El novelista Ryu Murakami

El novelista Ryu Murakami WIKIPEDIA

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El otro Murakami

Fallece Ryu Murakami, cuyas novelas reflejan un Japón aquejado de un malestar transversal que puede adoptar distintas formas entre la sociología y el terror

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En Japón hay dos escritores contemporáneos que solo comparten el apellido, Murakami, pero no son parientes y sus libros no podrían ser más diferentes. Haruki es famoso a nivel global y suena cada año para el premio Nobel de Literatura (aunque nunca se lo conceden).

Ryu (diminutivo de Ryunosuke) es un autor marginal con fans repartidos por Europa y Estados Unidos y un hombre de muchas y diversas actividades (tocó la batería en un grupo de rock, produjo discos de músicos cubanos para el sello Sony, publicó un montón de novelas y hasta escribió y dirigió algunas películas).

Se le suele confundir con el otro Murakami, el autor serio y sensible, eterno aspirante al Nobel, pero sus historias de sujetos marginales, frecuentemente adictos a las drogas, que se mueven entre la fantasía, el terror y un estudio sociológico del Japón contemporáneo, nunca han conseguido captar el interés generalizado de la población lectora. Se murió hace algo más de una semana, pero su fallecimiento pasó prácticamente desapercibido en la prensa española (cuando vivía, nuestras editoriales tampoco se mataban traduciéndolo).

'Audition', de Ryu Murakami

'Audition', de Ryu Murakami

Yo lo descubrí a finales de los años 90 en el festival de Sitges, donde se proyectaba Audition, adaptación de su novela homónima a cargo del estajanovista Takashi Miike, una historia que, como es habitual en su autor, transita de una cierta normalidad frikoide al terror más absoluto: un viudo burgués organiza un casting para echarse novia, y la elegida acaba resultando ser una amenaza más que notable para su supervivencia.

Jóvenes nihilistas

De hecho, esa es la especialidad de la casa: empezar con algo que ya no es muy normal para derivar rápidamente a una marcianada peligrosa. Algo muy parecido sucedía en otra adaptación, la de Piercing, a cargo del norteamericano Nicolas Pesce (ambas pueden, y deben, verse en Filmin).

Ryu Murakami empezó su carrera literaria en 1976 con Azul casi transparente, publicada aquí en su momento por Anagrama, en una traducción (del inglés) de Jorge García Berlanga. Emparentable, salvo el cutrerío japonés, con la novela de Bret Easton Ellis Menos que cero, es el retrato de unos jóvenes nihilistas y sin futuro que abusan de las drogas mientras tienen la impresión de que no van a ninguna parte.

Desde entonces, se le ha ido publicando por aquí a trancas y barrancas, intentando captar, sin mucho éxito, al lector de Chuck Pahlaniuk. Actualmente, las editoriales Malas Tierras y Abducción parecen estar exhumándolo, aunque los inevitables problemas de distribución de las editoriales pequeñas en España no aseguren una colocación eficaz en librerías. Cosa que, por otra parte, es hasta lógica en un maldito como el señor Murakami (1952 – 2026).

Como su pueblo, Sasebo, en la prefectura de Nagasaki, estaba cerca de una base militar norteamericana, el joven Ryu pudo hacerse con discos que no llegaban a Japón y acabar tocando la batería con un grupo de rock. En los años 90, tras una visita a La Habana, se dedicó a producir discos cubanos para el mercado nipón.

Autor marginal

También se dedicó a escribir y dirigir para el cine, aunque sus películas como director no han gozado de una gran distribución fuera de su país.

Sus novelas reflejan un Japón aquejado de un malestar transversal que puede adoptar distintas formas entre la sociología y el terror, como demuestra el ricachón de Audition, donde lo más terrible no son las consecuencias que deberá pagar ese hombre por elegir a la novia equivocada, sino el hecho, comúnmente aceptado, de que un millonetis proceda a un casting para encontrar pareja.

Ryu Murakami ha muerto sin superar su estatus de autor marginal, conocido y apreciado tan solo por unos cuantos. Quedan los aplausos y las glorias para el otro Murakami, aunque, de momento, todavía se le resista el Nobel.