Playa de Miami Platja

Playa de Miami Platja AYUNTAMIENTO DE MONT-ROIG DEL CAMP

Historia

No lo sabías: la noticia del NO-DO que dio origen a un increíble pueblo de la Costa Daurada

Este rincón de Cataluña suele ser comparado con una famosa ciudad de película

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Cataluña tiene un lugar muy curioso. Es una urbanización, pero muchos lo consideran pueblo. Tiene un nombre que recuerda a Estados Unidos y un paseo marítimo que poco tiene que envidiar a los de Florida, pero sobre todo una historia muy particular.

El lugar en cuestión es Miami Platja, una urbanización con menos de 80 años de antigüedad que algunos creen que es un municipio en sí mismo. Claro que el cartel de la carretera lleva a confusión.

El Miami catalán no es un pueblo. Pertenece al municipio de Montroig del Camp, situado a unos 20 km tierra adentro, aunque esta población es su barrio costero y poco tiene que ver con su ayuntamiento matriz. 

La confusión, en cambio, llega por su calle principal. La carretera N-340 atraviesa la urbanización y allí se llama Avenida de Barcelona. 

¿Un pueblo o una urbanización?

El problema es que a la entrada y a la salida de la vía aparece un cartel que indica al viajero que pasa, no por Montroig, sino por Miami Platja. De ahí viene el malentendido.

En realidad, no es más que una urbanización vecina de l’Hospitalet de l’Infant, separada de ésta apenas por el río Llastres. Aquí todo gira alrededor del mar y de la N-340, que concentra el comercio, la gastronomía y los planes de día y de noche.

La historia de un nombre

La historia de esta urbanización arranca en 1952, cuando Marcelino Esquiusy impulsó su construcción y también le dio el nombre. El hijo del fundador, en una ocasión, contó de donde sale el nombre de Miami Playa. Cuenta que su padre era aficionado al cine o, al menos, lo llevaba cada domingo a la sala Atlántico de Montroig. 

La cuestión no es que el fundador se fascinara con Miami al ver una película y considerara que la zona se parecía a Florida, sino que un día, en el NO-DO, el noticiero franquista que pasaban en los cines antes de proyectar las películas, vio los efectos de un huracán en la ciudad estadounidense. "A los pocos días, al notar viento, mi padre recordó la noticia y bautizó esa zona como Miami Platja, traduciendo el nombre para que todo el mundo pudiera pronunciarlo", comenta.

Pero Miamia Platja es mucho más que un nombre curioso que recuerda a Estados Unidos. Es una urbanización y un destino turístico con identidad propia, muy distinto del típico pueblo de la Costa Dorada. 

Una de estas cosas que lo distinguen es que Miami no tiene un centro histórico como tal. Es difícil si apenas tiene 70 años de historia. Tampoco hay calles empedradas ni casas de pescadores, ya no eran tan comunes. Aquí lo que hay son algunas villas y sobre todo, chalets, apartamentos, bloques de vacaciones y muchos turistas con chanclas y gafas de sol. Eso sí, todos felices.

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Las playas de Miami

Eso es lo que quiere el visitante de Miami Platja, pasarlo bien. O simplemente no hacer nada más que tumbarse en la arena y mirar el mar. Y para eso no hay mejor lugar. 

Durante el verano, esta localidad costera se transforma en una especie de resort a cielo abierto. Uno puede pasear en bicicleta por el Paseo Marítimo --una ruta de 4 km entre la Playa Cristal y la Playa de Estany Gelat--, darse con un chapuzón en alguna de sus calitas escondidas o comer algo rico en alguno de sus chiringuitos y restaurantes.

Dónde comer

Las opciones gastronómicas son casi infinitas. Desde restaurantes especializados en cocina catalana —con paellas, fideuás y suquets de peix— hasta locales internacionales: pizzerías italianas “de verdad”, pubs irlandeses, kebabs, buffets chinos y todo tipo de fast food para satisfacer antojos nocturnos

La tradición gastronómica es tal que en junio, se organizan unas jornadas gastronómicas donde el pulpo es el protagonista: una cita imprescindible para los amantes del buen comer.

Qué ver en la Miami catalana

Pero no todo es comida. Miami Playa también tiene su vertiente cultural. A pocos kilómetros, en Montroig del Camp, se encuentra la Ermita de la Virgen de la Roca, un paraje emblemático con vistas al mar y un entorno natural de postal. Allí se inspiró Joan Miró para crear algunas de sus obras más conocidas. 

Para quienes quieran profundizar en su legado, el Centro Miró ofrece una experiencia didáctica con reproducciones, audiovisuales y hasta un tapiz original. Ahora, que si uno se queda con lo gastronómico también se puede visitar el Museo del Aceite Solé, que reivindica el patrimonio agrícola local.

Playa de Miami

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Escapada en familia

¿Y para los más pequeños? Miami Platja es un paraíso familiar. Las actividades para niños abundan: parques acuáticos, paseos en bici, juegos en la playa, excursiones por los pinares, rutas de senderismo, zonas de picnic junto a ermitas históricas y, cómo no, deportes náuticos. También se puede practicar golf en uno de los campos más destacados de Cataluña.

A pesar de su apariencia tranquila, Miami Playa se mueve al ritmo del verano. De marzo a octubre, su clima privilegiado permite disfrutar de sus atractivos con temperaturas suaves y cielos despejados. Es ese tipo de lugar al que uno llega “solo para unos días” y termina volviendo cada año. O quedándose.

Cómo llegar a Miami Playa en coche o en tren

La ciudad más cercana a Miami es Tarragona. Está a solo media hora de distancia en coche, ya sea por la autopista AP-7 o por la carretera N-340. Desde Barcelona, el trayecto es mejor por la AP-7 y el viaje dura de alrededor de 1 hora y 40 minutos. Las salidas están bien señalizadas, y el acceso a la urbanización es directo.

Para los que prefieran el tren, la estación más cercana es la de l’Hospitalet de l’Infant, a apenas cinco minutos en taxi o en coche de Miami Playa. Desde Tarragona hay trenes de Cercanías que conectan con l’Hospitalet en menos de 40 minutos. Desde Barcelona, el viaje en tren regional dura cerca de dos horas, con vistas al mar durante gran parte del recorrido.