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Tener problemas con los árboles o el jardín del vecino es un clásico de las disputas vecinales que ocurre mucho más de lo que nos gustaría.

Una rama que se mete en tu patio, las hojas que te lo ensucian todo o unas raíces que empiezan a levantarte las baldosas del suelo son situaciones muy molestas que suelen acabar en discusión.

Sin embargo, antes de actuar es fundamental saber qué dice la ley al respecto y en qué casos sí tienes permiso para podar la vegetación ajena.

Las distancias mínimas legales

La ley deja muy claro que nadie puede plantar pegado a la valla del vecino.

Si el ayuntamiento de tu zona no tiene una ordenanza propia, el Código Civil obliga a respetar unas distancias mínimas para evitar que las copas o las raíces invadan el terreno de al lado.

La norma fija una distancia de 2 metros para los árboles altos y de 50 centímetros para los arbustos o árboles más pequeños. Si el propietario de la parcela de al lado planta algo sin respetar estas medidas obligatorias, tienes todo el derecho a exigirle que lo arranque de raíz de forma inmediata.

El caso de las ramas

Este es el típico dolor de cabeza en las urbanizaciones o chalets cuando va pasando el tiempo.

El árbol del vecino puede estar perfectamente plantado en su sitio, pero a medida que crece, las ramas superiores empiezan a colarse en tu propiedad, tapándote la luz o manchando tu jardín.

En este supuesto, la normativa te pone un freno importante que no puedes pasar por alto. Tienes todo el derecho legal a exigirle a tu vecino que corte esas ramas invasoras, pero la ley te prohíbe que vayas tú a podarlas por tu cuenta sin su permiso.

El peligro de las raíces

En cambio, cuando el problema viene por el subsuelo, las reglas del juego cambian de forma radical a tu favor. Las raíces de un árbol ajeno pueden ser un peligro invisible capaz de romper tuberías, destrozar el césped o provocar daños bastante graves en los cimientos de tu vivienda.

Si las raíces se meten en tu propiedad, la ley es drástica: estás ante uno de los pocos casos en los que tienes permitido cortarlas tú mismo.

En este caso concreto, tienes plena autorización para cavar y cortar la raíz invasora que se ha colado en tu terreno, sin necesidad de pedir permiso a nadie.

Lo que no puedes hacer

A pesar de que la ley te ampare en ciertos casos, hay líneas rojas que no te puedes saltar bajo ningún concepto.

No tienes permitido entrar en la parcela del vecino para cortar ramas o arrancar vegetación, ya que estarías invadiendo una propiedad privada.

Tampoco puedes tomar decisiones unilaterales que afecten directamente a su jardín sin seguir los pasos legales adecuados.

Aunque una rama te moleste muchísimo, actuar de manera impulsiva cortándola tú mismo solo servirá para buscarte un problema mucho mayor ante la justicia.

Qué puedes hacer ahora

Si la vegetación de al lado te está amargando la vida, lo primero que debes hacer es mantener un diálogo amistoso con el propietario para explicarle la situación.

Muchas veces basta una conversación tranquila para que comprenda que sus ramas te tapan la luz o que sus raíces están dañando el pavimento de la entrada.

Si las palabras no funcionan, puedes enviar un escrito formal recordándole los límites de 2 metros y 50 centímetros que establece el Código Civil para este tipo de situaciones.

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