Los huevos duros suelen acabar en una ensalada, en un relleno rápido o como acompañamiento. Sin embargo, también pueden convertirse en el centro de un guiso y ganar una textura y un sabor completamente distintos.
Esa es la propuesta de Darío Escudero, albañil de profesión y cocinero aficionado, que comparte sus recetas en Instagram bajo el perfil @gijonudo.
Un giro al huevo duro
La receta parte de un ingrediente que además permite cierta previsión. Los huevos cocidos pueden conservarse hasta siete días en el frigorífico, con o sin cáscara, siempre que se refrigeren antes de que pasen dos horas desde la cocción, según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos.
Eso permite tener parte del trabajo adelantado. En este caso, Escudero propone diez huevos cocidos acompañados de 300 gramos de langostinos, además de cebolla, ajo, guisantes, espárragos, vino blanco y caldo.
La base del guiso
El primer paso consiste en aprovechar las cabezas de los langostinos para aromatizar el aceite. Después se retiran y, en esa misma grasa, se saltean brevemente las colas, que se reservan para incorporarlas al final.
A continuación se pochan tres dientes de ajo y una cebolla picada. Una cucharada de harina ayuda a dar cuerpo. Después se añade el vino blanco y, cuando se reduce, se incorpora el caldo.
Una salsa con fondo
Los huevos, ya partidos por la mitad, entran entonces en la cazuela junto con los guisantes. Todo cuece unos diez minutos a fuego suave, tiempo suficiente para que el huevo se impregne de la salsa sin perder su forma.
El remate llega con los langostinos, los espárragos y el perejil fresco. Apenas necesitan un par de minutos. El resultado es un plato caliente, sencillo y con una salsa que concentra el sabor del marisco.
Más que proteína
El interés del huevo no termina en la receta. Las tablas de composición recogidas por la Fundación Española de la Nutrición indican que un huevo de 64 gramos aporta unas 84 kilocalorías y 7 gramos de proteína.
También aporta vitamina B12, vitamina A, vitamina D, riboflavina y folatos. Entre sus minerales aparecen fósforo, yodo y selenio, mientras que la yema contiene luteína y zeaxantina, pigmentos de carácter antioxidante.
Una referencia histórica
La proteína del huevo se ha utilizado durante décadas como referencia para valorar la calidad de otras proteínas por su perfil de aminoácidos esenciales. La FAO explica, no obstante, que posteriormente se adoptaron patrones específicos de aminoácidos para realizar estas comparaciones con mayor precisión.
La yema concentra además buena parte de la grasa y del colesterol. La Asociación Americana del Corazón recuerda que el conjunto de la dieta importa más que un alimento aislado y señala que, en personas sanas, un huevo entero al día puede encajar en un patrón alimentario saludable.
Un plato para repetir
La propuesta de Escudero demuestra que un huevo cocido puede ir mucho más allá de la ensalada. Con una buena base de cebolla, ajo y caldo, y el sabor de los langostinos, se transforma en una receta reconfortante para los meses fríos.
Además, permite aprovechar ingredientes sencillos y preparar un plato completo sin técnicas complicadas. El secreto está en tratar el huevo como protagonista y no como guarnición: una idea pequeña que cambia por completo el resultado.
Receta de los huevos guisados
Esta es la receta de los huevos guisados del cocinero Darío:
Ingredientes
- Huevos, 10 ud
- Langostinos, 300 g
- Ajo, 3 dientes
- Cebolla, 1 ud
- Harina, 1 cucharada sopera
- Vino blanco, 100 ml
- Caldo de pescado o de verduras, 400 ml
- Guisantes, 150 g
- Espárragos, 6 ud
- Perejil fresco picado, 1 cucharada
- Aceite de oliva, 3 cucharadas
- Vinagre, 1 cucharada
- Agua, 2 l
- Sal, cantidad necesaria
Paso 1
Ponemos en una olla el agua con 1 cucharadita de sal y el vinagre. Cuando empieza a hervir, bajamos el fuego, añadimos los huevos y los cocemos 12 minutos.
Paso 2
Pasamos los huevos a un recipiente con agua fría, los pelamos, los cortamos por la mitad y los reservamos.
Paso 3
Separamos las cabezas de los langostinos y pelamos las colas.
Paso 4
En otra olla calentamos el aceite a fuego medio con las cabezas y una pizca de sal. Cuando desprenden aroma, a los 3 o 4 minutos, las aplastamos con una cuchara de madera, las retiramos y las desechamos.
Paso 5
En ese aceite salteamos las colas de los langostinos 2 minutos, las sacamos y las reservamos.
Paso 6
Añadimos los ajos y la cebolla picados y una pizca de sal. Pochamos a fuego medio-bajo unos 10 minutos, hasta que la cebolla esté transparente.
Paso 7
Incorporamos la harina y removemos durante 2 minutos. Vertemos el vino blanco y dejamos que se evapore el alcohol, unos 2 minutos.
Paso 8
Añadimos el caldo, los huevos y los guisantes, y cocemos 10 minutos a fuego suave.
Paso 9
Incorporamos los langostinos, los espárragos y el perejil. Rectificamos de sal, dejamos 2 minutos más al fuego y servimos.
