El gran escritor británico Julian Barnes (Leicester, 1946) ha sido galardonado hoy con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2026. El también ensayista, autor destacado de la generación Granta, ha sido encasillado como una de las revelaciones de la narrativa inglesa de las últimas décadas y un autor adelantado a su tiempo. El reconocimiento dota al ganador con una escultura de Joan Miró, un diploma acreditativo, una insignia y una cantidad de 50.000 euros en metálico.
Anterior ganador de premios como el Booker, en 2011 por su novela El sentido de un final o el Premio Shakespeare en 1993, en esta ocasión el jurado, entre quienes figuraban María Dueñas, Marcos Giralt o Antonio Luca, ha querido otorgarle el premio destacando su “visión lúcida, cálida y compasiva del género humano” y una posición indiscutible, desde los años 80, dentro de una generación de autores brillantes, como Martin Amis, Kazou Ishiguro o Christopher Hitchens, que “ha marcado la literatura contemporánea”.
Además, desde los miembros del jurado han querido hacer un inciso en su "condición de extraordinario narrador y ensayista dotado de humor, ironía y de un optimismo melancólico y un pesimismo alegre".
“Estoy encantado de recibir el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, del que tenía conocimiento desde hace muchos años. La valía de un premio siempre reside en la calidad de quienes lo han recibido anteriormente, y me siento sumamente honrado de unirme a este listado de tan distinguidas personas de todo el mundo”, Julian Barnes sobre el galardón.
En enero de este mismo año, Barnes anunció que se retiraba de la escritura con su última novela Despedidas, publicada por Anagrama en España. A sus 80 años aseguró tener miedo a escribir algo que no fuese visceral o ineludible. El escritor encuentra una suerte de placer, o ventaja, en despedirse de la literatura en vida, como si así estuviese arrebatándole a la muerte esa posibilidad.
Portada del último libro de Julian Barnés, ´Despedidas´
En su última obra la memoria se vuelve recurso que mezcla la ficción con la realidad, como ya había hecho en otras ocasiones. En una reflexión sobre el paso del tiempo, la vejez y la muerte, Barnes vuelve a la melancolía, sinceridad y audacia que siempre envuelve su narrativa.
Autor de grandes obras como El Loro de Flaubert (1984), con la que atrapó a millones de lectores, en la que indaga en la vida del autor de Madame Bovary, pero también en el arte, la sociedad, el sexo y la muerte. Una novela híbrida y metaliteraria que rebusca en los procesos creativos y en el arte como espejo de la realidad.
Dueño también de Niveles de vida (2017), sobre el duelo tras la pérdida del gran amor de su vida, la agente literaria Pat Kavanagh en 2008. La obra flota entre el amor que se desborda y la idea de vivir en un mundo que cambia desapercibido ante nuestros ojos. La obra versa en un sentimentalismo discreto que presencia lo difícil de afrontar la pérdida.
Barnes se retira de la literatura, aunque seguirá inmiscuido en la escritura en periódicos y ensayos, y este premio pone broche de oro a la obra de su vida.
