El cuerpo humano actúa de formas sorprendentes cuando trata de cuidarse y protegerse a sí mismo. Una prueba de ello son las señales que envía para indicar que existe un problema de salud. Los ojos son el mejor ejemplo de las alertas que el organismo lanza para avisar de que algo no anda bien, en especial a través de los cambios de color.

Los ojos amarillos son la consecuencia de una acumulación anormal de bilirrubina en el cuerpo, sustancia que es producto del desecho de la hemoglobina en sangre. A este síntoma se le conoce médicamente con el nombre de ictericia y, aunque se manifiesta generalmente cuando la esclera (parte blanca del ojo) adquiere un tono amarillento, también puede apreciarse en la piel e incluso en el interior de la boca.

Una voz de alerta

Se trata de una señal que advierte de la presencia de anomalías generalmente a nivel hepático, producidas cuando el hígado no realiza sus funciones correctamente y, por lo tanto, se acumulan compuestos tóxicos en los tejidos. “El hígado se encarga de destruir los hematíes viejos y cuando no funciona bien, se acumula la bilirrubina en la sangre y se deposita en los tejidos con alto contenido en colágeno, como la piel o los ojos”, comenta el doctor Carlos Vergés, jefe del Servicio de Oftalmología del Hospital Universitari Dexeus.

Aunque la ictericia no es una enfermedad en sí misma, los trastornos que provoca esta tonalidad amarillenta pueden afectar la estructura ocular, provocando consecuencias en la salud visual de quien lo padece.

La bilirrubina no solo se deposita en la esclerótica, dando el característico tono amarillo de los ojos, también lo hace en la córnea, la capa trasparente del ojo que permite el paso de la luz hacia su interior. Los depósitos de bilirrubina en esta estructura pueden ocasionar pérdida de trasparencia y reducir la visión, apunta el especialista, de ahí la necesidad de consultar a un profesional que pueda tratar apropiadamente el problema y proteger los ojos de los efectos de la ictericia.

¿Qué lo provoca?

Debido a que la ictericia alerta de alguna patología es necesario tratar la enfermedad que la ocasiona para restaurar el color natural de los ojos. En este sentido, es el médico el que determinará la causa, que puede ser anemia, estrés crónico, enfermedades hepáticas en la bilis o el páncreas, ingesta de medicamentos e incluso la presencia de cálculos en la vesícula.

A su vez, es importante que el oftalmólogo realice el diagnóstico del estado de salud de los ojos amarillos, aconseje al paciente y le indique algunas normas de alimentación, ejercicio físico, consumo de medicamentos para garantizar la recuperación total de la salud de los ojos.

"Cuando el hígado no funciona bien, puede ocasionar graves problemas en los ojos, especialmente en la retina, la parte más importante de los ojos. Se producen depósitos de substancias toxicas ocidativas que no han sido eliminadas por el hígado, y que pueden dañar la retina y la mácula de forma irreversible, por ello ante unos ojos amarillos, con ictericia, hay que investigar cómo está el hígado para evitar el efecto nocivo de la bilirrubina pero, sobre todo de las substancias tóxicas por fallo hepático".

Recomendaciones

Llevar una vida saludable es posiblemente el mejor modo de evitar los ojos amarillos. Entre las recomendaciones que señalan los especialistas, destaca una alimentación sana y adecuada, con todos los nutrientes, vitaminas y proteínas necesarios. Del mismo modo, reducir la ingesta de alcohol, una sustancia altamente tóxica para el organismo, especialmente para el hígado.” Si esto se acompaña de ejercicio físico moderado y buena calidad del sueño, seguro que nuestra salud en general y especialmente el hígado, lo agradecerá”, apunta el doctor Vergés. 

En el caso de que sean los medicamentos los que provoquen la ictericia, la primera medida que hay que tomar es acudir al médico que los recetó para que valore la situación y la reconsidera si lo cree, necesario.

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