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No lo sabías: el 60% de las empresas familiares impulsa su profesionalización, aunque persisten déficits en gobierno y control

El avance en estructuras formales contrasta con la baja implantación de órganos clave y la falta de separación entre familia, propiedad y gestión

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La empresa familiar española avanza hacia una mayor profesionalización, aunque de forma desigual. Cerca del 60% de las compañías ya ha implantado estructuras formales de gobierno, planificación y control, un paso clave para garantizar su continuidad en el tiempo.

Este porcentaje combina un 17% de empresas altamente profesionalizadas y un 40% con modelos intermedios, que incorporan herramientas como la separación de funciones o la auditoría sistemática de cuentas. Aun así, persisten diferencias significativas entre sectores y territorios.

Modelos aún desiguales

El informe también revela que un 30% de empresas se encuentra en proceso de profesionalización, mientras que un 10% mantiene esquemas informales. Estas últimas presentan mayores riesgos en términos de gestión, continuidad y resolución de conflictos internos.

El estudio, elaborado por el Observatorio de la Empresa Familiar de la UPF-BSM, junto a Comertia y The Skeye, se basa en una encuesta a 1.200 compañías, en su mayoría con sede en Cataluña, lo que aporta una fotografía amplia del tejido empresarial.

Clave para la continuidad

Los expertos subrayan que la profesionalización no es un fin en sí mismo, sino una herramienta para asegurar la supervivencia generacional. De hecho, alrededor del 30% de las empresas familiares no supera la segunda generación, lo que evidencia la fragilidad del modelo sin estructuras sólidas.

El consultor Jordi Tarragona insiste en que no es posible profesionalizar la empresa sin hacerlo también con la familia. La formación, implicación y preparación de sus miembros resulta determinante para consolidar el gobierno corporativo.

Prácticas más implantadas

Entre las medidas más extendidas destaca la auditoría de cuentas, presente en el 62% de las empresas. También el 52% dispone de un consejo de administración o asesor, lo que refleja un avance en la institucionalización de la toma de decisiones.

Sin embargo, solo el 39% de estos consejos cuenta con una presencia relevante de miembros independientes, un elemento considerado clave para introducir criterios externos y reducir posibles sesgos familiares.

Gobierno aún limitado

Las prácticas más avanzadas de gobierno presentan una implantación claramente inferior. La separación entre presidencia y dirección ejecutiva se da en el 46% de las empresas con consejo, mientras que mecanismos como el comité de auditoría apenas alcanzan el 15%.

Según el economista Oriol Amat, estas carencias limitan el potencial de mejora del gobierno corporativo, pese a su impacto directo en la estabilidad y crecimiento de las compañías familiares.

El papel de la familia

La dimensión familiar sigue siendo uno de los puntos críticos. Solo el 36% de las empresas cuenta con un protocolo familiar formalizado, aunque más de la mitad lo ha actualizado en los últimos cinco años.

Además, únicamente el 35% dispone de un consejo de familia, lo que dificulta la separación entre los ámbitos de propiedad, gestión y relaciones familiares.

Riesgo de conflictos

La ausencia de estos órganos específicos incrementa el riesgo de que los conflictos familiares se trasladen al ámbito empresarial. Esta falta de delimitación de espacios puede afectar directamente a la toma de decisiones y al rendimiento de la compañía.

Los expertos advierten de que sin una estructura clara, la convivencia entre intereses familiares y empresariales se vuelve más compleja, especialmente, en momentos de relevo generacional.

Mejora continua pendiente

El informe también señala un déficit en la evaluación interna. Solo el 25% de las empresas revisa de forma periódica el funcionamiento de sus órganos de gobierno, tanto empresariales como familiares.

La profesionalización de la empresa familiar avanza, pero lo hace con importantes asignaturas pendientes. Consolidar estructuras formales y reforzar el papel de la familia en el gobierno serán claves para garantizar su continuidad en un entorno cada vez más exigente.