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Pocos ingredientes representan de manera tan fiel la llegada de la temporada otoñal como la calabaza.

La entrada de esta hortaliza en su mejor momento de cosecha se convierte en la excusa perfecta para rescatar preparaciones icónicas de Galicia vinculadas a festividades tan entrañables como el Samaín o el Entroido.

Dentro de esta corriente pastelera sobresalen las famosas chulas de calacú, una especialidad cuya elaboración varía según la comarca o la herencia de cada hogar.

En el episodio 35 de su proyecto "52 recetas gallegas en 52 semanas", el creador Luis Buitrón (@buimarocooks) comparte una propuesta inspirada en La Cocina de Frabisa para rendir homenaje a esta receta tan típica en esta época.

La masa fundamental

El proceso comienza preparando algo más de medio kilo de hortaliza limpia y troceada para llevarla a un punto de cocción idóneo.

Aunque el horneado tradicional resulta idóneo para intensificar los azúcares naturales, optar por el cocinado al vapor agiliza el procedimiento manteniendo una pulpa suave.

Una vez que el vegetal se enfría por completo, se chafa para combinarlo en un cuenco con la dosis de huevos y el azúcar blanca normal.

Agregar harina pastelera con levadura e integrar una pizca de sal fija una mezcla cremosa que conviene dejar reposar tapada con film antes del cocinado.

El punto en sartén

A la hora de llevar la masa al fuego es donde el creador aplica una modificación muy personal frente a la costumbre habitual.

En lugar de sumergir las porciones en baños profundos de aceite hirviendo, prefiere usar una sartén antiadherente a fuego medio para lograr un bocado mucho más digestible.

Depositar pequeñas cucharadas de farsa sobre la plancha permite moldear una suerte de tortitas jugosas sin saturarlas de grasa. Controlar la intensidad del fuego asegura que el interior quede bien cocido mientras el exterior adquiere una superficie atractiva.

El volteo preciso

Saber cuándo girar la preparación resulta muy fácil si te fijas en la parte superior del bollo cuando se esta dorando.

En cuanto empiezan a brotar pequeñas burbujas entre los bordes es el instante exacto para darles la vuelta con una espátula de cocina.

Tras un par de minutos adicionales por la otra cara, los bocados se retiran a una bandeja para que pierdan el calor inicial.

Un toque final de azúcar glas por encima aporta ese matiz estético y dulce que encandila a cualquier comensal a la hora de la merienda.

Ingredientes

  • 550 g de calabaza limpia
  • 2 huevos
  • 150 g de azúcar blanco
  • 180 g de harina de repostería
  • 1 sobre de levadura química
  • 1 pizca de sal
  • Azúcar glas al gusto para espolvorear
  • Unas gotas de aceite para la sartén

Paso 1

Cuece la calabaza cortada al vapor hasta que adquiera una consistencia blanda y déjala enfriar.

Paso 2

Tritura la pulpa, mézclala con los huevos y el azúcar, e incorpora la harina con la levadura y la sal hasta integrar.

Paso 3

Cubre la mezcla con film transparente y déjala reposar unos minutos antes de pasar a la cocina.

Paso 4

Vierte porciones de masa en una sartén antiadherente apenas engrasada y dales la vuelta cuando broten burbujas en la superficie.

Paso 5

Retira del fuego, deja templar los bocados sobre un plato y espolvorea azúcar glas por la parte superior antes de comer.

Un bocadito otoñal

Esta interpretación representa una alternativa estupenda para quienes buscan reducir las digestiones pesadas sin renunciar a los sabores tradicionales de Galicia.

Su miga tierna, el delicado aroma a calabaza y la facilidad de su técnica la convierten en un éxito asegurado para los días fríos.

Servir esta elaboración junto a un café recién preparado te permitirá disfrutar de una tarde dulce e inolvidable en casa. Anímate a probar la mejor receta de chulas de calabaza hoy mismo para inaugurar los meses de otoño con un postre auténtico y reconfortante.

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