La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen PHILIPPE BUISSIN / EUROPEAN PARLIAMENT

+Economía

La Unión Europea marca las normas: obligan a que el café y cacao venezolano tengan origen sostenible para entrar a Europa

La nueva norma comunitaria obliga a acreditar que productos como el café y el cacao no proceden de terrenos deforestados y que han sido producidos legalmente

Contenido relacionado: Europa endurece las normas: se prohíbe los envases de comida con sustancias tóxicas en España a partir de agosto

Leer en Castellano
Publicada

Noticias relacionadas

La Unión Europea ha fijado un nuevo marco que afectará de lleno a productos tan habituales como el café, el cacao, la soja, el aceite de palma, la madera, el caucho y el ganado vacuno y se empezará a aplicar a partir del 30 de diciembre del 2026.

La clave es sencilla, aunque sus efectos serán amplios para entrar en el mercado europeo, estos productos deberán demostrar que no proceden de zonas deforestadas y que han sido obtenidos de forma legal y trazable.

No contribuir a la deforestación

La medida forma parte del Reglamento europeo sobre productos libres de deforestación, conocido como EUDR, una norma pensada para reducir el impacto del consumo europeo sobre la pérdida de bosques en otras partes del mundo.

La propia Comisión Europea explica que el objetivo es garantizar que los productos consumidos en la UE no contribuyan a la deforestación ni a la degradación forestal a escala global.

Demostrar el origen

El cambio principal es que ya no bastará con importar café o cacao sin más. Los operadores y comerciantes deberán realizar una diligencia debida para probar que esos productos son libres de deforestación, que cumplen la legislación del país de producción y que pueden trazarse hasta la parcela de origen.

Eso significa que la empresa que introduzca estos productos en el mercado europeo tendrá que recopilar y conservar información concreta sobre su procedencia.

Cacao y café

En el caso del cacao, la Comisión Europea subraya además que los granos conformes y los no conformes, o los de origen desconocido, no podrán mezclarse durante el comercio y el transporte, porque en ese caso todo el envío se consideraría no conforme y no podría comercializarse en la UE.

El café y el cacao se han convertido en dos de los ejemplos más claros por su peso comercial y por la relación entre su cultivo y la pérdida de cubierta forestal en varias regiones del mundo.

Producción legal

El eje de la regulación está en el concepto de deforestation-free. Para entrar en Europa, el producto deberá acreditar que no procede de tierras afectadas por deforestación o degradación forestal dentro del periodo de referencia fijado por la propia norma.

La Comisión resume el sistema como una obligación de demostrar que esos bienes no están vinculados a la destrucción de bosques y que han sido producidos legalmente.

Trazabilidad obligatoria

Ese requisito obliga a reforzar la trazabilidad y la documentación en origen.

El nuevo sistema, por tanto, no solo cambia la entrada del producto en aduanas, sino también la forma en que productores, exportadores, importadores y distribuidores tendrán que organizar su cadena de suministro.

UE, gran importadora

Como gran economía importadora, la UE considera que su consumo también tiene responsabilidad indirecta en ese fenómeno y, por eso, ha optado por regular el acceso al mercado comunitario.

El trasfondo es doble. Por un lado, la protección de los bosques como herramienta frente al cambio climático y la pérdida de biodiversidad.

Por otro, la presión para que las cadenas de suministro internacionales se adapten a criterios de sostenibilidad y legalidad más estrictos.

Acceso al mercado europeo

La nueva regulación comunitaria convierte la sostenibilidad forestal en un criterio real de acceso al mercado europeo.

Ya no se tratará solo de calidad, precio o controles sanitarios, sino también de poder probar que el producto no está ligado a la destrucción de bosques y que ha sido obtenido bajo reglas legales.

Venezuela

En el caso de Venezuela, el cambio afecta de forma directa a dos de sus productos agroalimentarios más sensibles para la exportación: el café y el cacao. Los productos venezolanos podrán seguir entrando en Europa, pero solo si quienes los comercializan pueden demostrar que cumplen las exigencias del reglamento comunitario.

La relevancia para Venezuela es tal que la propia Delegación de la Unión Europea en Caracas organizó en abril de 2026 un seminario específico para productores y exportadores venezolanos con el objetivo de explicar el funcionamiento del reglamento y preparar al sector ante su aplicación.

Cambio mundial

El mensaje de Bruselas es claro. El café, el cacao y otros productos sensibles podrán seguir entrando en Europa, pero tendrán que hacerlo con un pasaporte mucho más exigente en materia ambiental y de trazabilidad.

Eso cambiará la forma de producir, exportar e importar en una parte importante del comercio agroalimentario mundial.