'El libro de todos los libros'

'El libro de todos los libros' DANIEL ROSELL

Letras

Roberto Calasso y la mitología bíblica de Occidente

El editor y ensayista reescribió las fábulas del Antiguo Testamento en un volumen que recupera la tradición cultural y los mitos fundacionales de Europa

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La idea la enuncia Borges. Pero quien la ejecutó –cambiando el objeto– fue Roberto Calasso (1941-2021), ensayista y editor, el alma discreta del sello italiano Adelphi y uno de los intelectuales más seductores de su tiempo. El reto consistía en la tarea (imposible) de reescribir el Quijote de Cervantes sin ser el insigne novelista español, sino un autor francés del siglo XX: Pierre Menard. Borges plantea este juego de máscaras en uno de sus relatos más celebrados –escrito 1940, mucho antes de que Barthes descubriera el Mediterráneo con su teoría sobre la muerte del autor– como trampa para poner en cuestión la idea de autoría, la convención social sobre la lectura y los vínculos de unos textos literarios con otros. 

Menard reproduce sin variaciones el Quijote cervantino, pero el sentido de su libro difiere del original, siendo al mismo tiempo idéntico, al haber sido redactado tres siglos después. ¿Cómo es posible? Porque la literatura no reside en la literalidad de las palabras; depende también, en igual o en mayor medida, de cómo se descifren. Una obra maestra puede tener interpretaciones divergentes y antagónicas para cada lector. El español del siglo XVII en el que escribió Cervantes era (en su tiempo) la lengua contemporánea. A muchos lectores del presente, sin embargo, les parece lejano, anacrónico, difícil o incomprensible, hasta el punto de –como defiende Andrés Trapiello– a veces sea necesaria una suerte de traducción. 

'Cuentos completos' de Borges

'Cuentos completos' de Borges ALFAGUARA

Calasso, como el Menard de Borges, elige reescribir otro libro: el Antiguo Testamento, la parte de la Biblia que recoge la tradición judía. Lo hace en una ceremonia –fascinante– que al principio aparenta emular el estilo de esta narrativa milenaria para, a continuación, filtrarla desde la sensibilidad de quien vive en el ahora, no en el ayer. La lectura y su circunstancia, por usar los términos de Ortega y Gasset. El resultado de esta labor obsesiva es El libro de todos libros, un ensayo que Anagrama acaba de publicar –con traducción de Pilar González Rodríguez– y que versa sobre las fábulas de la más antigua mitología de Occidente. 

Este ensayo de Calasso, parte de una colección de libros entre los que figuran Las bodas de Cadmo y Harmonía, dedicado a la cultura griega, o La ruina de Kasch, Ka, El ardor o El cazador celeste, es una pieza erudita y fértil, hecha con esa forma de destilación que George Steiner llamó el desplazamiento hermenéutico. La reintepretación de historias: el libro de las crónicas de los primitivos reyes de Israel y sus guerras y matanzas, su enfermiza relación de vasallaje con Yahvé, los orígenes de la religión de los sacrificios, la crueldad y la trascendencia humana. Cuentos, parábolas, salmos y elegías que todos hemos oído contar una y mil veces y que, sin embargo, en esta versión de Calasso parecen relatos nuevos. 

Roberto Calasso

Roberto Calasso A. ESTEVEZ (ANAGRAMA)

El editor italiano no se aproxima a la Biblia con mentalidad racionalista, al modo de Baruch Spinoza. Su acercamiento al gran libro sagrado –hebreo, primero; cristiano, después– es poético. Sensorial. Más que un ensayo, su exégesis adopta el aspecto de un seductor artefacto narrativo que trastoca –para bien– la expectativa de los lectores. El libro de todos los libros no es un estudio a fondo sobre la tradición cultural de la Biblia. Es un (Nuevo) Antiguo Testamento escrito por un lector avezado, políglota, antológico, que convierte la saga hebrea en una reflexión sobre la cultura occidental, nutrida por los cruces constantes entre civilizaciones que van desde Egipto a Persia, desde la antigua Fenicia hasta Grecia y Roma. 

Fue uno de los últimos libros que decidió publicar antes de su muerte. Algo natural si se tiene en cuenta que su escritura fue una labor que se prolongó durante décadas, aunque esta lenta maduración le ayudase a unir ideas surgidas del testamento hebreo con interpretaciones posteriores, como la de autores como Freud o Kafka. La prosa de Calasso es de estirpe clásica: clara, elegante, sosegada, visual. Su lenguaje nace de la meditación narrativa y encierra pasajes memorables sobre las invariantes del alma humana. Su interpretación del Antiguo Testamento hace conexiones asmbrosas e inesperadas, fabrica imágenes poderosas y salva la literatura bíblica del peligro de convertirse en arqueología. 

'El libro de todos los libros'

'El libro de todos los libros' ANAGRAMA

La Biblia de Calasso huye de lo doctrinal en beneficio de una forma alternativa de conocimiento: la glosa. El mérito más importante de su empresa –volver los ojos a la tradición occidental a partir del libro que establece la noción de canon– es haber logrado que este rosario de leyendas ancestrales resuenen con palabras nuevas y, a su vez, traten los dilemas humanos del presente, que no son distintos a los de los hombres del pretérito. Entre ellos y nosotros existe una línea de continuidad. Calasso descubrió en la biblioteca de su padre –un hombre de leyes– que un libro remitía a otro y éste, a su vez, a muchos más. Sus recreaciones bíblicas son pues fruto de la necesidad de contar –de una forma personal– lo que antes ya se ha narrado para comprenderlo en todos sus términos. 

Ningún libro como la Biblia tiene tal capacidad de reverberación, salvo la Odisea y la Ilíada de Homero. Obras que fundan mundos. Donde habitan los personajes y las historias que nos definen. Modelos que emular. Con demonios de los que conviene huir y héroes a los que admirar. Una cosmología que, frente a la tradición ilustrada, rinde homenaje a las formas de conocimiento del pasado, incluyendo sus variantes populares. Las civilizaciones primitivas no expresaban su cultura mediante  conceptos e hipótesis. Lo hacían a través de parábolas. Con historias narradas donde se mezclan símbolos, creencias, tragedias y alegrías. 

Imagen del rey Salomon (1500) obra de Berrugete

Imagen del rey Salomon (1500) obra de Berrugete

La retórica y la imaginería del Antiguo Testamento no transmite abstracciones, que es el campo de la especulación de la teología judía y cristiana. Relata historias cargadas se sangre, sexo y violencia. Con profetas, reyes crueles, mujeres adúlteras, matanzas colosales, altares de sacrificio llenos de la grasa de los animales quemándose bajo el sol. Guerras y cenizas. Templos y desiertos. Parricidios. Imprecaciones. Fantasmas. Sequías. Interminables diluvios. Fatricidios. Tribus belicosas. Dioses celosos y vengativos. Creyentes sometidos a su arbitrariedad. Filisteos. Ebonitas. Un bestiario asombroso eternizado en las frágiles tablillas de arcilla a las que Calasso devuelve toda su vida en este libro ejemplar, elegantísimo y delicioso sobre lo que somos.