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Mientras se habla de escasez de vivienda y de la falta de oferta en el mercado debido a grandes tenedores que temen poner sus inmuebles a la venta, en Reus se vive una situación muy particular.

Una casa modernista muy conocida en la ciudad, un auténtico edificio protegido como Bien Cultural de Interés Local (BCIL), ha salido a la venta, y por un precio que muchos consideran bajo para la importancia del inmueble.

Se trata de la Casa Grau Pla, una vivienda erigida en 1910 por el arquitecto Pere Caselles i Tarrats, situada en el número 32 del carrer Sant Joan de Reus, una de las arterias principales del modernismo catalán.

Su situación inmejorable, su calidad artística, su carácter de bien de interés cultural y su peso histórico no han evitado que el inmueble se ponga al alcance del mercado: se vende para todo aquel que esté dispuesto a invertir 700.000 euros.

Cómo está la casa

Si bien la casa estuvo en desuso durante años, se encuentra en buen estado. No obstante, hace falta alguna reforma.

Eso no quita que sea una oportunidad. Sólo hay que tener en cuenta que su catalogación patrimonial restringe cualquier intervención futura de calado.

Dónde se encuentra

El inmueble ocupa una parcela céntrica en el núcleo histórico de Reus, integrado en la Ruta del Modernisme local.

No incluye plazas de aparcamiento, pero su ubicación permite acceso a pie a los principales servicios urbanos y a otros edificios emblemáticos del modernismo reusense.

La casa tiene 477 metros cuadrados construidos, distribuidos en planta baja y tres pisos. Se encuentra deshabitada y eso se nota, pero no está en mal estado.

La fachada principal organiza sus aberturas de forma simétrica en los cuatro niveles, culminando en un ojo de buey central en la planta superior.

La fachada

El coronamiento curvo muestra una clara influencia del Art Nouveau belga, corriente que conoció el promotor Miquel Grau Cabré durante una estancia en Bruselas.

En la planta baja se emplea piedra natural, mientras que los pisos superiores presentan estuco imitando aparejo regular.

Los detalles

Como buena obra modernista, la decoración incluye motivos vegetales que rodean puertas y ventanas. Asimismo, las ramas de laurel esculpidas aluden al título de barón de Llorach del propietario. Dos franjas horizontales decoradas con hojas y frutos de castaño marcan el piso principal y el primer piso.

Entre los elementos más singulares destacan dos medallones: uno con las iniciales “MG” de Miquel Grau y otro con la fecha de construcción, 1910.

Interior de la casa Grau Pla IDEALISTA

No faltan tampoco las barandillas de hierro forjado con diseño bombado ni las figuras de dragones en el coronamiento, al más puro estilo modernista.

El interior conserva elementos originales que refuerzan su valor patrimonial. El vestíbulo mantiene pavimento hidráulico, esgrafiados murales y pinturas en el techo con los escudos de las cuatro provincias catalanas.

Cómo es por dentro

En la planta principal persiste un salón con mobiliario de caoba ejecutado por el ebanista local Enric Oliva, testimonio del alto nivel artesanal de la vivienda original. Todos estos elementos son protección patrimonial, por lo que no se pueden reformar sin permiso, garantizando así la preservación del inmueble.

La casa tiene además un valor histórico añadido. Fue construida por Pere Caselles i Tarrats en el contexto del esplendor modernista de Reus.

El encargo coincidió con el matrimonio de Grau Cabré con una heredera de la familia Pla, propietaria de la "Patacada" del carrer Sant Llorenç, edificio modernista demolido en los años noventa.

En venta

Lo curioso es que la puesta a la venta del inmueble se produce ahora, en un contexto de revitalización patrimonial en Reus.

El Ayuntamiento ha impulsado la recuperación de fachadas modernistas y la digitalización de la Ruta del Modernisme. La Casa Grau Pla podría servir de referencia: aunque salga a la venta, permanecerá allí como testimonio histórico y cultural de la ciudad.

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