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El negocio de las uñas pintadas en hombres se expande entre los millennials: uno de cada ocho se las pinta

Estos datos evidencian una normalización creciente del uso de esmalte de uñas entre adultos jóvenes, generaciones más proclives a la autoexpresión y al cuidado estético

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El esmalte de uñas deja de ser territorio exclusivo femenino y consolida su espacio entre los hombres. En España, el 10,1 % de los consumidores masculinos ya adquiere pintauñas, una señal clara de que este producto ha superado la fase testimonial. Y cuenta con una presencia real en el mercado, según datos del comparador de precios Ideal.

El análisis por franjas de edad revela que el impulso procede principalmente de los millennials. Los hombres de entre 25 y 44 años concentran los niveles más elevados de compra.

En concreto, el segmento de 25 a 34 años representa un 12 % del total, mientras que el grupo de 35 a 44 años alcanza el 13,4 %, la cifra más alta dentro del público masculino.

Sin barreras de género

Estos datos evidencian una normalización creciente del uso de esmalte de uñas entre adultos jóvenes, generaciones más proclives a la autoexpresión y al cuidado estético sin las barreras tradicionales asociadas al género.

Además, la existencia de una base estable de compradores recurrentes sugiere un recorrido de crecimiento sostenido en el medio plazo.

Aunque la penetración es menor entre los hombres más jóvenes y los de mayor edad, el producto ya ha comenzado a abrirse paso también en estos segmentos. Esto apunta a un mercado con margen de expansión, especialmente si las marcas desarrollan propuestas adaptadas a distintos perfiles y sensibilidades.

Brecha de género 

Pese al avance, la distancia respecto al consumo femenino sigue siendo notable. El 37,9 % de las mujeres ha comprado pintauñas en el último año, frente al 10,1 % de los hombres.

Sin embargo, mientras el consumo femenino se mantiene relativamente homogéneo en todas las edades, el masculino presenta una fuerte concentración en generaciones jóvenes, lo que anticipa posibles cambios estructurales en el futuro.

Este crecimiento se produce en un entorno social donde persisten ciertas resistencias culturales. En los últimos meses, el debate sobre la expresión estética masculina ha cobrado visibilidad tras los comentarios homófobos dirigidos al futbolista Borja Iglesias, jugador del Celta de Vigo, por proyectar una imagen alejada de los estereotipos tradicionales de masculinidad.

Episodios como este reflejan que, aunque los hábitos de consumo evolucionan, parte del rechazo social sigue latente, especialmente en ámbitos como el deporte profesional.

Un negocio en expansión

Más allá del mercado español, el esmalte de uñas se ha consolidado como la categoría de mayor crecimiento dentro de la industria global de la belleza en los últimos tres años.

De hecho, ya supera a productos icónicos como el pintalabios y se ha convertido en el segmento más relevante del sector en Estados Unidos y buena parte de Europa occidental.

La expansión comenzó hace aproximadamente una década y el volumen de ventas anuales supera los 1.000 millones de dólares.

La combinación de innovación en colores, acabados y mensajes asociados a la identidad personal ha transformado el esmalte en un producto estratégico dentro de la cosmética contemporánea, con un potencial de desarrollo que trasciende las barreras de género tradicionales.