Una camarera coloca una terraza

Una camarera coloca una terraza EFE

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Confirmado por UGT Cataluña: "El colectivo de los autónomos trabaja para ser pobre"

Casi uno de cada cuatro autónomos catalanes se encuentra en situación de pobreza laboral, según los datos aportados por la Confederación de Trabajadores Autónomos de Catalunya (CTAC)

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A menudo se asocia la figura del autónomo con la libertad financiera o el éxito del emprendedor. Sin embargo, la radiografía real del trabajo por cuenta propia en Cataluña muestra una fractura social preocupante. De los 573.586 afiliados existentes, más de 133.000 sobreviven con un rendimiento neto inferior a los 900 euros mensuales.

Esta cifra saca a la luz la cara oculta del autoempleo: un colectivo invisibilizado que soporta altas dosis de precariedad y que, según denuncian las organizaciones, queda sistemáticamente fuera del radar de las ayudas públicas diseñadas para el desarrollo empresarial.

Definición cruda

La realidad la describe sin paños calientes Daniel Garcia Tenorio, presidente de la Confederación de Trabajadores Autónomos de Catalunya (CTAC): "Se trata de un colectivo que trabaja para ser pobre". Los datos avalan esta afirmación: según el Observatorio de UPTA, el 23% de los autónomos catalanes vive oficialmente en situación de pobreza laboral.

Jóvenes Autónomos

Jóvenes Autónomos

Las cifras de la Agencia Tributaria son aún más específicas. Existen 133.434 autónomos que declaran rendimientos iguales o inferiores a los 670 euros al mes. Aunque una parte corresponde a pluriactividad, casi 84.000 de ellos dependen exclusiva y habitualmente de estos ingresos para vivir.

Falsas expectativas

Desde la CTAC advierten sobre el peligro de romantizar el sector. "No todos los autónomos son emprendedores ni startups", recuerda García Tenorio. La realidad mayoritaria es la del pequeño comerciante, el electricista o el fontanero.

A menudo, estas personas se dan de alta no por vocación empresarial, sino porque el mercado laboral asalariado las ha expulsado. Políticas como la tarifa plana han fomentado un "autoempleo indiscriminado", empujando a muchos a iniciar actividades sin estructura ni viabilidad económica real, generando expectativas que acaban en frustración.

Sangría en el comercio

El sector del comercio es el que paga la factura más alta. Solo en diciembre de 2025, se tramitaron 405 bajas en Cataluña, elevando a 2.195 el número de comerciantes que bajaron la persiana durante el año pasado por falta de rentabilidad.

Un joven autónomo habla por teléfono

Un joven autónomo habla por teléfono EIUROPA PRESS

La brecha con los trabajadores asalariados es evidente. Los ingresos medios de un empleado por cuenta ajena superan en unos 500 euros mensuales los rendimientos declarados por un autónomo, lo que confirma que el trabajo por cuenta propia es, hoy por hoy, la opción peor remunerada.

La trampa del paro

Uno de los mayores problemas es la desprotección al cerrar el negocio. La prestación por cese de actividad —el llamado "paro de los autónomos"— no funciona. Para cobrarlo, se exigen requisitos draconianos, como demostrar pérdidas del 10% respecto al año anterior.

El resultado es que la Seguridad Social deniega un 58%, casi seis de cada diez solicitudes. Los sindicatos exigen flexibilizar estos criterios para evitar que el autónomo se endeude aún más antes de poder reengancharse al mercado laboral.

Cuotas injustas

El sistema de cotización sigue siendo otro campo de batalla. Actualmente, quien gana menos de 700 euros paga unos 225 euros de cuota, mientras que quien supera los 6.000 euros de beneficio abona 530 euros. Una desproporción que castiga a las rentas más bajas.

Calculadora, dinero y reloj

Calculadora, dinero y reloj

De hecho, más del 60% de los autónomos catalanes acogidos a la tarifa plana declaran ingresos inferiores a esos 700 euros, lo que demuestra la fragilidad de los nuevos negocios que se crean.

Rechazo a la subida

En este contexto, la propuesta del Ministerio de Seguridad Social de subir las cuotas entre 2026 y 2028 —actualmente congelada— ha encontrado un rechazo frontal. Elisabet Bach, presidenta de Pimec Autónomos, es tajante: "Estamos totalmente en contra. No se puede hablar solo de cuánto pagan los autónomos, sino de qué reciben a cambio".

Desde la patronal advierten que no aceptarán cotizar más si no mejora la protección social de forma efectiva. El colectivo ya soporta una carga burocrática y fiscal asfixiante como para asumir nuevos costes sin contrapartidas.

Las demandas

Para revertir esta situación, el sector tiene claras sus líneas rojas a medio plazo. Entre las exigencias principales destaca la exención de pagar la cuota cuando el autónomo se encuentre de baja por enfermedad, así como la eliminación del IVA para aquellos que facturen menos de 85.000 euros al año, el llamado régimen de franquicia.

A estas medidas económicas se suma una petición de simplificación administrativa real. El objetivo es reducir la burocracia a mínimos, limitando a dos las declaraciones fiscales anuales, y adaptar de forma efectiva la cotización a los ingresos reales para aliviar la presión sobre esos miles de trabajadores que no llegan a mileuristas.