Publicada

Las abuelas siempre han tenido una habilidad especial para convertir ingredientes sencillos en platos deliciosos. Incluso conseguían que los más pequeños comieran verduras que, por separado, probablemente habrían rechazado.

Uno de los mejores ejemplos es el guiso de pollo con tomate y hortalizas, una receta tradicional que combina sabor, nutrientes y recuerdos de la infancia. Su secreto está en la mezcla de ingredientes y en una preparación sin complicaciones.

Un plato de toda la vida

El pollo con tomate, zanahorias y patatas es una de esas comidas que recuerdan a la cocina casera. El sofrito de pimiento, ajo y cebolla, preparado con aceite de oliva virgen extra, aporta buena parte del sabor.

Además, se trata de una receta equilibrada que permite incorporar diferentes hortalizas a la alimentación. La cantidad de aceite y las piezas de pollo elegidas influyen en su contenido calórico.

Los beneficios del pollo

Según la Fundación Española de la Nutrición (FEN), el pollo contiene aproximadamente un 70% de agua y destaca por sus proteínas de alto valor biológico. También puede considerarse una carne magra, especialmente cuando se consume sin piel.

Su carne aporta fósforo, hierro y vitaminas del grupo B, como la niacina y la vitamina B6. Estos nutrientes intervienen en funciones como el metabolismo energético y el mantenimiento normal del organismo.

El secreto está en los ingredientes

Para preparar este guiso se necesitan pollo, tomate, zanahorias, patatas, pimiento, cebolla y ajo. El aceite de oliva virgen extra y los condimentos completan una combinación sencilla que no requiere ingredientes difíciles de encontrar.

La preparación comienza con un sofrito de verduras picadas finamente. Después se incorpora el pollo, se añade el tomate y se agregan las zanahorias y las patatas. Un poco de caldo permite cocinar todos los ingredientes hasta conseguir una salsa sabrosa.

Los trucos de las abuelas

Uno de los secretos para ahorrar tiempo consiste en cortar las verduras del sofrito en dados pequeños y uniformes. Esta técnica facilita una cocción homogénea y permite que los ingredientes se integren mejor.

También resulta útil trocear el pollo y las hortalizas en porciones similares. Utilizar una olla a presión puede acortar la preparación, mientras que disponer de un buen caldo casero ayuda a intensificar el sabor.

Una receta para repetir

Aunque se trate de una preparación tradicional, conviene recordar que el pollo debe cocinarse completamente. La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición recoge como referencia una temperatura interna de 74 °C para esta carne.

El resultado es un guiso casero, nutritivo y lleno de sabor, perfecto para compartir en familia. Porque las recetas de las abuelas demuestran que, muchas veces, no hacen falta ingredientes extraordinarios para conseguir un plato memorable.

Receta del guiso

Esta es la receta del guiso de pollo rápido de la abuela:

Ingredientes

  • Pollo, 1 kg
  • Cebolla, 1 ud
  • Ajo, 2 dientes
  • 1 bote de 400 g (o 400 g de tomates frescos rallados)
  • Pimiento rojo, 1 ud (también se pueden usar 4 o 5 pimientos del piquillo asados)
  • Zanahorias, 2 ud
  • Patatas, 2 ud
  • Aceite de oliva virgen extra, 2 cucharadas
  • Caldo de pollo, 1 vaso grande (250 - 300 ml)
  • Vino blanco, 1/2 vaso
  • Pimentón dulce, 1 cucharadita (opcionalmente, se puede añadir un poco de picante)
  • Laurel, 2 hojas
  • Sal, al gusto
  • Pimienta negra recién molida, al gusto

Paso 1

Cortamos la cebolla, los ajos y el pimiento en trozos pequeños para hacer un sofrito. Las zanahorias las pelamos y las cortamos en rodajas. Las patatas las pelamos, las lavamos y las cortamos en trozos medianos “chascándolas”, esto es, metiendo el cuchillo y haciéndolo girar para arrancar el trozo. Reservamos.

Paso 2

En la olla a presión, calentamos el aceite de oliva virgen extra a fuego medio. Doramos las piezas de pollo previamente salpimentadas por ambos lados, durante unos 5 minutos. Retiramos y reservamos.

Paso 3

En la misma olla, sofreímos la cebolla, los ajos y el pimiento rojo durante 5 minutos hasta que estén tiernos. Añadimos las zanahorias y continuamos cocinando por 3 minutos más.

Paso 4

Incorporamos el pimentón dulce y mezclamos rápidamente para que no se nos queme.

Paso 5

Subimos el fuego, echamos el vino blanco y dejamos que reduzca durante 3 minutos a fuego alegre para que se evapore el alcohol.

Paso 6

Añadimos el tomate triturado (o los tomates maduros rallados) y cocinamos durante 5 minutos, removiendo de vez en cuando para que se integren bien los sabores.

Paso 7

Volvemos a colocar los trozos de pollo en la olla, añadimos las patatas, las hojas de laurel, el caldo de pollo y rectificamos de sal si es necesario.

Paso 8

Cerramos la olla a presión y cocinamos a fuego medio-alto. Una vez que suba la válvula, reducimos a fuego medio y cocinamos durante unos 15 minutos. Si es posible, se aconseja revisar las tablas de tiempos de cocción que proporciona el fabricante para ajustar mejor el tiempo.

Paso 9

Transcurrido el tiempo, apagamos el fuego y dejamos que la olla pierda presión de forma natural antes de abrirla. Removemos con cuidado, probamos y, si es necesario, rectificamos el punto de sazón añadiendo un poco de sal y pimienta recién molida.

Noticias relacionadas