Publicada

Las albóndigas son uno de esos platos universales que aparecen, con distintas formas, en cocinas de medio mundo. En España triunfan con salsa de almendras, vino o tomate, mientras que en Italia las polpette forman parte del recetario doméstico y cambian de una casa a otra.

Una de las versiones más interesantes lleva la firma de Antonino Cannavacciuolo. Nacido en Ticciano, en Vico Equense, el cocinero dirige un grupo que alcanzó las ocho estrellas Michelin y tiene en Villa Crespi, distinguido con tres estrellas, su gran referencia gastronómica.

Una receta muy italiana

La receta oficial de Cannavacciuolo está pensada para cuatro personas y parte de 400 gramos de carne picada de ternera y 200 gramos de salchicha de cerdo. Esa combinación aporta más grasa y sabor que una albóndiga preparada únicamente con vacuno.

A la mezcla se incorporan cuatro rebanadas de pan de molde remojadas en 100 mililitros de leche, dos huevos, 80 gramos de parmesano, perejil y nuez moscada. El pan húmedo es una de las claves para conseguir una textura tierna y evitar que la carne resulte seca.

El paso que marca la diferencia

Una vez formada la masa, se hacen las albóndigas y se doran en una cazuela con un poco de aceite de oliva virgen extra. Después se añaden cebolla, romero, tomillo y laurel, antes de incorporar un poco de vino blanco y dejar que se evapore.

El siguiente paso son 500 gramos de tomate triturado, con los que se termina la cocción. La receta oficial también permite otras variantes: estofarlas con un poco de caldo o enharinarlas y freírlas antes de acompañarlas con una salsa.

Cuánto aporta cada ración

El chef no publica una tabla nutricional para esta elaboración, por lo que cualquier cifra debe entenderse como orientativa. Con las cantidades indicadas y según el tipo de carne, salchicha y aceite utilizados, una ración puede situarse aproximadamente entre las 650 y las 700 kilocalorías.

El plato ronda los 40 gramos de proteína por persona y concentra una cantidad elevada de grasa por la combinación de cerdo, parmesano, huevo y aceite. Los hidratos proceden sobre todo del pan, la leche, la cebolla y el tomate, por lo que el resultado cambia según los productos elegidos.

Cómo conservarlas sin riesgos

Si sobran albóndigas, conviene refrigerarlas cuanto antes y no dejarlas más de dos horas a temperatura ambiente. Las recomendaciones de seguridad alimentaria aconsejan enfriar rápidamente los alimentos ya cocinados y mantenerlos refrigerados.

Como referencia, las sobras de carne cocinada pueden conservarse tres o cuatro días en el frigorífico. También es posible congelarlas con la salsa durante unos tres meses, descongelarlas posteriormente en frío y recalentarlas por completo antes de servir.

La gracia de estas albóndigas no está en una técnica complicada, sino en el equilibrio entre sus ingredientes. La ternera aporta estructura, la salchicha suma jugosidad, el parmesano refuerza el sabor y el pan con leche mantiene una textura suave. Una receta sencilla que demuestra por qué los platos más cotidianos pueden convertirse en los más memorables.

Receta de las albóndigas

Esta es la receta de las albóndigas de carne y salsicha en salsa de tomate de Antonino Cannavacciuolo:

Ingredientes

  • 400 g de carne picada de ternera
  • 200 g de salchicha de cerdo picada
  • 4 rebanadas de pan
  • 100 ml de leche
  • 2 huevos
  • 80 g de queso parmesano rallado
  • 1 ramita de perejil fresco
  • 1 cebolla
  • 1 ramita de romero
  • Tomillo al gusto
  • 1 hoja de laurel
  • 500 g de puré o concentrado de tomate
  • Un chorrito de vino blanco
  • Nuez moscada al gusto
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal, al gusto
  • Pimienta negra, al gusto

Paso 1

Coloca las rebanadas de pan en un bol. Vierte la leche y deja que se ablanden durante 5 minutos.

Paso 2

Escurre bien el pan con las manos. Desmenúzalo y resérvalo.

Paso 3

Pon en un bol grande la carne picada y la salchicha de cerdo desmenuzada, sin la tripa.

Paso 4

Añade los huevos, el parmesano, el pan escurrido y el perejil picado.

Paso 5

Agrega sal, pimienta, nuez moscada y un chorrito de aceite de oliva.

Paso 6

Mezcla la masa hasta obtener una preparación homogénea, pero evita trabajarla en exceso para que las albóndigas queden tiernas.

Paso 7

Forma albóndigas de tamaño similar. Así se cocinarán de manera uniforme.

Paso 8

Calienta un fondo de aceite de oliva en una cazuela amplia.

Paso 9

Dora las albóndigas por todos sus lados. Hazlo por tandas si es necesario para que no se cuezan en lugar de dorarse.

Paso 10

Retira las albóndigas y reserva.

Paso 11

En la misma cazuela, sofríe la cebolla pelada y picada durante 5 minutos.

Paso 12

Añade el romero, el tomillo y la hoja de laurel.

Paso 13

Vierte un chorrito de vino blanco. Deja que se evapore el alcohol durante 2 o 3 minutos.

Paso 14

Incorpora el puré de tomate. Salpimienta al gusto.

Paso 15

Devuelve las albóndigas a la cazuela.

Paso 16

Tapa y cocina a fuego suave durante 20 minutos. Mueve la cazuela con cuidado para que la salsa no se pegue y las albóndigas mantengan su forma.

Paso 17

Retira el romero y la hoja de laurel antes de servir.

Paso 18

Sirve las albóndigas calientes con abundante salsa de tomate.

Noticias relacionadas