Pocos lo saben, pero en la Costa Brava se encuentra el primer monasterio románico de toda España: el monasterio de Sant Pere de Rodes.
Se trata de una joya del siglo IX que parece un castillo debido a su imponente estructura, aunque en realidad es un templo de culto, pionero en Cataluña y en el resto del país.
El monasterio se alza majestuoso a las afueras del Cap de Creus, sobre un terreno montañoso que desciende hasta el Mediterráneo.
Su diseño y ubicación estratégicos lo convirtieron en un punto defensivo; de hecho, su emplazamiento es más propio de una fortaleza que de un templo religioso, aunque tiene sentido dada su historia.
Un castillo interior
Sant Pere de Rodes fue construido entre los siglos IX y X sobre las ruinas de un antiguo castillo del siglo VI. Esta fortificación protegía los pequeños asentamientos de Sant Pere y Santa Creu.
Parte de esa fortaleza original aún se conserva, y se cree que el monasterio mantuvo algunas de sus formas como homenaje o por conveniencia defensiva.
Punto comercial
El monasterio creció con el paso del tiempo y se convirtió en un centro de espiritualidad, economía y cultura.
Mercaderes y peregrinos se reunían alrededor del templo para comerciar, adquirir conocimientos o encontrar la paz a través de la fe.
Monasterio de Sant Pere de Rodes
Durante los siglos XIV y XV se organizaban ferias y mercados que dieron a la aldea un período de gran esplendor.
Desde el siglo XI hasta el XIV, el monasterio fue el principal centro espiritual del condado de Empúries, motivo por el cual se revistió de majestad y esplendor.
Cómo es
Originalmente formado por varios edificios dispersos, con el tiempo se consolidó en un conjunto de grandes dimensiones.
Hoy, estas enormes dependencias incluyen la iglesia, el campanario, el claustro, la sacristía, el palacio del abad y las dependencias de la comunidad religiosa.
La iglesia
De estilo románico, el monasterio se adapta al terreno en terrazas, una solución arquitectónica que combina funcionalidad y belleza.
La iglesia y el claustro son las construcciones originales donde más se aprecia este estilo, con columnas y capiteles de gran calidad escultórica, de tradición corintia y califal, considerados entre los mejores del siglo XI.
Uno de los elementos más llamativos es el pórtico, donde se representan escenas de la vida de Cristo esculpidas en mármol blanco, obra del Maestro de Cabestany.
Aunque solo se conservan fragmentos originales, estos muestran la extraordinaria calidad artística de la época.
Detalles arquitectónicos destacados
Otro detalle que llama la atención es la torre de defensa, que le da al monasterio su apariencia de castillo.
Es original del siglo X y fue reformada en el XIV, junto con el campanario del siglo XI, que ofrece vistas impresionantes de los dos claustros superpuestos y del litoral de la Costa Brava.
Vistas, saqueos y abandono
Desde Sant Pere de Rodes se disfrutan algunas de las mejores vistas del Cap de Creus y del Mediterráneo, razón por la que fue disputado durante siglos.
En el siglo XVII, saqueos por parte del ejército francés y de bandoleros dañaron seriamente el monasterio. La comunidad benedictina finalmente abandonó el lugar en 1793, trasladándose a Vila-sacra.
Sant Pere de Rodes
Tras el abandono, el monasterio quedó a merced de saqueadores y del paso del tiempo. Apenas se conservaron elementos de las fachadas y algunas pinturas interiores.
No fue hasta 1930 que el Estado lo declaró Monumento Histórico-Artístico Nacional, y en 1960 comenzaron las primeras restauraciones serias.
Patrimonio nacional
Ya en democracia, en 1993 fue declarado Bien Cultural de Interés Nacional, abriéndose al público como la joya histórica que es hoy.
Un monasterio pionero, un castillo convertido y un mirador único: desde aquí se puede disfrutar de una de las mejores vistas del Cap de Creus y de todo su entorno natural protegido, además del horizonte que ofrece el Mediterráneo.
Noticias relacionadas
- El conjunto religioso a 20 minutos de Barcelona con más de 1.600 años de historia: “Uno de los monumentos mejor conservados de la Hispania visigoda”
- El búnker secreto del Montseny: la base de la Guerra Fría que vigila Cataluña desde las nubes
- La ruta de senderismo con zonas irregulares, pero sin peligro: a menos de dos horas de Barcelona
