Piso en alquiler en Barcelona

Piso en alquiler en Barcelona David Zorrakino EUROPA PRESS

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España cambia las normas: los propietarios que renueven el contrato de alquiler y mantengan el precio no pagarán IRPF

El Ejecutivo calcula que la medida puede afectar a más de 600.000 contratos de alquiler en todo el país

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La política de vivienda es la gran asignatura pendiente de España. El acceso a un inmueble digno está en el centro del debate económico, más aún con la última medida fiscal que afecta directamente a miles de propietarios.

Después de que Junts, PP y Vox tumbaran la prórroga de la medida urgente que limitaba la subida del alquiler a un 2% anual, el Gobierno ha optado por otra vía de alivio para inquilinos y propietarios.

El Ejecutivo ha introducido un incentivo para los dueños de inmuebles que tengan que renovar un contrato de alquiler. Si lo mantienen tal y como está, sin subir la renta, tendrán una exención total en el IRPF.

La norma forma parte del paquete aprobado mediante real decreto-ley en marzo de 2026 y tiene un alcance potencial amplio en el mercado residencial.

Cambia la ley

La clave del cambio está en premiar a quienes mantengan estable el coste del arrendamiento al renovar el contrato. Un incentivo para los dueños de un inmueble y un respiro para los inquilinos.

Hasta ahora, el alquiler de una vivienda obligaba a declarar en el IRPF el rendimiento neto, calculado a partir de los ingresos obtenidos menos los gastos deducibles, como el IBI, la comunidad o el seguro.

Nueva fórmula

Sobre esa base se aplicaban reducciones que, en los casos más favorables, podían llegar al 90%.

La nueva fórmula introduce un supuesto distinto: si el propietario mantiene intacta la renta al renovar el contrato, sin aplicar ni siquiera la actualización por IPC, puede aplicar una reducción del 100%. En la práctica, ese ingreso queda sin tributación y la base imponible pasa a cero.

Cómo funciona la exención

Si bien el cambio no supone una rebaja general para todos los arrendamientos, sí constituye un incentivo importante. Eso sí, se limita a situaciones concretas.

La vivienda debe destinarse a residencia habitual del inquilino, lo que excluye los alquileres turísticos, los de temporada y cualquier otro uso distinto del residencial permanente.

A quién afecta

La ventaja fiscal se dirige, además, a zonas tensionadas, donde la Administración ha identificado un desequilibrio claro entre oferta y demanda y una presión sostenida sobre los precios.

En esas áreas, la medida intenta favorecer la estabilidad de las rentas sin obligar al propietario a rebajar el precio.

Menos barreras

Hasta ahora, para acceder a la mayor bonificación exigida en el régimen anterior era necesario reducir el alquiler un 5%. Ese requisito, en muchos casos, restaba atractivo al incentivo.

El nuevo sistema elimina esa barrera y la sustituye por una fórmula más simple: no hace falta bajar el precio, basta con no incrementarlo.

Qué controla Hacienda

La Agencia Tributaria será la encargada de comprobar que el precio realmente se mantiene. Para ello, se compararán contratos o documentos de prórroga que acrediten que no existen cambios en la renta.

También se vigilará que no haya subidas encubiertas, como trasladar al inquilino gastos que antes asumía el propietario. Si se detecta una alteración de ese tipo, la exención desaparece y el rendimiento vuelve a tributar conforme al régimen general.

Conduciones

Ese punto resulta importante porque la medida no solo se refiere al número que figura en el contrato, sino también a su evolución real.

El mantenimiento del precio debe ser efectivo y verificable. En caso contrario, el beneficio fiscal se pierde automáticamente y la tributación vuelve a depender de las reglas ordinarias del IRPF.

Alcance del cambio

El Ejecutivo calcula que la medida puede afectar a más de 600.000 contratos de alquiler en todo el país.

Su aplicación introduce un nuevo cálculo para los propietarios, que deberán valorar no solo el ingreso bruto de la renta, sino también el efecto fiscal de mantenerla estable.

En los tramos altos del IRPF, la ventaja puede ser relevante, porque renunciar a subir el alquiler no implica necesariamente una pérdida de rentabilidad si la tributación desaparece.

La norma busca así influir en la evolución del mercado sin aplicar mecanismos coercitivos directos. El mercado del alquiler lleva años tensionado, especialmente en las grandes ciudades y en las zonas con mayor demanda, y esto puede ayudar a regular la situación.

Qué busca la norma

El objetivo declarado es incentivar la moderación de precios en los contratos que se renuevan, especialmente en los territorios donde el alquiler se ha encarecido con más fuerza.

Asimismo, la nueva regulación busca modificar el comportamiento de los arrendadores desde el lado fiscal, en lugar de recurrir a sanciones o a limitaciones directas sobre los precios.

Para los inquilinos, la medida puede traducirse en una mayor previsibilidad en la actualización de sus contratos.