Jordi Cruz, chef: Las zanahorias más sabrosas no se cuecen, se hornean con 25 g de mantequilla, 2 cucharadas de harissa y un puñado de nueces

Jordi Cruz, chef: "Las zanahorias más sabrosas no se cuecen, se hornean con 25 g de mantequilla, 2 cucharadas de harissa y un puñado de nueces"

Gastronomía

Jordi Cruz, chef: "Las zanahorias más sabrosas no se cuecen, se hornean con 25 g de mantequilla, 2 cucharadas de harissa y un puñado de nueces"

Descubre el truco de Jordi Cruz para transformar unas simples zanahorias en un acompañamiento lleno de sabor y muy crujiente

Otras noticias: Agatha Sunsi, concursante de MasterChef: "El truco que aporta un matiz especial a una tortilla de patatas es caramelizar la cebolla muy despacio"

Leer en Castellano
Publicada

0 votos

Noticias relacionadas

Las zanahorias son a las verduras lo que un buen fumet a la paella: ese ingrediente fundamental lleno de sabor, versátil y bajo en calorías, ideal para todos en casa.

Pocos alimentos resultan tan polivalentes en la cocina diaria, ya sea disfrutada al vapor, hervida, cruda, cocida o integrada en zumos y cremas.

Su perfil nutricional la convierte en un auténtico básico dentro de una dieta equilibrada, gracias a su aporte de vitaminas, minerales, agua y fibra, además de permitir preparar multitud de recetas sin renunciar al placer de comer rico.

Una joya ligera y llena de nutrientes

Su bajísimo aporte calórico, junto a su riqueza en agua y fibra, transforma a esta hortaliza en una gran aliada para quienes buscan una alimentación más ligera.

La ingesta de esta raíz vegetal aporta sensación de saciedad, lo que puede ayudar a controlar el picoteo entre horas cuando forma parte de una dieta variada.

Además de su valor nutricional, su versatilidad culinaria permite integrarla tanto en preparaciones dulces como saladas con un éxito rotundo. Comer de forma saludable resulta mucho más sencillo cuando se cuenta con un ingrediente tan accesible y sabroso.

Del salteado al zumo matutino

Explorar las distintas texturas que ofrece este ingrediente permite disfrutar de platos completamente diferentes utilizando la misma base vegetal.

Servirla cruda en tiras potencia un bocado crujiente, mientras que cocinarla resalta su dulzor característico y permite combinarla con especias, hierbas o diferentes salsas.

Incorporar esta verdura en la rutina culinaria ayuda a diversificar el menú sin complicaciones ni gastos excesivos en la compra.

Como suele resumir el propio chef al hablar de este tipo de platos, se trata de una propuesta pensada para elaborar "guarniciones guapas para acompañar un pollo asado o cualquier comida, guarniciones que son una fantasía".

El toque maestro de la alta cocina

Una de las propuestas más originales para cocinar esta hortaliza la encontramos de la mano del famoso chef Jordi Cruz.

Esta receta viene a demostrar que la zanahoria da para mucho más cuando se la trata en los fogones como realmente merece, apostando por una "cocina vegetal divertida, con rollete, con sabor y con un toquecito guapo" sin necesidad de complicarse la vida.

El reconocido chef traslada así su visión de la alta cocina a un ingrediente cotidiano, demostrando que es posible disfrutar de un bocado de categoría utilizando productos sencillos y fáciles de encontrar.

Caramelizar para concentrar todo el sabor

Uno de los trucos que nos da Jordi Cruz para transformar esta hortaliza es evitar la cocción en agua cuando lo que se busca es potenciar su sabor y su acabado dorado.

Al asarlas con calor seco, parte del agua se evapora y los azúcares naturales de las zanahorias se concentran, favoreciendo una superficie ligeramente tostada y mucho más intensa en sabor.

Para rematar esta técnica, el chef propone añadir un toque de miel que ayuda a glasearla, dejándola brillante y con un buen acabado.

El cocinero aconseja además buscar piezas pequeñas o cortarlas a lo largo, ya que una mayor superficie expuesta al fuego favorece el dorado exterior y permite conseguir una textura especialmente apetecible.

La receta para triunfar

El secreto para replicar este plato de chef en casa reside en seguir un proceso sencillo donde las especias, el toque dulce de la miel y el horneado seco se combinan a la perfección.

Con esta guía paso a paso conseguirás una zanahoria dorada, jugosa y llena de contrastes aromáticos, perfecta para servir como guarnición o incluso como protagonista de un plato vegetal.

Zanahorias al estilo Jordi Cruz

  • 800 g de zanahorias pequeñas
  • 25 g de mantequilla derretida
  • 2 cucharaditas de harissa (o pimentón picante con ajo)
  • 2 cucharaditas de miel
  • 2 g de comino
  • 2 cucharaditas de zumo de limón
  • 1 cucharada de vinagre balsámico
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • Un puñado de nueces picadas
  • Unas cuantas hojas de cilantro fresco
  • Tomillo y romero picados (al gusto)
  • Sal y pimienta negra (al gusto)

Paso 1

Precalienta el horno a 200 ºC. Lava bien las zanahorias; si tienen la piel fina basta con cepillarlas, si no, pélalas y córtalas a lo largo si son gruesas para asegurar una cocción uniforme.

Paso 2

Mezcla en un bol amplio la mantequilla derretida, el aceite de oliva, la harissa, la miel, el comino, la sal y la pimienta hasta integrar una pasta homogénea.

Paso 3

Añade las raíces al bol y remueve bien para que queden totalmente cubiertas por la mezcla de especias por todas sus caras.

Paso 4

Reparte la verdura adobada sobre una bandeja de horno colocándolas en una sola capa limpia, evitando que queden amontonadas.

Paso 5

Asa durante 30-40 minutos dándoles la vuelta a mitad del tiempo, hasta comprobar que están tiernas por dentro y doradas por fuera.

Paso 6

Mientras la hortaliza se dora, bate en un recipiente el zumo de limón, el vinagre balsámico, un chorrito de aceite de oliva y una pizca de sal.

Paso 7

Retira la bandeja del horno, pasa las piezas a la fuente de servir y riégalas inmediatamente con la vinagreta para que absorban todo el contraste ácido.

Paso 8

Termina espolvoreando por encima las nueces picadas, las hojas de cilantro, el tomillo y el romero justo antes de servir.

Disfruta creando en la cocina

Atreverse a experimentar con ingredientes sencillos es la mejor forma de reconciliarse con los menús de diario.

Al final, cocinar rico no requiere técnicas imposibles, sino ganas de pasarlo bien entre fogones, jugar con las especias y disfrutar llevando a la mesa platos caseros llenos de vida y sabor.