El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, compartieron mesa el jueves 2 de mayo de 2024 en uno de los restaurantes más emblemáticos de la capital catalana. Una cita que tuvo lugar en plena campaña electoral.
Sánchez se encontraba en Barcelona para apoyar a Salvador Illa, durante la campaña previa a los comicios de Cataluña, el año pasado. Durante aquella jornada también participó en un mitin socialista en Sant Boi de Llobregat.
Un escenario con historia
El establecimiento elegido fue Casa Leopoldo, situado en la calle Sant Rafael, número 24, en pleno barrio del Raval. Un restaurante que, desde sus orígenes en 1929, había formado parte de la historia gastronómica y cultural de la ciudad Condal.
Ambos dirigentes disfrutaron de una comida tradicional catalana en el salón principal, rodeados de otros comensales. La visita se produjo pocas semanas después de la reapertura del restaurante, que había iniciado una nueva etapa bajo otra dirección.
Un menú muy especial
La comida incluyó croquetas de rabo de toro, calamares salteados con guisantes y un suquet de rape. Para terminar, los políticos degustaron crema catalana. Todo ello acompañado de vino del Priorat, una de las denominaciones de origen más reconocidas de Cataluña.
La visita también dejó una fotografía para el recuerdo. Los entonces propietarios, Bruno Balbás y Sofía Matarazzo, posaron con Sánchez y Collboni en la entrada del restaurante. Además, les regalaron un ejemplar de La Nena del Leopoldo, obra de Arturo San Agustín sobre la historia del local.
Mucho más que gastronomía
Casa Leopoldo no era un restaurante cualquiera. Durante décadas se convirtió en punto de encuentro de escritores, periodistas y artistas. Entre sus clientes habituales figuraron Manuel Vázquez Montalbán, Eduardo Mendoza y Maruja Torres.
Su historia también estuvo estrechamente vinculada a Rosa Gil, una de sus propietarias más recordadas. Bajo su dirección, el establecimiento consolidó una identidad propia, caracterizada por la cocina tradicional, las tertulias y su relación con la vida cultural barcelonesa.
Una nueva etapa
En marzo de 2024, el grupo Banco de Boquerones, impulsado por Balbás y Matarazzo, recuperó el establecimiento. Sus responsables ya habían participado en proyectos como Casa Rafols y Can Framis, dedicados a reivindicar espacios históricos de Barcelona.
Sin embargo, aquella nueva etapa no consiguió garantizar la continuidad del negocio. Tras poco más de dos años de actividad, Casa Leopoldo cerró nuevamente sus puertas el 28 de junio de 2026. El aumento de los costes y la insuficiente afluencia de clientes frustraron el proyecto.
La comida de Sánchez y Collboni quedó así como una de las visitas destacadas de sus últimos años. Aunque el restaurante ya no recibe comensales, su legado permanece ligado a la memoria gastronómica y literaria de Barcelona. Una historia que demuestra que algunos establecimientos llegan a convertirse en mucho más que un lugar donde comer.
