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Pedro Sánchez mantiene, desde hace años, una curiosa relación con Luna Rossa, un restaurante napolitano situado en el número 24 de la calle San Bernardo, en Madrid. El establecimiento ha sido señalado repetidamente como uno de sus italianos predilectos, aunque la afirmación de que sea actualmente su "restaurante favorito" requiere un matiz.

La vinculación está perfectamente documentada. En diciembre de 2010, Sánchez publicó en Twitter que estaba, en ese restaurante, con unos amigos comiendo una pizza que calificó de 'cojonuda'. Cadena SER recuperó años, después, aquel mensaje y habló con la propietaria, que explicó qur por aquel entonces era cliente habitual.

Una pizza con historia

Aquel comentario terminó formando parte de la historia del restaurante. Incluso nació posteriormente una pizza llamada Cojonuda, aunque no era exactamente la que había probado Sánchez. El propio presidente aclaró años más tarde que aquella noche, según recordaba, había pedido en realidad una Diávola.

Ese detalle es importante para explicar qué le gustó realmente del establecimiento. No existe una declaración pública reciente en la que Sánchez explique una especial pasión por toda la gastronomía italiana ni que permita afirmar que Luna Rossa continúa siendo, en 2026, su restaurante favorito. Lo acreditado es su entusiasmo por aquella pizza y sus visitas al local.

Un pedazo de Nápoles

Luna Rossa tampoco es una pizzería italiana convencional. Se define como un restaurante de cocina tradicional napolitana y lleva más de tres décadas instalado en Madrid. Su propuesta gira alrededor de las recetas de Campania, las pizzas y una cocina de producto alejada de versiones más internacionalizadas de la gastronomía italiana.

Uno de sus principales emblemas es el horno de piedra napolitano alimentado con leña, alrededor del cual ha construido buena parte de su identidad. El negocio nació de la mano de Giuseppe Zucchini y, posteriormente, quedó vinculado a la siguiente generación de la familia, manteniendo ese carácter de trattoria tradicional.

Mucho más que pizza

La carta actual permite entender mejor el tipo de restaurante que frecuentaba Sánchez. Junto a las pizzas aparecen elaboraciones como la parmigiana di melanzane, con berenjena, parmesano, mozzarella y tomate San Marzano, o los bucatini con conejo, vino blanco, pecorino y tomates del Vesubio.

También, destaca el ragú napolitano, elaborado con pasta de Gragnano, carne de vaca rubia gallega y costilla de cerdo ibérico. La preparación se cocina lentamente durante diez horas y se termina con ricotta de búfala y parmesano, una receta que refleja la orientación del local hacia la cocina del sur italiano.

La pizza sigue mandando

Las pizzas continúan siendo, sin embargo, el corazón de Luna Rossa. La Margherita combina tomate San Marzano, mozzarella fresca, albahaca y aceite de oliva, mientras otras versiones incorporan gorgonzola, pecorino, provola ahumada o embutidos italianos. Es precisamente este terreno el que conecta directamente el restaurante con Sánchez.

Su relación con el establecimiento nació antes de alcanzar la Presidencia del Gobierno, cargo que sigue ocupando actualmente, según la información oficial de La Moncloa. Aquella comida informal de 2010 adquirió después otra dimensión al quedar rescatada de sus antiguas publicaciones.

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