Fotograma de 'Un perro andaluz', de Luis Buñuel. Cirlot

Fotograma de 'Un perro andaluz', de Luis Buñuel. Cirlot

Poesía

Cirlot, el ojo visionario

La editorial WunderKammer reedita ‘El ojo en la mitología’, un estudio sobre el simbolismo óptico, germen del ‘Diccionario de símbolos’ del poeta Juan Eduardo Cirlot

10 diciembre, 2019 00:00

En el terreno de la poesía, el arte de la metáfora goza de gran libertad, lo que permite la renovación del repertorio de las imágenes y el lenguaje figurado, atendiendo a la diversidad de intuiciones y aciertos expresivos de quienes la ponen en práctica. Sin embargo, el símbolo, que es metáfora en parte, obedece a una más estricta ordenación hasta el punto de que estudiosos del símbolo tradicional como René Guénon han podido afirmar que la simbología es una ciencia exacta. Si se me permite el neologismo, el símbolo sería entonces, además de una matemática, una metamática.

España puede enorgullecerse de haber tenido entre sus paisanos a uno de los más grandes simbólogos, alguien que no solo indagó en los símbolos y dejó una formidable obra de investigación surgida de esa quête, sino que además incorporó a estos, con las peculiaridades de su voz personal, su condición de poeta. Naturalmente me refiero a Juan Eduardo Cirlot (1916-1973): crítico de arte, autor de una colosal obra en verso y artífice del Diccionario de símbolos que ha sido precursor de otros que han seguido sus pasos aunque siempre desde el terreno del erudito, no desde el territorio de la intuición, de la asunción íntima del bosque de los símbolos del que un hombre puede ser, y él lo fue, tronco entre los troncos.

Cirlot fue iniciado en este mundo del símbolo por el musicólogo alemán Marius Schneider, y qué fortuna tenemos sus lectores de que aúne unos vastos conocimientos procurados en la más recóndita bibliografía y la mirada del poeta. Un excelente testimonio de ello es el libro El ojo en la mitología. Su simbolismo, que acaba de ser reeditado en la editorial WunderKammer con prólogo de su hija Victoria.

'El ojo en la mitología', Juan Eduardo Cirlot / WUNDERKAMMER.

'El ojo en la mitología', Juan Eduardo Cirlot / WUNDERKAMMER.

El ojo en la mitología (1954) precedió en cuatro años a la primera versión de su Diccionario de símbolos tradicionales (ya después de Diccionario de símbolos a secas). En la segunda de estas obras Cirlot es mucho más parco en lo relativo al ojo, como si no quisiera reiterarse; sin embargo, en la que nos ocupa presta detallada atención a los diferentes aspectos de este símbolo. Curiosamente, el libro vio la luz en una colección sobre oftalmología. Nada, sin embargo en el breve volumen tiene que ver con la ciencia médica y sí, todo, con la mitología y la historia de las religiones. Cirlot es nuestro Eliade, nuestro Coomaraswamy, nuestro Schuon. Pero, también, nuestro Blake, nuestro Baudelaire y nuestro Poe.

Tras unas sabias palabras preliminares y una introducción a su asunto, el poeta y simbólogo hilvana los capítulos “El ojo fascinador”, “Los dioses de India”, “Otros mitos orientales”, “Leyendas griegas”, “Ojos heterotópicos del cristianismo”, “El mal de ojo”, “Otros ojos heterotópicos” y, finalmente, “Simbolismo general del ojo”. La iconografía incluida es de veintitrés fotografías, grabados y dibujos sobre material al que se alude en el texto. Y aparecen en ella esos ojos heterotópicos que son los que ocupan, en su representación, una posición que nunca tienen en la naturaleza. 

Declara Cirlot que no es su intención ocuparse del aspecto psicológico relacionado con el ojo (la mirada), sino solo de las apariciones irracionales de este en la mitología. Y lo hace aduciendo numeroso ejemplos que abarcan distintos tiempos, espacios geográficos, artes y visiones del mundo, desde esculturas de las cuevas de la India al Polifemo de Góngora. Cirlot conoce los puentes que unen símbolos y poesía. Aquí escribe: “Simbolismo es conexión”, y añade: “La analogía es la ley suprema por la cual se rige todo simbolismo; esta relación no supone la monovalencia, pero menos aún la polivalencia desorganizada; es decir, un símbolo nunca equivale a una sola realidad profunda, pero tampoco sirve para expresar y significar toda la realidad”

El poeta Juan Eduardo Cirlot.

El poeta Juan Eduardo Cirlot.

El libro está lleno de ideas sugerentes que no son caprichosas; al contrario: se cimientan en una muy sólida frecuentación de mitos y obras literarias o musicales, como cuando Cirlot relaciona el ojo con la herida de Amfortas en Parsifal. Como es sabido, la idea del rey herido es fundamental en ese monumento de la poesía moderna que es La tierra baldía, de T. S. Eliot, quien dedicó varias páginas de notas a dar referencia de su poema, que declara tributario de un libro sobre el Grial.

En varias ocasiones se habla aquí de desplazamientos. Eso y no otra cosa es el lenguaje figurado que caracteriza a la poesía. Cirlot lleva a cabo ese desplazamiento en sus versos cuando en A la que renace de las aguas, por ejemplo, escribe: “Déjame contemplarte todavía, / mientras mis ojos cambian de función / convirtiéndose en música azulada”. Se podría hacer algún día una edición del Diccionario de símbolos en la cual a continuación de cada entrada se incluyeran versos de Cirlot en los que aparezca cada objeto-símbolo. En la página correspondiente podríamos entonces leer los endecasílabos de “Jazz-Lilith”, donde la palabra ojos aparece hasta once veces en diecinueve versos tan turbadores como estos: “Con mis ojos escucho, con mis ojos / de menta y de cristal desmesurado”.