La cocinera Mar y patatas fritas con huevos

La cocinera Mar y patatas fritas con huevos CG

Gastronomía

Mar Bellver, cocinera: "Los huevos con patatas más originales llevan 40 g de queso rallado, un poco de pimentón de la Vera y un toque de cebollino fresco picado"

Propone una forma distinta de aprovechar una patata cocida y convertirla, con apenas unos ingredientes, en una cena rápida y reconfortante

Otras noticias: Los expertos coinciden: "La clave para unos mejillones más sabrosos consiste en retirar primero el molusco y batir el escabeche hasta conseguir una salsa cremosa"

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Hay días en los que la cena pide pocas complicaciones. Algo rápido, sabroso y que apenas ensucie puede ser suficiente para cerrar la jornada sin recurrir a preparaciones elaboradas.

La cocinera Mar Bellver, responsable del perfil @foodiction.vlc, ha compartido una idea que encaja en ese escenario: una base de queso, patata cocida y huevo que, al salir de la sartén, recuerda a una pequeña pizza.

Un giro sencillo

La receta parte de ingredientes habituales. Se necesita una patata cocida mediana, dos huevos y unos 40 gramos de queso rallado, además de aceite de oliva, sal, pimentón y un poco de cebollino para terminar.

La gracia está en transformar una patata ya cocinada en una cena nueva. Es, por tanto, una receta de aprovechamiento doméstico que permite dar salida a esas patatas que han quedado en la nevera de otra comida.

La patata, protagonista

Este tubérculo lleva siglos instalado en la cocina europea, pero su historia comenzó mucho antes. La FAO sitúa su domesticación en los Andes, hace unos 8.000 años, y señala que llegó a Europa a través de los españoles en el siglo XVI.

Su presencia terminó creciendo hasta convertirse en un alimento básico en numerosos países. En España, además, forma parte de platos tan reconocibles como la tortilla de patatas, las bravas o numerosos guisos, además de purés y guarniciones.

Qué cambia al enfriarla

Guardar la patata cocida en frío tiene otra consecuencia interesante. Diversos estudios han comprobado que el enfriamiento puede aumentar la proporción de almidón resistente, una fracción del almidón que no se digiere completamente en el intestino delgado.

Ese almidón puede llegar al colon y ser fermentado por la microbiota. Eso no significa que la patata fría sea un alimento milagroso, pero sí que la temperatura y el método de preparación modifican su digestibilidad.

Una sartén y pocos minutos

Para preparar esta versión, la patata cocida se machaca con un poco de aceite, sal y pimentón. Después, el queso rallado se reparte sobre una sartén antiadherente y se deja fundir antes de colocar encima la patata.

Sobre esa capa se cascan los dos huevos. La sartén se tapa y se mantiene a fuego medio-bajo hasta que la clara quede cuajada y la yema conserve una textura cremosa, si se prefiere así.

Una cena con matices

Desde el punto de vista nutricional, la combinación reúne hidratos de carbono de la patata, proteínas procedentes del huevo y calcio y grasa del queso. La patata, además, destaca por su contenido en potasio.

Eso no convierte automáticamente el plato en una cena ligera. La cantidad de queso, aceite y patata modifica bastante el resultado final. AESAN recomienda, de hecho, priorizar la patata cocida o al vapor y moderar su consumo dentro de una dieta equilibrada.

El detalle final

El cebollino aporta frescor y el pimentón refuerza el sabor sin complicar la receta. La versión básica ya funciona por sí sola gracias al contraste entre el queso tostado, la patata y el huevo.

El resultado queda a medio camino entre una tortilla abierta y una pizza sin masa. Una forma sencilla de demostrar que una patata cocida que parecía destinada a las sobras puede terminar convertida en la mejor parte de la cena.

Receta sencilla

Esta es la receta de los huevos con patatas más originales:

Ingredientes

  • Patata cocida mediana, 1 ud
  • Huevos, 2 ud
  • Queso rallado tipo mozzarella o mezcla, 40 g aprox.
  • Aceite de oliva virgen extra, 1 cucharadita
  • Sal, al gusto
  • Pimentón de la Vera dulce o agridulce, 1/4 cucharadita
  • Cebollino fresco picado, para espolvorear

Paso 1

Pelamos las patatas cocidas y las machacamos con un tenedor en un bol. Añadimos el aceite de oliva, una pizca de sal y el pimentón. Mezclamos bien hasta obtener un puré grueso, con algunos tropezones.

Paso 2

Calentamos una sartén antiadherente de unos 20 cm de diámetro a fuego medio y repartimos el queso rallado por toda la base, formando una capa uniforme.

Paso 3

Esperamos a que el queso empiece a derretirse y a burbujear. En ese momento, distribuimos el puré de patata por encima, cubriendo el fondo de manera homogénea.

Paso 4

Cascamos los dos huevos sobre la capa de patata, tapamos la sartén y bajamos el fuego a medio-bajo.

Paso 5

Dejamos cocinar unos 10 minutos, hasta que la clara de los huevos esté completamente cuajada y la yema se mantenga ligeramente cremosa.

Paso 6

Retiramos la sartén del fuego y dejamos reposar un par de minutos. Deslizamos la tortita sobre una tabla o un plato con ayuda de una espátula.

Paso 7

Para servir, espolvoreamos con el cebollino fresco picado.