El arroz a la cubana es uno de esos platos que han acompañado a generaciones de españoles. Arroz blanco, tomate frito, huevo, plátano y, en ocasiones, una salchicha. Una combinación sencilla que esconde una curiosidad: no es una receta tradicional de Cuba.
Pese a su nombre, esta preparación es mucho más habitual en España que en la isla caribeña. Su origen exacto sigue siendo incierto, aunque distintas teorías lo relacionan con los intercambios gastronómicos durante la época colonial.
Un nombre con historia
Una de las explicaciones más extendidas apunta a los españoles que regresaron de Cuba, especialmente a Canarias. Estos habrían contribuido a popularizar una adaptación de los platos de arroz que conocieron durante su estancia en la isla.
Sin embargo, la gastronomía cubana tiene una identidad propia. Sus recetas reflejan siglos de influencias españolas, africanas y asiáticas, además de ingredientes y costumbres locales que han dado forma a su cocina criolla.
El verdadero protagonista
En Cuba, el arroz y los frijoles ocupan un lugar fundamental en la alimentación cotidiana. Ambos ingredientes aparecen en numerosas preparaciones y pueden servirse por separado o cocinarse juntos, según la receta y las preferencias familiares.
Entre los platos más conocidos destacan los moros y cristianos, elaborados con arroz y frijoles negros, y el congrí, tradicionalmente asociado a los frijoles colorados en distintas zonas de la isla. Son acompañamientos habituales tanto en comidas cotidianas como en celebraciones.
Mucho más que arroz
La cocina cubana también concede gran importancia a las viandas, nombre que reciben alimentos como la yuca, la malanga, el boniato y la patata. Estos productos pueden servirse hervidos, fritos o en puré, y acompañan numerosas recetas tradicionales.
Entre las carnes destaca el cerdo asado, especialmente presente en celebraciones familiares. También son populares los guisos de carne y el picadillo a la habanera, una preparación que guarda ciertas semejanzas con el arroz a la cubana español.
La receta más parecida
El picadillo a la habanera se elabora con carne picada, tomate, cebolla, ajo y pimiento. A menudo incorpora aceitunas y pasas, que aportan un característico contraste entre sabores dulces y salados.
Esta preparación suele acompañarse de arroz blanco, frijoles negros y plátano frito. Algunas versiones también incluyen pequeños dados de patata frita, que se mezclan con la carne para conseguir un plato más contundente.
Una tradición diferente
Los plátanos dulces de consumo habitual en España también pueden freírse, pero su textura cambia considerablemente. Por eso, el plátano macho maduro suele ser una opción más adecuada para reproducir las guarniciones características de la cocina cubana.
Algo parecido sucede con el arroz. En muchos hogares cubanos se utiliza arroz de grano largo, preparado para que quede suelto. Su consumo frecuente explica también la presencia de ollas arroceras en numerosas cocinas domésticas.
Una confusión que permanece
El nombre de arroz a la cubana está tan arraigado en España que difícilmente desaparecerá. Sin embargo, conocer las diferencias permite descubrir una gastronomía mucho más variada que la combinación de arroz, tomate y huevo frito.
Al final, el plato español conserva su lugar en el recetario popular, pero la auténtica cocina cubana cuenta otra historia. Una historia de frijoles, viandas, plátanos y guisos que demuestra que, a veces, el nombre de una receta no revela su verdadero origen.
Receta para el arroz cubano
Esta es la receta para hacer arroz cubano:
Ingredientes
- Para el potaje de frijoles:
- Frijoles (alubias) negros secos, 500 g
- Ajo, 3 dientes
- Laurel, 2 hojas
- Cebolla, 1 ud
- Pimiento, 1 ud
- Comino molido, 1 cucharada
- Orégano, 1 cucharada
- Aceite de oliva, 2 cucharadas
- Para los plátanos fritos:
- Plátano de freír maduro, 2 ud
- Aceite para freír
- Sal
- Para el arroz blanco:
- Arroz, 1 vaso grande
- Agua, 2 vasos grandes
- Más sal
- Aceite, 1 cucharada
- Ajo, 1 diente
- Laurel, 1 hoja
- Para el picadillo cubano:
- Carne picada de ternera o mixta, 500 g
- Más pimiento, 1 ud
- Más cebolla, 1 ud
- Ajo, 2 dientes
- Aceitunas, 100 g
- Patata, 1 ud
- Pasas, 30 g (opcional)
- Salsa de tomate, 250 g
- Aceite de oliva, 3 cucharadas
- Vino blanco, 50 ml
Paso 1
La noche anterior ponemos los frijoles en remojo en un bol con una cantidad suficiente de agua.La noche anterior ponemos los frijoles en remojo en un bol con una cantidad suficiente de agua.
Paso 2
Al día siguiente, los escurrimos, los enjuagamos con agua limpia y los ponemos a cocer con una hoja de laurel en una olla a presión. Aquí recomiendo seguir las instrucciones de la olla para cocer legumbres, pues el tiempo y la forma de proceder dependerá del modelo de olla. Por supuesto, se pueden cocer en un olla normal, pero necesitarán más tiempo.
Paso 3
Mientras se cuecen los frijoles, aprovechamos para hacer el sofrito. Pelamos la cebolla y la picamos junto con el ajo y el pimiento.
Paso 4
Ponemos a calentar dos cucharadas de aceite en una sartén y sofreímos el ajo, el pimiento y la cebolla hasta que estén tiernos. Sazonamos al gusto. Cuando los vegetales estén tiernos, hacemos un pequeño hueco en la sartén y echamos el comino y el orégano. Calentamos las especias durante unos segundos y mezclamos todo. Reservamos.
Paso 5
Cuando los frijoles estén tiernos -en mi olla tardan unos 45 minutos-, echamos un par de cucharones del caldo en la sartén, mezclamos todo y devolvemos la mezcla a la olla de los frijoles.
Paso 6
Ajustamos el punto de sal y continuamos cocinando a fuego bajo con la olla destapada para que se espese el caldo.
Paso 7
Para cocinar el arroz blanco, ponemos a calentar el aceite con el diente de ajo pelado. Cuando este empiece a desprender su aroma, añadimos el arroz.
Paso 8
Removemos durante un minuto con una cuchara de madera o una espátula y agregamos el agua, sal al gusto y una hoja de laurel.
Paso 9
Cocinamos a fuego alto hasta que rompa a hervir y, en ese momento, bajamos el fuego y dejamos cocer durante unos 18 minutos.
Paso 10
Para preparar el picadillo, haremos un sofrito con la cebolla, el ajo y el pimiento cortados muy finos, que pocharemos en aceite de oliva virgen extra con sal al gusto.
Paso 11
Mientras se van pochando las verduras, salpimentamos la carne que añadiremos a la cazuela cuando las verduras estén tiernas. La mejor forma de hacerlo será apartando las verduras hacia el borde de la cazuela y echando la carne en el centro, removiéndola hasta que se dore por todas partes.
Paso 12
Cuando la carne esté dorada, mezclamos todo, subimos el fuego a tope, añadimos el vino blanco, dejamos cocinar a fuego vivo hasta que deje de oler a alcohol.
Paso 13
Añadimos la salsa de tomate, las pasas y las aceitunas verdes sin hueso, bajamos el fuego al mínimo y dejamos cocinar durante unos 10 o 15 minutos.
Paso 14
Mientras se termina de hacer el picadillo, aprovechamos para freír la patata cortada en dados de menos de un centímetro.
Paso 15
Aprovechamos también para freír los plátanos cortados en rodajas. Cuando estén dorados, los pasamos a una rejilla o un colador, para que escurran el exceso de aceite y los salamos al gusto.
Paso 16
Montamos el plato con una porción de arroz blanco, otra de frijoles, unas cuantas rodajas de plátano frito y una porción de picadillo.
Paso 17
Se puede acompañar con una ensalada de tomates y aguacate aliñados con aceite y sal.
