Cartel de Se vende en un balcón de una vivienda

Cartel de "Se vende" en un balcón de una vivienda David Zorrakino - Europa Press

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Panorama desolador: comprar una vivienda en Barcelona es casi un 95% más caro que la media nacional

La ciudad registra una subida mensual del 1,1% en el último mes de 2025, un avance del 3,1% en el último trimestre y un incremento interanual del 9,4%, alcanzando así su máximo histórico, según Idealista

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Barcelona, en el contexto de la vivienda, es una zona tensionada. La gran demanda, no satisfecha por la escasa oferta, hace que los precios estén al alza. La inflación de los inmuebles, tanto de arrendamiento como de venta, no deja de ascender. Esta situación genera un dolor de muelas para los ciudadanos que buscan un domicilio en la capital de Cataluña.

Idealista, portal especializado en ventas y alquileres de viviendas, acostumbra a analizar la situación del mercado. Recoge los datos de su plataforma y los aplica para hacer estudios. De esta manera, puede indagar las tendencias de las distintas ciudades y elaborar medias territoriales. A nivel nacional, el precio medio de la venta de domicilios se situó en 2.639 euros/m², con una subida anual del 16,2%.

Tendencia alcista en Barcelona

Barcelona ha marcado un nuevo hito en el mercado inmobiliario al cierre de 2025. Según la información facilitada por Idealista, el valor de la vivienda ha escalado hasta los 5.144 euros por metro cuadrado, estableciendo un nuevo récord histórico. Esta cifra es el resultado de una tendencia alcista continua: los precios repuntaron un 1,1% en el último mes, acumularon un alza del 3,1% en el cuarto trimestre y consolidaron un crecimiento interanual del 9,4%.

Ciudad de Barcelona

Ciudad de Barcelona

El encarecimiento del mercado residencial en Barcelona contrasta con la evolución del conjunto del país. Esto significa que comprar vivienda en la ciudad es casi un 95% más caro que la media nacional, consolidando a la ciudad como uno de los mercados más tensionados de España.

El techo de los 6.000 euros

Al desgranar los datos por barrios, la zona alta reafirma su exclusividad con precios que rompen barreras. Sarrià-Sant Gervasi lidera la tabla con 6.814 euros/m² tras una subida del 12,1%, seguido muy de cerca por el Eixample (6.322 euros/m²) y Les Corts (6.308 euros/m²).

Estos tres distritos han consolidado un exclusivo "club de los 6.000", donde la alta demanda mantiene las valoraciones en máximos. El Eixample, por ejemplo, crece por encima del 10%, demostrando que el interés por el centro neurálgico no decae pese a unos precios prohibitivos para la mayoría de barceloneses.

Un paso por detrás, pero superando la media de la ciudad, se encuentra Gràcia con 5.412 euros/m² y un alza del 7,7%. Este distrito actúa como una frontera entre el lujo más inaccesible y el resto de la urbe, manteniendo su atractivo intacto pese a la constante inflación inmobiliaria.

Presión en la periferia

En el extremo opuesto, la búsqueda desesperada de vivienda asequible ha disparado la tensión sobre los barrios más humildes. Nou Barris, aun siendo el distrito más barato (2.956 euros/m²), protagoniza la mayor subida de toda la ciudad con un espectacular incremento del 15,7% interanual.

Este desplazamiento de la demanda hacia la periferia también se nota con fuerza en Sants-Montjuïc, que se encarece un 12,7% hasta los 4.481 euros/m². Otras zonas como Sant Andreu (3.774 euros/m²) y Horta-Guinardó (3.863 euros/m²) resisten algo mejor, aunque sus precios siguen escalando de forma constante.

Contagios

El mapa final de 2025 confirma que lo "barato" está en vías de extinción en la capital catalana. Aunque la brecha entre distritos sigue siendo enorme, la tensión de precios se contagia rápidamente hacia las zonas que históricamente servían de refugio para los bolsillos más ajustados.

Ante este escenario, las previsiones para el inicio de 2026 no sugieren un cambio de rumbo inmediato. La falta de stock disponible seguirá actuando como soporte para los precios, empujando a la demanda insatisfecha hacia municipios del área metropolitana. Así, el problema de accesibilidad deja de ser exclusivo de la capital para convertirse en un desafío regional, donde vivir en Barcelona se consolida cada vez más como un lujo al alcance de pocos.