Los ensayos de 'Letra Global' para este verano
Los ensayos son para el verano: de 'El Hijo del hombre' a la idea de 'Progreso' con Stefan Zweig en el pedestal
Zweig acompaña para mantener el espíritu europeo a autores como Garcia-Petit, Juan Andrade, Gilbert Achcar, Miller McDonald y Esteban Constaín con unas lecturas precisas de los desafíos contemporáneos
El verano da para mucho. Bueno, dependerá de las expectativas que se tengan. Pero hay más tiempo para leer, las tardes se alargan y se agradece la luz solar. Si se desea profundizar en algunas cuestiones más actuales, hay ensayos muy atractivos que analizan desde lo que pasa y ha sucedido en Gaza, hasta la figura de Jesucristo y la influencia del mundo antiguo, ahora que todos deseamos ver La Odisea de Christopher Nolan. Y en el centro, sin que pierda su vigencia, aparece El legado de Europa, de Stefan Zweig. Que la lectura sea provechosa.
'Progreso', de Samuel Miller McDonald
El progreso es una palabra que gusta. Ha conseguido que el hombre avance, que las producciones de todo tipo aumenten. Pero, ¿con qué consecuencias? Samuel Miller McDonald es un geógrafo especializado en ecología humana, teoría e historia. Y rompe moldes con su libro Progreso, Historia de la peor idea de la humanidad (Crítica). Ese subtítulo ya es provocador. ¿De verdad nos hemos equivocado todos?
Lo que señala Miller McDonald es que la narrativa de avanzar y avanzar, ha significado destrucción, con genocidios, esclavitudes, conquistas y ecocidios. “La fe casi religiosa en el progreso ha puesto en peligro la continuidad de nuestra civilización”, señala.
El crecimiento ilimitado se ha transformado en dogma. Y lo que propone el autor es replantear la propia idea para salvar la humanidad. Eso va en contra, precisamente, de los proyectos majestuosos de los gurús tecnológicos como Peter Thiel o Elon Musk, que consideran a personas como Miller McDonald altamente peligrosas. Lo que plantean es acelerar la máquina, a riesgo, incluso, de que explote y medio mundo se quede por el camino. Ese es el dilema.
'El hijo del hombre', de Juan Esteban Constaín
Un libro que desborda conocimiento y análisis conducido a través de un estilo vertiginoso, ameno, deslumbrante. Es El hijo del hombre, de Juan Esteban Constaín (Debate), que señala al lector un pasado que no podemos ignorar. ¿Cuál era el mundo anterior al Evangelio? ¿Por qué el cristianismo sigue teniendo una enorme fuerza, como se ha podido comprobar con la visita del Papa a España?
El autor propone un recorrido por el escenario en el que surgió la religión que cambió para siempre el rumbo de la humanidad. Grecia, Roma y el judaísmo del Segundo Templo dialogan con rigor, con gracia y con humor. Lo que consigue Esteban Constaín es convertir siglos de historia en una lectura fascinante, que atrapa al lector.
Lo que se explica es que el cristianismo primitivo no fue un accidente, sino la consecuencia natural del encuentro entre pueblos, lenguas y creencias. Y ese mundo es, en gran medida, el que dio luz al mundo occidental. Está presente en nuestra forma de pensar, de relacionarnos con los demás, más allá de una creencia religiosa concreta. Puede que sea la historia más atractiva del mundo: el nacimiento del cristianismo.
'La catástrofe de Gaza', de Gilbert Achcar
Es un comentario frecuente en veladas de amigos: “No leo mucho las informaciones sobre Gaza, sobre el conflicto entre Israel y Palestina, porque tengo la sensación que me he perdido, que debería leerlo todo desde el principio”. Pero entender lo que sucede a nuestro alrededor exige esfuerzo, estudio. Tiempo, por tanto. La catástrofe de Gaza, de Gilbert Achcar (Icaria editorial) ofrece lo que se pide.
Profesor emérito en la Universidad de Londres, Achcar indaga en la historia, señala que la devastación de Gaza no es un episodio aislado, que es el resultado de décadas de transformaciones políticas, militares e ideológicas. Lo que ha sucedido –algunos lo califican como un genocidio de manual—es el producto de la deriva del sistema internacional, con un papel decisivo por parte de las potencias occidentales y la radicalización de los actores regionales.
Hay responsabilidades compartidas, claro, entre el sionismo y Hamas. Pero también por parte de Estados Unidos, que ha dejado de creer en un multilateralismo institucional. Israel está en el centro, y es el principal actor, el que reclama la hegemonía en la región. Pero también está Europa, dubitativa, superada, precisamente, por la ruptura de los equilibrios internacionales que ha provocado el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Los seis ensayos elegidos por 'Letra Global' para este verano
El cielo y las ruinas, de Juan Andrade
Un ensayo histórico, una idea que aboga por un contexto más amplio. ¿Cómo incidió en la Guerra Civil lo que ya sucedía en toda Europa? Juan Andrade, profesor titular de Historia Contemporánea en la Universidad Complutense de Madrid, propone una lectura global de ese periodo histórico en El cielo y las ruinas (Akal), un libro portentoso, que lleva de la mano al lector para pensar en grande.
La Segunda Guerra Mundial se ha presentado como una alternativa entre civilización y barbarie. Pero, ¿qué deja de lado? Para Andrade, como señala Enzo Traverso, la barbarie fascista era moderna y se apoyaba en conquistas de la propia civilización. La guerra civil europea, entre 1939 y 1945 es el teatro de una “dialéctica de la razón”, siguiendo a Horkheimer y Adorno. En esa dialéctica la razón no es aniquilada por sus enemigos, sino que se autodestruye.
Lo que plantea Andrade es una historia de Europa que acaba en España. Las tensiones europeas se desarrollan con toda su hondura en España. Si en Europa el fascismo quería ajustarle las cuentas a la revolución, eso se desarrolla en toda su plenitud en España, en el que se acaba imponiendo un régimen autoritario. Y todos los implicados, personas de carne y hueso, se dan cita en la contienda española, con militares, diplomáticos, intelectuales, brigadistas o periodistas. Ese conflicto de entonces, permite al lector pensar en los tiempos contemporáneos.
El crepúsculo de una hegemonía, de Jordi García-Petit
El mundo es otro desde hace ya unos años. Lo que se discute es la hegemonía. ¿Pero quién la tuvo durante décadas? ¿Y si la tuvo, fue completa? Jordi Garcia-Petit, profesor de Derecho Internacional Público, experto en relaciones internacionales, analiza el cambio producido con la irrupción de China, y el temor de Estados Unidos, que es consciente de su pérdida de peso en el mundo.
Garcia-Petit entiende que el momento de Trump pasará, que Estados Unidos ya se halla en un instante crepuscular. Pero lo que suceda en ese tránsito puede resultar muy perjudicial para el conjunto del planeta. La posición hegemónica nunca la tuvo Estados Unidos, incluso en el peor momento de lo que fue la Unión Soviética. La potencia comunista podía inquietar a los norteamericanos gracias a su potencial nuclear.
Sin embargo, el cambio sustantivo ha llegado de la mano de China. Y ello ha llevado a Trump, aupado por una parte importante de Estados Unidos, a desafiar al mundo, con una llamada imperialista que pretende dejar a Europa en un rincón.
Ese es el problema que los propios europeos deben solventar. ¿Cómo lograr una autonomía estratégica frente a Estados Unidos, pero, también como potencia unida que sepa contener a la Rusia de Putin?
El profesor cree en un orden internacional que ha saltado por los aires. Un orden civilizatorio, basado en las leyes internacionales, que, pese a sus defectos, ha funcionado. ¿Pero cómo se recupera? ¿Y Europa, qué debe hacer? Para Garcia-Petit no hay duda: “se deberá dotar de una disuasión nuclear propia”.
El legado de Europa, de Stefan Zweig
De Europa a lo que nos ha dado Europa. La lista de los ensayos del verano debe incluir a Stefan Zweig. Se trata de El legado de Europa (Acantilado) que recoge trabajos del escritor austrohúngaro reunidos por su editor y amigo Richard Friedenthal.
El escritor Stefan Zweig
Lo que propuso siempre Zweig es mantener y difundir un espíritu europeo que supieron construir una serie de escritores e intelectuales. Hombres que creían en su capacidad de crítica, en su independencia, en la capacidad de valorar, por ellos mismos, aquello que debía sostenerse con firmeza.
Zweig escribe sobre Montaigne, sobre Chateaubriand, sobre Jaurès o Joseph Roth --su gran amigo, que supo ver, antes que él la capacidad de aniquilación del nazismo.
Ese espíritu es el que cree en la libertad, en el discernimiento individual, en la denuncia y el freno del autoritarismo, en la libertad de movimientos. Zweig se eleva para recordar el papel de los europeos, por encima de sus creencias religiosas o adscripciones nacionales.