Las patatas llevan generaciones ocupando un lugar fijo en las cocinas españolas. Son económicas, se conservan bien y admiten casi cualquier acompañamiento. Esa versatilidad explica que hayan dado forma a recetas humildes y muy reconocibles, nacidas de una cocina doméstica en la que aprovechar lo disponible era parte de la rutina.
Una de esas elaboraciones son las patatas al montón. Castilla-La Mancha Media las ha recogido en celebraciones populares de Casas Ibáñez, en Albacete. La preparación parte de una idea sencilla: cortar la patata en rodajas y cocinarla junta, sin perseguir la separación ni el crujiente de unas patatas fritas convencionales.
Una receta con raíces
Ese punto cambia por completo el resultado. Las rodajas se hacen con abundante aceite y a una temperatura moderada, hasta quedar tiernas y ligeramente doradas. Al cocinarse amontonadas, mantienen una textura más jugosa y melosa, lejos de la fritura seca que se busca en otros formatos.
Toñi, conocida en redes como la abuela manchega, ha recuperado esa forma de cocinarlas en uno de sus vídeos. La albaceteña prepara sus patatas al montón con un añadido que llama “a la patagorrina”. El giro llega al final, cuando la patata ya está prácticamente hecha.
El majado decisivo
La mezcla lleva tres dientes de ajo, perejil fresco, vinagre de vino, un poco de agua y sal. Todo se maja antes de incorporarlo a la sartén. El vinagre aporta un contraste de acidez, mientras el ajo y el perejil refuerzan el sabor de una preparación que parte de ingredientes muy sencillos.
La denominación no aparece aislada en la cocina albaceteña. La web oficial de Turismo de Castilla-La Mancha incluye el conejo en patagorrina entre los platos tradicionales vinculados a Hellín y a la Ruta del Vino de Jumilla en la provincia. Toñi traslada ese perfil de sabores a las patatas.
Sin complicar el plato
La ejecución requiere más cuidado que técnica. Una vez tiernas las patatas, se retira parte del aceite y se vierte el majado. Conviene mover la sartén con suavidad, sin romper las rodajas. Así, el aliño se reparte por toda la superficie y queda integrado sin convertir el conjunto en una masa.
Toñi completa el plato con pimiento verde, jamón serrano y huevos fritos. Son acompañamientos que lo vuelven más contundente, pero no definen la patagorrina. El elemento diferencial sigue siendo la mezcla de ajo, perejil, vinagre y agua que se incorpora en los últimos minutos de cocción.
El sabor de lo sencillo
La receta funciona precisamente porque no intenta disfrazar la patata. Parte de un producto cotidiano y de una técnica reconocible en la cocina manchega. Pocos ingredientes bastan para cambiar el resultado, siempre que se controle el fuego, las rodajas no se rompan y el majado se añada en el momento adecuado.
Ese carácter también explica su cercanía con otras recetas populares basadas en patata, aceite y productos habituales de la despensa. No hace falta una elaboración complicada para conseguir un plato con identidad. La diferencia está en cómo se cocina, no en multiplicar ingredientes ni añadir elementos innecesarios.
Un final muy manchego
En una época llena de recetas rápidas y combinaciones cada vez más complejas, estas patatas recuerdan que la cocina tradicional también puede sorprender sin artificios. La clave está en el gesto final: un majado sencillo, una sartén movida con cuidado y una preparación que conserva el sabor de la cocina de casa.
Las patatas al montón “a la patagorrina” resumen así buena parte de esa cocina transmitida entre generaciones. Una base humilde, una técnica sin complicaciones y un aliño con carácter. Una receta de siempre que sigue encontrando nuevos públicos, ahora también a través de las redes sociales.
Receta de las patatas
Esta es la receta de las patatas a la patagorrina de la abuela Toñi:
Ingredientes
- 1 kg de patatas para freír
- Aceite de oliva virgen extra, abundante para la fritura
- 3 dientes de ajo
- Medio manojo de perejil fresco
- 2 cucharadas de vinagre de vino
- 2 cucharadas de agua
- 1 pimiento verde
- 100 g de jamón serrano
- 4 huevos
Paso 1
Pela las patatas y córtalas en rodajas de un grosor medio, procurando que todas tengan un tamaño similar. No es necesario lavarlas después de cortarlas, ya que interesa conservar parte de su almidón.
Paso 2
Calienta abundante aceite de oliva virgen extra en una sartén amplia. Cuando esté caliente, incorpora las patatas, añade una pizca de sal y cocínalas a fuego medio, removiendo de vez en cuando con cuidado para que no se rompan.
Paso 3
Mientras las patatas se hacen, prepara el majado. Pela los tres dientes de ajo y machácalos en un mortero junto con el perejil y una pizca de sal hasta obtener una pasta.
Paso 4
Añade al mortero las dos cucharadas de vinagre de vino y las dos cucharadas de agua. Remueve bien hasta integrar todos los ingredientes.
Paso 5
Cuando las patatas estén tiernas y ligeramente doradas, retira parte del aceite de la sartén. Vierte por encima el majado de ajo, perejil, vinagre y agua y mezcla con cuidado para repartirlo sin romper las rodajas.
Paso 6
Corta el pimiento verde en tiras y fríelo en una sartén con un poco de aceite hasta que esté tierno. Añade después el jamón serrano y cocínalo brevemente, hasta que quede ligeramente crujiente.
Paso 7
Por último, fríe los huevos en aceite bien caliente hasta que la clara esté hecha y los bordes queden dorados.
Paso 8
Sirve las patatas al montón calientes, acompañadas del pimiento verde, el jamón y el huevo frito.
