fuera del campo, es un hombre de costumbres y pasiones muy marcadas.

Para cargarse de energía antes de un partido crucial, su ritual infalible es escuchar los acordes de Viva la Vida de Coldplay, un himno que le acompaña en los momentos de máxima tensión junto a Gladiator, su película favorita y una de esas historias de superación que nunca se cansa de ver.

Además, cuando el calendario se lo permite, demuestra ser un gran aficionado al golf, una disciplina que sigue con atención en la televisión y que practica con asiduidad en sus ratos libres.

Pocas son las metas que le quedan por alcanzar a este exfutbolista y entrenador que, sin duda, ha triunfado en incontables ocasiones a nivel de clubes.

Eso sí, el técnico reconoce abiertamente que todavía le queda un sueño dorado por cumplir en su carrera, aunque es plenamente consciente de que quizá no pueda llevarlo a cabo a corto plazo: asumir el reto de entrenar a una selección nacional en un gran torneo internacional.