El uso de cremas y maquillaje no siempre se ha relacionado con la ciencia. Grandes compañías y empresas de belleza venden sus artículos sin someterlos a una investigación exhaustiva previa. “La cosmética ha estado siempre en manos de gente poco profesional que no conoce ni la morfología ni nada que tenga que ver con la piel. Es un negocio muy oportunista”, expresa José María Garcia Antón, doctor en Ciencias Químicas e investigador. 

García Antón lucha para elevar la cosmética a la categoría de ciencia y conseguir que los productos sean más seguros y eficaces. Durante 18 años trabajó en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), lugar que dejó para montar su propia empresa. Entonces fundó Lipotec, una de las primeras compañías españolas dedicadas a la investigación científica aplicada a los cuidados personales, que más tarde vendió al grupo Berkshire Hathaway, liderado por Warren Buffet.  

Actualmente dirige distintas compañías, entre ellas Prima-Derm, especializada en retrasar el envejecimiento de la piel; Lipotrue, fabricante de ingredientes activos para la piel, y Deep Blue Sea Enterprises, que desarrolla moléculas provenientes de microorganismos marinos encontrados a alta profundidad en los océanos. En 2020 creó el grupo Inner, un vivero de empresas innovadoras en el mundo de la genómica y perfumística. 

 

 

Imágenes de la empresa PRIMADERM / PRIMADERM

Conocimiento científico

"Para mí la clave de la de la cosmética reside en el conocimiento científico de todos los aspectos que están relacionados con la epidermis", explica el doctor. La piel se compone de la parte más externa y visible, que es la epidermis, y dentro está la dermis, que es más espesa. "En cosmética se nos permite tratar de embellecer la epidermis”, añade el experto sobre su trabajo. 

Una sede de la empresa Prima-Derm / PRIMA-DERM

“Parece ser que la cosmética es un negocio interesante y sale mucha gente sin preparación científica, sin conocer ni la morfología, ni la fisiología de la piel y lanzan serums milagrosos”, asegura García Antón. Y es que, es fundamental conocer todos los aspectos científicos relacionados con la epidermis para que los productos funcionen y poder corregir los defectos o problemas, como una falta de hidratación o manchas en la piel. 

Toxicidad

Cuando se elabora una crema, hay que estudiar la toxicidad de ese producto sobre la piel, los principios activos que componen esa formulación y el lugar donde debe actuar. “La inmensa mayoría de las cremas con activos determinados, como pueden ser anticelulíticos o antiarrugas, no penetran. Entonces, eso no sirve de nada. Si nosotros nos aplicamos una crema muy rica, pero con principios activos que no entran ni siquiera en el estrato córneo, que es la capa más externa de la epidermis, estamos tirando el dinero”, confirma el científico. 

“Mis empresas tienen un nicho de I+D que denominamos ‘penetración transdermal’. Queremos demostrar que los activos que componen una formulación realmente llegan a las diferentes capas de la piel y no se quedan sin penetrar. Por el contrario, si penetrasen mucho y llegasen a la dermis o incluso a la hipodermis, que está a nivel más profundo, sería peligroso porque entonces estaríamos hablando ya de medicina y de dermatología”, explica el empresario. 

Productos naturales

También hay que tener cuidado con las cremas naturales: “Muchas empresas ahora hablan de base ecológica y productos naturales. Este tipo de artículos no tienen por qué ser maravillosos, hay muchos que son enormemente tóxicos. Los productos ecológicos que utilizamos por vía oral, en nuestra alimentación, aplicados por vía tópica pueden ser peligrosos. El estómago destruye muchos fétidos y proteínas que componen ese producto natural, pero las propiedades de la piel quizás no lo pueden romper y van penetrando. Esto puede traer muchos problemas”. 

Es por eso que García Antón es reacio a usar ese tipo de productos, ya que no se ha estudiado ese extracto natural en base a su aplicabilidad cosmética, y eso es un riesgo enorme. “Nosotros queremos aplicar formulaciones, productos seguros a la piel, y además efectivos", declara el experto. 

Legislación laxa

Según el doctor, no hay ningún tipo de control sobre la calidad de los productos cosméticos que se comercializan ni de los trabajadores que forman las diferentes compañías: “La legislación en ese sentido es muy laxa y es muy grave porque la plantilla de la inmensa mayoría de las empresas cosméticas no tiene categoría científica”. 

Una sede de la empresa Prima-Derm / PRIMA-DERM

"Yo intento imitar un poco los requerimientos del sector farmacéutico, donde hay reglamentos y normas de funcionamiento, donde los productos tienen que pasar por varias agencias reguladoras antes de que se permita el uso en humanos. En la medicina eso está perfectamente normalizado y estructurado. En cambio, en el sector cosmético, cualquier persona hace un extracto de una hierba que ha encontrado en la montaña”, manifiesta con rabia el investigador.  

La química es vida

Lo natural está de moda y se ha convertido en una forma de marketing, pero esos productos pueden engañar. “Yo soy doctor en Química y a mí me molesta mucho cuando oigo esas cosas. La química y las moléculas son igual a vida, a naturaleza. Los productos naturales que los ecologistas de medio pelo tanto admiran, no son otra cosa que química. Lo que hay que saber es modularla y utilizarla en bien de los tratamientos cosméticos”, aclara García Antón. 

Las empresas que hacen auténticamente I+D presentan esos activos al mercado después de un proceso de inversión de mucho dinero y tiempo durante al menos dos o tres años. "Lo que hacen las grandes multinacionales es escucharnos, preguntarnos y verificar lo que nosotros les decimos, pero la investigación la hemos hecho nosotros", se lamenta el científico. 

Poco interés

"El 90% del coste del producto de esas empresas que paga el cliente es marketing y lo que pagan por los activos en muchos casos es menor del 5 o del 10% del precio de venta al público. Esto para mí es indignante, porque yo respeto mucho marketing, pero por mi formación profesional como químico, me abruma pensar que se gaste tanto dinero en eso y se exija tan poco a la I+D", reclama García Antón. 

José María García Antón, experto en investigación cosmética / PRIMA-DERM

¿Por qué no se invierte más? “Porque no hay interés”, responde con contundencia el científico. “Para vender hay que hacer marketing. Esta sociedad exige que la convenzan o, yo diría casi entre paréntesis, que la engañen. A la gente le importan promesas como: ‘Te quitará las arrugas en una semana’. Estas afirmaciones evidentemente son falsas”, añade. “La inmensa mayoría de las cremas que hay en este momento en el mercado a nivel mundial no son eficaces”, manifiesta el doctor. Y no porque los activos que llevan sean malos, sino porque no llegan al lugar donde tienen que actuar. 

La atracción

Para terminar de aclarar todos los conceptos, José María García Antón ha publicado el libro Cosmética. Belleza. Atracción. Seducción, una charla del doctor con el periodista David Escamilla que viaja a través del mundo de la ciencia y el humanismo: “La cosmética es prácticamente igual a belleza, una persona que confía en las cremas, primero busca tener una piel sana, después corregir algún defecto, y al final lo que quiere es atraer”. 

"Lo que generamos en otras personas cuando nos enamoramos, cuando sentimos atracción, es una concatenación de moléculas químicas que se liberan en nuestro organismo y afectan a una glándula que tenemos en el cerebro. Cuando nos impresiona una persona determinada, no es únicamente por el aspecto físico o el aspecto intelectual, sino también por los cuidados personales. Una persona que se cuida y que tiene una piel agradable, causa atracción”, asegura el doctor.