Una científica emplea la IA para identificar materiales potenciales para baterías

Una científica emplea la IA para identificar materiales potenciales para baterías EUROPA PRESS

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Ya es oficial: Reino Unido inyecta 11.500 euros por proyecto a 18 centros de investigación españoles

El programa Springboard refuerza la colaboración científica tras el 'Brexit' con un mapa de ayudas donde Cataluña concentra el mayor número de seleccionados

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Los efectos del Brexit supusieron un auténtico muro financiero para miles de científicos españoles. Durante años, muchos investigadores que trabajaban en las islas británicas vieron cómo se perdían millones de euros en fondos destinados a proyectos de alto impacto.

Esta desconexión institucional generó una fuga de talento y una parálisis en programas compartidos. Sin embargo, seis años después de la salida definitiva del Reino Unido de la Unión Europea, Londres ha decidido mover ficha para recuperar sus alianzas estratégicas.

Inyección de capital británico

La iniciativa, bautizada como becas Springboard, ya tiene su lista definitiva de beneficiarios tras meses de evaluación. El Gobierno británico financiará finalmente a un total de 18 centros de investigación españoles con una partida económica de hasta 11.500 euros por proyecto.

Esta medida no solo cubre la ejecución de las investigaciones, sino que refuerza la seguridad científica del sistema español. El objetivo es claro: convertir la colaboración internacional en un motor de avance antes de que se cierren los presupuestos del próximo 3 de junio.

Cataluña lidera la selección

El interés generado por estas ayudas ha sido masivo en toda la Península, superando las expectativas iniciales. Se han registrado cerca de 70 solicitudes, lo que supone el doble de la cifra anotada para colaborar con potencias como Alemania o Francia.

Este dato refleja la creciente demanda del Reino Unido por crear alianzas de largo recorrido con los centros de nuestro país. En el reparto territorial de los fondos, Cataluña se consolida como la comunidad con el mayor número de proyectos seleccionados por el British Council.

IA y salud mental: prioridades

La comunidad catalana se sitúa así por delante de la Comunidad Valenciana y Madrid en la captación de estos recursos. Este liderazgo refuerza la posición de los laboratorios y universidades locales como referentes en la nueva diplomacia científica del Gobierno británico.

Entre las instituciones catalanas que han logrado captar estos fondos destaca con fuerza la Universitat de Barcelona (UB). Los equipos catalanes trabajarán codo con codo con instituciones de prestigio internacional como la Universidad de Cambridge o el King’s College de Londres.

Retos globales compartidos

Los proyectos seleccionados no han sido elegidos de forma aleatoria, sino que responden a retos globales. El grueso de la financiación se destinará al desarrollo de la Inteligencia Artificial (IA) aplicada a la salud mental y a la interacción avanzada entre humanos y máquinas.

No son las únicas áreas beneficiadas por la inyección económica del Reino Unido. También aparecen en la lista la Universidade de Santiago de Compostela y la Universidad de Málaga, que aportarán su experiencia en otros campos de vanguardia tecnológica.

Diplomacia y sostenibilidad

En el listado definitivo también destacan investigaciones críticas centradas en la gestión del agua y la conservación de la biodiversidad. Son áreas donde España cuenta con expertos de primer nivel que ahora contarán con el respaldo financiero británico para sus ensayos.

"El interés generado confirma que las comunidades científicas comparten la voluntad de colaborar", señala Carolina Jiménez, responsable de Educación del British Council. Esta entidad ha sido clave para canalizar la demanda y seleccionar las propuestas más sólidas.

Formación de jóvenes talentos

La puesta en marcha de estas becas busca preparar el terreno para futuras propuestas europeas conjuntas. Reino Unido utiliza ahora la ciencia como una arma diplomática para evitar el aislamiento y competir con gigantes como China y Estados Unidos.

El programa pone además un énfasis especial en la formación de jóvenes investigadores y el desarrollo de procesos industriales sostenibles. Con este movimiento, Londres garantiza que el flujo de conocimiento con España no se detenga pese a las barreras políticas.