Persona cargando un móvil con batería baja

Persona cargando un móvil con batería baja CG

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Confirmado por la Comisión Europea: los usuarios podrán sustituir la batería de los móviles para que estos duren más

Europa fuerza un cambio en los móviles para alargar su vida útil y reducir residuos electrónicos

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En España, los teléfonos inteligentes se sustituyen cada 36 meses de media, según estimaciones de consumo recogidas en informes del sector europeo. Este ciclo no depende solo de la innovación, sino del desgaste progresivo y de un modelo de mercado analizado por la Comisión Europea. Bruselas apunta a un cambio normativo para prolongar la vida útil y reducir residuos electrónicos.

Detrás de esta dinámica se ha consolidado un diseño basado en la dificultad de reparación, con dispositivos sellados y piezas integradas. Esta arquitectura, conocida como unibody, mejora la estética y la resistencia, pero limita el acceso interno. El resultado es una cultura de reemplazo rápido, señalada por el Parlamento Europeo como uno de los factores del aumento de residuos tecnológicos.

Un modelo que empieza a cambiar

A partir de 2027, la Unión Europea exigirá que los teléfonos permitan el cambio de batería por el usuario sin herramientas especializadas. Esta medida forma parte del reglamento de ecodiseño aprobado por la Comisión Europea, que fija criterios de durabilidad y reparabilidad para dispositivos móviles vendidos en el mercado único europeo vigente.

El objetivo es claro: reducir la dependencia de servicios técnicos y alargar la vida útil del dispositivo. Los fabricantes deberán rediseñar estructuras internas y facilitar el acceso a componentes clave. El cambio supone una ruptura con más de una década de diseños sellados, ampliamente extendidos en la industria tecnológica global.

El derecho a reparar se refuerza

El llamado derecho a reparar, impulsado por la Unión Europea y ampliado en la directiva de 2024 del Parlamento Europeo, obliga a garantizar piezas de recambio durante al menos diez años. Además, exige manuales accesibles y el uso de herramientas comunes, facilitando la intervención del propio usuario o de talleres independientes.

La batería se convierte en el elemento central de esta estrategia, al ser el componente con mayor degradación. Su sustitución sencilla permite prolongar de forma notable la vida útil del dispositivo. Este enfoque responde también a las recomendaciones de la Agencia Europea de Medio Ambiente sobre reducción de residuos electrónicos.

El papel del sistema operativo

La normativa, también, afecta a las actualizaciones del sistema, obligando a mantener soporte durante varios años. Según la Comisión Europea, la falta de compatibilidad es una de las principales causas de obsolescencia prematura. Garantizar actualizaciones evita que dispositivos funcionales queden inutilizados por programas desactualizados prolongados en el tiempo.

Cada año, la Unión Europea genera millones de toneladas de residuos electrónicos, según datos de la Agencia Europea de Medio Ambiente. Muchos dispositivos se descartan por fallos menores o por falta de reparación viable. La nueva regulación busca reducir esta presión sobre recursos naturales críticos como metales raros.

Consumidor con más información

Desde 2025, los dispositivos incluyen una etiqueta europea que informa sobre eficiencia, resistencia y facilidad de reparación. Esta medida, impulsada por el Parlamento Europeo, pretende influir en las decisiones de compra. La transparencia se convierte así en una herramienta para fomentar un consumo más sostenible.

El sector dispone ahora de un periodo de adaptación hasta 2027. Los fabricantes deberán replantear diseño, producción y logística. La Comisión Europea enmarca esta transición dentro del Pacto Verde, con el objetivo de reducir residuos y alinear innovación tecnológica con sostenibilidad. El cambio marca un nuevo ciclo en la industria móvil europea.