El deseo de mantener unos hábitos alimenticios sanos no deja de ganar adeptos, pero tropezar con la falta de tiempo al final del día es un clásico.
La última comida de la jornada se acaba convirtiendo en una fuente constante de dudas e indecisiones, especialmente cuando el cansancio acumulado nos pide soluciones inmediatas y sin complicaciones.
Para romper con la monotonía nocturna, la nutricionista y chef Marta Verona nos brinda una alternativa culinaria tan práctica como sorprendente. Su propuesta pasa por transformar un humilde bote de guisantes en un entrante frío de nivel gastronómico en cuestión de minutos.
Ventajas del formato conserva
Tener un bote de guisantes en la despensa supone una alternativa práctica para improvisar comidas sanas en cualquier época del año. Las conservas vegetales mantienen intactos sus valores nutricionales gracias a los procesos de envasado y esterilización.
Además, este tipo de productos reduce considerablemente el desperdicio alimentario al ofrecer raciones ajustadas a las necesidades diarias.
Aprovechar estos recursos sencillos permite mantener una alimentación equilibrada sin dedicar horas a la preparación previa.
La elaboración
El primer paso para conseguir un excelente plato es pochar despacio los dientes de ajo y el puerro, ambos muy finamente picados, en una sartén con aceite de oliva virgen extra y una pizca de sal.
La clave, según la chef Marta Verona, es mantener el fuego suave para que se vayan ablandando y adquieran un tono dorado bonito sin llegar a quemarse.
Cuando la verdura esté tierna, añade una cucharadita de maicena y remueve sin parar; esto es fundamental para cocinar la harina y evitar que deje un sabor a crudo. A continuación, vierte el vino blanco mezclando bien para deshacer cualquier posible grumo y deja que hierva a fuego lento durante unos 5 minutos para que el alcohol se evapore.
Con la base de la salsa bien ligada, acomoda en la sartén las rodajas o lomos de merluza junto al bote de guisantes bien escurridos.
Riégalo todo con el caldo de pescado en la medida justa, cubriendo los lomos solo hasta la mitad para que el pescado se cocine en su propio vapor y en el jugo de la salsa.
Ya solo queda dejar que todo se haga a fuego lento hasta que la merluza quede en su punto exacto de jugosidad y los guisantes se impregnen de todo el sabor del guiso. Para terminar, remata con una buena lluvia de perejil fresco recién picado justo antes de servirlos en la mesa.
Ingredientes
Ingredientes necesarios para una cena saludable
- 4 lomos o rodajas de merluza
- 1 bote de guisantes pequeño (entre 120 y 150 g escurridos)
- 200 ml de caldo de pescado (o lo justo para cubrir el pescado a la mitad)
- 2 o 3 dientes de ajo picados
- 1 puerro pequeño cortado muy fino
- 1 vaso de vino blanco
- 1 cucharadita de maicena
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal al gusto
- Perejil fresco recién picado
Paso 1
Sofreír el ajo y el puerro finamente picados en una sartén con un chorrito de aceite de oliva virgen extra y una pizca de sal a fuego medio, hasta que adquieran un tono dorado sin quemarse.
Paso 2
Añadir la cucharadita de maicena y remover durante unos 30 segundos de forma constante para cocinar la harina y quitarle el sabor a crudo.
Paso 3
Vertir el vaso de vino blanco, integrándolo bien para evitar grumos, y dejar hervir a fuego suave durante unos 5 minutos para que el alcohol se evapore por completo.
Paso 4
Acomodar los lomos de merluza en la sartén junto con el bote de guisantes bien escurridos.
Paso 5
Regar la preparación con los 200 ml de caldo de pescado (o la cantidad necesaria) hasta cubrir únicamente la mitad de los lomos.
Paso 6
Cocinar a fuego lento durante unos minutos hasta notar que el pescado queda en su punto justo de jugosidad y los guisantes bien integrados.
Paso 7
Decorar con una buena lluvia de perejil fresco recién picado por encima antes de llevar la elaboración directamente a la mesa.
Los beneficios de los guisantes en la cena
Incorporar el bote de guisantes en la última comida del día es un acierto desde el punto de vista nutricional.
Esta legumbre destaca por su notable contenido en fibra soluble e insoluble, una característica clave que favorece el tránsito intestinal y ayuda a mantener la sensación de saciedad sin aportar pesadez.
Al tratarse de un alimento ligero, permite que la digestión sea mucho más rápida y fluida durante la noche, garantizando un descanso reparador libre de molestias estomacales.
El aliado perfecto para tu menú semanal
Apostar por recetas que combinan ingredientes sencillos, rapidez y un perfil nutricional equilibrado es la mejor estrategia para cuidarse sin complicaciones.
Incluir pescados como la merluza junto a verduras en conserva te permite resolver la última comida del día con éxito, ganando tiempo para ti sin sacrificar el sabor.
Anímate a incorporar esta preparación a tu rutina culinaria y descubre cómo un simple giro en la cocina puede transformar tus cenas en un hábito saludable, ligero y de lo más reconfortante.
