Botellas en una nevera de supermercado

Botellas en una nevera de supermercado EP

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España cambia las normas: este es el coste fijado por ley que va a tener comprar una botella o una lata en una tienda

El mecanismo se aplicará a envases de plástico de hasta 3 litros destinados a agua, refrescos, zumos, bebidas energéticas o alcohólicas

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Nueva medida que afecta a los bolsillos de los españoles. El Gobierno ha establecido una nueva norma para los establecimientos que puede encarecer el precio de latas y botellas.

A partir de noviembre de 2026, comprar determinadas bebidas envasadas en España implicará un pequeño sobrecoste. Eso sí, aseguran que el consumidor podrá recuperarlo después si devuelve el envase vacío.

El cambio afectará a botellas, latas y algunos envases de cartón para bebidas, dentro del Sistema de Depósito, Devolución y Retorno, conocido como SDDR.

La medida responde al Real Decreto 1055/2022, que fija un marco para mejorar la gestión de residuos y aumentar la reutilización y el reciclaje.

Cuánto va a costar

Su aplicación se activará si no se cumplen los objetivos de recogida selectiva previstos en la norma, y todo apunta a que ese escenario ya se ha producido con las botellas de plástico de un solo uso.

El coste que se añadirá a cada envase será, como mínimo, de 10 céntimos por unidad. Ese importe aparecerá desglosado en el ticket de compra junto al precio del producto y se recuperará íntegramente cuando el consumidor devuelva el envase en un punto habilitado.

A qué bebidas afecta

El Gobierno subraya que este sistema, por tanto, no encarece de forma definitiva la compra para quien participe en la devolución, pero sí obliga a adelantar esa cantidad.

El mecanismo se aplicará a botellas de plástico de hasta 3 litros destinadas a agua, refrescos, zumos, bebidas energéticas o alcohólicas, así como a latas y envases de cartón para bebidas.

La medida no es nueva. Ya se aplica en otros países y tiene como objetivo reforzar la recogida separada de estos residuos y evitar que terminen en la fracción resto o abandonados en el medio ambiente.

El cambio, además, no llega por una decisión improvisada, sino por el incumplimiento de los objetivos de recogida.

Bruselas aprieta

La legislación española fijaba para 2023 una tasa del 70% de recogida separada de botellas de plástico de un solo uso, pero los datos disponibles sitúan el resultado alrededor del 42 %, muy por debajo de lo exigido. Esa brecha ha acelerado la puesta en marcha del nuevo sistema.

Esta no es la única presión: Bruselas también insiste en tomar este tipo de medidas. El nuevo marco europeo para envases eleva el listón y exige tasas aún más altas, con un objetivo del 90 % de recogida en 2029.

Máquinas de retorno

Este contexto ayuda a tener una coartada. Desde la Administración defienden que el SDDR es una herramienta para acercar a España a los estándares comunitarios y mejorar la calidad del material recuperado para su reciclaje.

Eso no quita que la implantación no sea sencilla. Fuentes del sector estiman que harán falta entre 20.000 y 25.000 máquinas de retorno repartidas por supermercados e hipermercados, además de soluciones manuales en los pequeños comercios.

La norma prevé cierta flexibilidad para establecimientos de menor tamaño, especialmente en zonas rurales, donde la adaptación tendrá que ser progresiva. Pero, en la práctica, el sistema obligará a reorganizar la relación entre productores, distribuidores, comercios y consumidores.

Los primeros deberán financiar el mecanismo y gestionar los flujos de depósito, mientras que los segundos tendrán que incorporarlo a su rutina de compra y devolución.

Cómo afectará al consumidor

En cualquier caso, el éxito de la medida dependerá, en gran parte, de que ese proceso resulte cómodo y comprensible para el público.

Eso no quita que el coste de 10 céntimos por envase vaya a tener su impacto, pero el Gobierno insiste en su reembolso. Si el sistema se aplica con normalidad, el consumidor no perderá dinero, pero sí cambiará de hábito: cada botella o lata dejará de ser un residuo sin valor para convertirse en un envase con retorno.