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El flan sigue siendo uno de esos postres que sobreviven a modas y cartas de restaurante. En casa admite versiones muy sencillas. La propuesta de Cristina Oria se apoya en tres ingredientes principales: leche, huevos y leche condensada.

La receta tiene además un componente familiar. Oria ha contado que se la preparaba su madrina durante su infancia y que ahora la cocina con sus hijos. Ese vínculo la ha convertido en una elaboración que pasa de una generación a otra.

Una base muy sencilla

Para preparar la mezcla se necesitan 380 gramos de leche condensada, 800 mililitros de leche y cinco huevos. La vainilla en polvo es opcional y solo aporta aroma. El dulzor principal ya está en la leche condensada.

El caramelo se prepara aparte con 150 gramos de azúcar y dos cucharadas de agua. También puede utilizarse uno ya elaborado. En cualquier caso, se vierte primero en la flanera antes de incorporar la mezcla.

El punto del caramelo

Si se hace en casa, conviene calentar el azúcar y el agua sin remover con una cuchara. Si alguna zona toma más color, basta con mover suavemente el recipiente. El objetivo es conseguir un tono ámbar.

Después llega un detalle que influye en la textura. Los ingredientes deben batirse solo hasta quedar integrados. Un batido demasiado intenso incorpora aire y puede dejar pequeñas burbujas o agujeros tras la cocción.

La cocción importa

La mezcla se vierte en la flanera y se cocina al baño maría. La receta de Oria fija el horno a 180 grados durante unos 45 minutos. El agua que rodea el molde permite una cocción más suave.

El tiempo puede variar según el horno y el recipiente. Otras recetas de flan con leche condensada utilizan la misma técnica y advierten de que la duración depende también del tamaño del molde.

El reposo decisivo

Cuando sale del horno, el flan todavía necesita tiempo. Primero debe perder temperatura y después pasar al frigorífico. Oria recomienda un mínimo de tres horas, aunque señala que el resultado mejora si reposa durante toda la noche.

Ese enfriado facilita también el desmoldado. Antes de darle la vuelta, puede pasarse un cuchillo fino por los laterales. Si no hay una flanera con tapa, puede utilizarse un recipiente apto para horno cubierto con papel de aluminio.

Mejor de un día para otro

La presencia de huevo obliga a cuidar la conservación. La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición recuerda la importancia de manipular correctamente los alimentos elaborados con huevo y mantener unas condiciones adecuadas de conservación.

Por eso, este flan encaja especialmente bien como postre del día anterior. Se prepara con pocos pasos, pasa la noche en frío y llega a la mesa asentado. El propio caramelo basta para servirlo, aunque también admite nata montada o frutos rojos.

Un final sin complicaciones

La sencillez es su mejor baza. No necesita técnicas complejas ni una lista interminable de ingredientes. Basta con controlar el caramelo, no excederse con el batido y respetar el reposo para obtener un flan firme y cremoso.

La receta demuestra que un postre cotidiano puede conservar su lugar en la mesa sin artificios. En este caso, tres ingredientes principales y algo de paciencia bastan para recuperar uno de esos sabores que siguen ligados a la cocina familiar.

Receta del flan

Esta es la receta del flan de Cristina Oria:

Ingredientes

  • Para el flan:
  • 800 ml de leche
  • 380 g de leche condensada
  • 5 huevos
  • Vainilla en polvo al gusto, opcional
  • Para el caramelo:
  • 150 g de azúcar
  • 2 cucharadas de agua

Paso 1

Precalienta el horno. Ponlo a 180 ºC. Prepara una flanera apta para horno y una fuente profunda en la que quepa para cocinar al baño maría.

Paso 2

Prepara el caramelo. Echa el azúcar y el agua en un cazo o sartén. Calienta sin remover con una cuchara. Si se dora de forma desigual, mueve suavemente el recipiente hasta conseguir un color ámbar.

Paso 3

Carameliza la flanera. Vierte el caramelo en el fondo y repártelo moviendo ligeramente el molde. Manipúlalo con cuidado, porque el caramelo caliente puede provocar quemaduras.

Paso 4

Mezcla los ingredientes. Junta los huevos, la leche y la leche condensada. Incorpora la vainilla si la utilizas y bate solo hasta obtener una mezcla homogénea, sin generar demasiada espuma.

Paso 5

Prepara el baño maría. Vierte la mezcla en la flanera y ciérrala con su tapa. Colócala en la fuente y añade agua caliente hasta aproximadamente la mitad de la altura del molde, sin que entre en el flan.

Paso 6

Hornea. Cocina a 180 ºC durante unos 45 minutos. Comprueba que haya cuajado; si el centro sigue líquido, prolonga la cocción unos minutos. El tiempo puede variar según el horno y el molde.

Paso 7

Enfría y reserva. Retira la flanera del baño maría y deja que pierda el calor antes de refrigerarla. Guarda el flan en la nevera durante un mínimo de tres horas, preferiblemente hasta el día siguiente.

Paso 8

Desmolda. Pasa un cuchillo fino por el borde, coloca encima un plato con profundidad suficiente para recoger el caramelo y dale la vuelta con cuidado.

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