Cordero asado

Cordero asado

Gastronomía

Los cocineros coinciden: "La clave para un cordero asado perfecto no es usar diferentes especies, sino hornearlo a 180 °C por ambos lados"

La propuesta de Paula para lograr una cordero asado, con una carne tierna jugosa y con la piel dorada al estilo castellano

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Aunque estemos a finales de octubre y algunos me llamen ansiosa, ya falta muy poco para diciembre. Para los amantes de la buena carne y de las celebraciones en familia, estas fechas despiertan una ilusión muy especial.

Ir mirando propuestas gastronómicas y planificar con tiempo qué se servirá en esos días de fiesta es uno de los mejores hábitos para disfrutar. En la cuenta de TikTok de Paula (@cocinacreativaconpaula) hemos encontrado una propuesta llena de sabor, cremosa por dentro, dorada por fuera y perfecta para compartir en esos días de fiesta.

Hablar de celebraciones alrededor de la mesa en nuestra gastronomía es pensar inevitablemente en una buena pieza al horno.

El cordero asado al estilo de Castilla es la cúspide de la simplicidad bien entendida, un ingrediente principal de máxima calidad que no necesita marinadas complejas ni complicaciones para brillar.

Con una técnica precisa al horno y un control adecuado de tiempo, se consigue una pieza melosa que se va desprendiendo del hueso con solo tocarla.

El valor de la sencillez

La versión más auténtica de este plato destaca precisamente por su contención de ingredientes.

Basta con salar bien la pieza por ambos lados y, si se busca un acabado especialmente dorado y crujiente, untarla ligeramente con un poco de manteca de cerdo o aceite de oliva virgen extra. Los ajos son opcionales, pero la norma castellana invita a prescindir de ellos para mantener intacto el sabor suave y delicado característico de esta carne.

El recipiente en el que se prepara también desempeña un papel determinante. Utilizar una clásica cazuela de barro apta para el horno ayuda a distribuir el calor de forma uniforme, emulando los hornos de leña tradicionales.

El agua vertida en la base del recipiente garantiza un ambiente húmedo que evita que la carne se reseque durante las horas de cocción.

Un horneado pausado

Para lograr que la carne quede tierna y la piel adquiera ese punto tostado que tanto gusta a los comensales, el proceso se divide en dos fases diferentes.

En un primer momento, se coloca la pieza con la parte interior hacia arriba y se hornea a unos 170-180 °C durante algo más de una hora, vigilando constantemente que el fondo de la bandeja no se quede completamente seco.

Transcurrido ese tiempo, se da la vuelta a la pieza con cuidado para dejar la piel hacia arriba durante otros 40 o 60 minutos adicionales.

Un toque final subiendo la temperatura a 210-220 °C en los últimos minutos permite rematar una corteza crujiente, dando como resultado un cordero asado perfecto para las festividades y los grandes banquetes de diciembre.

Cordero Asado al Estilo Castilla

  • 1,5–2 kg de cordero asado (preferiblemente paletilla o pierna de lechal)
  • 2–3 dientes de ajo (opcionales)
  • 2 cucharadas de manteca de cerdo o aceite de oliva virgen extra (opcional)
  • 300 ml de agua limpia para el fondo de la bandeja
  • Sal gruesa al gusto

Paso 1

Precalienta el horno a 170–180 °C con calor arriba y abajo. Sala la carne por ambos lados y úntala ligeramente con la manteca de cerdo o el aceite de oliva.

Paso 2

Coloca la pieza en una cazuela de barro con la parte interior mirando hacia arriba. Vierte los 300 ml de agua en el fondo sin cubrir la carne para aportar humedad.

Paso 3

Introduce la fuente en el horno durante 60–75 minutos a 180 °C. Añade un poco más de agua si se evapora, da la vuelta a la pieza con la piel hacia arriba y hornea 40–60 minutos más.

Paso 4

Sube la temperatura del horno a 210–220 °C durante los últimos minutos vigilando constantemente hasta conseguir una piel bien crujiente y dorada antes de servir.

La clave para triunfar

Con una materia prima de primera y el toque paciente de la cocción tradicional al horno, seguir estos concejos garantiza una carne inolvidable en la mesa.

Este cordero asado al estilo castellano rescata la esencia pura de los grandes banquetes familiares, ofreciendo una carne extraordinariamente tierna, jugosa y con ese doradito crujiente que convertirá tu menú festivo en un éxito rotundo.