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Hay sentimientos difíciles de describir, difíciles de admitir. Muy fáciles de sentir, de identificar como propios. Toda la obra de Annie Ernaux (Lillebonne, 1940) está llena de una forma muy propia, que se vuelve universal, de entender el mundo. Una realidad que asume y comprende a la perfección y, además, encuentra la vía exacta, las palabras justas, para contarla.

Annie Ernaux tomó la decisión de abandonar la ficción después de La mujer helada (1981) —traducida al español en 2015 por Cabaret Voltaie—, su tercera obra. Se hizo con la primera persona en una época en la que el relato propio estaba reservado al género masculino. Se adueña así del género autobiográfico o como denomina ella “auto-socio-biográfico” ya que existe en su literatura una visión muy panorámica de la sociedad que queda perfectamente reflejada en sus páginas.

Género, clase y condición

No hay guía para leer a Annie Ernaux porque lo bueno de lo generoso de la temática de su obra es que puedes escoger según tu día, tu año, tu punto vital o lo que te ha pasado hace cinco minutos. Pero hay dos libros en concreto que abarcan unas sensaciones muy propias del hecho de ser mujer. Por lo que nos quitan, o lo que aceptamos que viene ligado a nuestro género desde que nacemos: el sufrimiento y la vergüenza.

El acontecimiento (2000) narra el aborto clandestino de una joven de 23 años en 1963, mientras estudia filología en la universidad. Al darse cuenta de que está embarazada decide abortar, pero la ilegalidad del aborto en Francia en esa época le impide llevar a cabo su decisión. La estudiante se somete a un juicio moral por parte del entorno al que acude y finalmente debe enfrentar sola la situación.

El libro es una crónica extremadamente detallada de lo que le ocurrió a la autora en los días que giran alrededor del embarazo y el posterior aborto. Hay una precisión tremenda al ajustarse a la realidad, con descripciones detalladas y muy visuales. De ahí la dureza que implica el relato, claro, y de ahí, sobre todo, su trascendencia. La historia expone el dolor físico y mental que conlleva un aborto, uno clandestino, y la vulnerabilidad que supone una situación a la que solo una mujer tiene que enfrentarse.

Además del dolor que atraviesa la protagonista de El acontecimiento, el libro es una denuncia de cómo el embarazo es un retroceso en los “avances de clase” conseguidos y una preocupación que solo podría afectar de manera tan “radical” a una mujer, cambiando su vida por completo, poniendo en peligro su estatus social y laboral, algo que no pasaría nunca con un hombre.

Es, sin duda, una novela llena de crudeza y agudeza mental que marca un antes y un después en la forma de comprender un hecho tan humano. Y que toda persona debería leer.

El desnudo de ´Pura pasión´

Con Pura pasión, la escritora se adentra en la profundidad de la mente femenina, es una exploración de cómo el deseo y la obsesión, el rechazo y el amor, puede poseerte de forma que no importe otra cosa en tu vida. Que no importes ni tú misma. La anulación del "yo". Todo se reduce, se vuelve microscópico, hasta caber en el mundo creado para un amor.

Portada del libro ´Pura pasión´ TUSQUETS

Es complicado encontrar las palabras exactas con las que explicar el desasosiego por la incertidumbre de amar. La espera incesante, el dolor por querer más, por encima de lo que el cuerpo permite. La pasión y la obsesión de un corazón roto y confundido. La honestidad de Annie Ernaux consigue atravesarte porque lo describe de manera brillante.

Pura pasión son los límites del deseo, el desbordamiento de una relación. Un amor que se excede, que te supera.

"Para mí no había cronología en esa relación, solamente conocía la presencia o la ausencia. Me limito a acumular las manifestaciones de una pasión y a oscilar incesantemente entre siempre y un día, como si ese inventario fuera a permitirme alcanzar la realidad de aquella pasión".

De la obra de Annie Ernaux podría hablar horas. Podría haberme detenido en La escritura como un cuchillo, sobre cómo permea y traspasa la literatura, y el acto de escribir, en una misma. Podría haberme detenido en lo brillante, y en cómo me atravesó, Los años. Pero había que escoger lo más universal, lo más ¿útil? Si de utilidad hablamos, si es que puede referirse alguien a la literatura como algo práctico, El acontecimiento y Pura pasión han marcado mi forma de pensar y estar en el mundo. Y la han vuelto más fácil, más llevadera. Más comprensible.

Cuando descubres que lo que te ocurre, le ocurre también a otra persona, algo se disipa el dolor.