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Confirmado por el Ayuntamiento de Barcelona: nueva subvención de 600 euros para sustituir ciclomotores de gasolina por eléctricos

La Ciudad Condal busca acelerar la renovación del parque de dos ruedas con una medida que exige retirar vehículos de combustión

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Barcelona ha decidido pisar el acelerador en la electrificación de los ciclomotores. El Ayuntamiento ha activado un plan ambicioso con el objetivo de lograr un parque 100% eléctrico en 2030, una medida clave dentro de su estrategia climática.

La iniciativa se centra en uno de los segmentos más extendidos de la movilidad urbana, pero también uno de los más rezagados en la transición energética. Actualmente, la ciudad cuenta con unos 32.000 ciclomotores, de los que solo una parte son eléctricos.

Una ayuda directa

El eje del programa es una subvención de 600 euros para la compra de un ciclomotor eléctrico nuevo. Se trata de una cantidad fija que cubre entre el 16% y el 40% del precio del vehículo, según el mercado actual.

Sin embargo, la ayuda no es universal. Para acceder a ella es imprescindible desguazar un ciclomotor de combustión, una condición diseñada para reducir emisiones de forma efectiva y evitar el aumento del parque total.

Tramitación sencilla

El procedimiento administrativo se ha simplificado al máximo. Los solicitantes solo deben presentar dos documentos clave: la factura de compra del vehículo eléctrico y el justificante del desguace del antiguo ciclomotor.

Además, los depósitos de Barcelona de Servicios Municipales ofrecen el servicio de desguace gratuito, incluyendo el certificado necesario para tramitar la ayuda. Las subvenciones se concederán por orden de solicitud hasta agotar el presupuesto anual.

Radiografía actual

El reto es considerable. De los ciclomotores censados en la ciudad, unos 24.000 siguen siendo de combustión, mientras que aproximadamente 8.000 ya son eléctricos.

Se estima que alrededor de 18.000 circulan activamente, lo que convierte a este segmento en un foco relevante de emisiones urbanas. La sustitución progresiva de estos vehículos es clave para reducir la huella de carbono y la contaminación acústica.

Infraestructura

El plan no se limita a incentivar la compra. El Ayuntamiento prepara una segunda línea de ayudas para desplegar una red de intercambio de baterías, una tecnología especialmente adaptada a los ciclomotores.

La previsión es invertir cerca de 3 millones de euros en cuatro años para instalar al menos 64 estaciones, facilitando así el uso cotidiano de estos vehículos eléctricos.

Un cambio en la movilidad

Con un presupuesto global de 15 millones de euros, el programa aspira a incorporar hasta 20.000 nuevos ciclomotores eléctricos antes de 2030. La medida busca ir más allá de una simple ayuda puntual. Se trata de una transformación estructural de la movilidad urbana, centrada en un vehículo muy presente en Barcelona.

El éxito del plan dependerá tanto de la acogida ciudadana como del despliegue de infraestructuras. Pero el rumbo está marcado: la capital catalana quiere consolidarse como referente en movilidad sostenible, avanzando hacia una ciudad con menos emisiones, menos ruido y un modelo de transporte más limpio.