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Durante generaciones, la imagen de las lentejas en nuestro país ha estado ligada a esas ollas a fuego lento, a las cocinas de las abuelas y a esos reconfortantes guisos de invierno que alimentaban a toda la familia por muy poco dinero.

Sin embargo, el ritmo de vida actual y las ganas de comer bien sin complicarnos la vida han transformado este clásico de cuchara en un recurso de lo más versátil y veraniego, donde las lentejas de bote se han convertido en nuestras mejores aliadas para resolver una comida ligera.

Referentes de los fogones como el chef Dani García defienden abiertamente el uso de conservas de calidad para elaborar ensaladas sofisticadas.

Una postura que demuestra cómo este ingrediente ha sabido adaptarse a los meses de calor para ofrecernos platos apetecibles, nutridos y listos en cuestión de minutos.

Un plato que empieza por el horno

La receta arranca, precisamente, por lo único que sí requiere un poco de calor: la remolacha.

El chef mete el tubérculo entero en el horno, envuelto en una capa generosa de sal gorda, y lo deja cocinar pacientemente durante 1 hora y media a 190 grados.

Según explica el propio Dani García, este paso resulta fundamental porque "la remolacha es un tubérculo duro y necesita cocción" para desplegar toda su textura suave y su dulzor natural.

Una vez que la tenemos asada, pelada y troceada, llega el momento de montar el plato.

Es aquí donde las lentejas entran en juego sin necesidad de pasar por la olla. Simplemente se mezclan con unos brotes tiernos, cebolleta picada muy fina, atún desmigado y un toque de alcaparras, rematando el conjunto con un aliño a base de aceite de oliva, vinagre de manzana, sal y pimienta.

El detalle que marca la diferencia

Aunque la elaboración no entraña ninguna dificultad, el chef insiste en un matiz profesional que conviene aplicar en casa si queremos que la ensalada funcione al cien por cien: "Quiero que sea todo cortado del mismo tamaño y que de una cucharada puedas probar de todo", explica Dani García.

Con este corte uniforme se consigue un equilibrio perfecto donde ningún ingrediente solapa al de al lado.

En este punto hay un pequeño truco, ya que solo una parte de la remolacha se pica para integrarla en el bol con las lentejas. La pieza restante se reserva entera para el emplatado final, aportando un vistoso toque de color y volumen que hace el plato mucho más apetecible a la vista.

Por qué merece la pena incluirlas en el menú

Dejando a un lado la practicidad, no hay que olvidar que las lentejas cuentan con un perfil nutricional verdaderamente completo.

Aportan una cantidad notable de proteína vegetal y fibra de gran calidad, convirtiéndose en un ingrediente enormemente saciante capaz de resolver una comida completa sin pesadez.

Además, son una excelente fuente de hierro, potasio y ácido fólico, y su bajo índice glucémico nos ayuda a mantener la energía estable durante toda la jornada.

Esa fantástica combinación de propiedades explica por qué esta legumbre, asociada tradicionalmente a los guisos contundentes, encaja a las mil maravillas en una ensalada estival.

Al combinarse con elementos crujientes como los brotes verdes o con la nota terrosa de la remolacha, las lentejas aportan cuerpo, consistencia y presencia al plato sin necesidad de recurrir a grasas pesadas ni a más hidratos de carbono.

Ingredientes

  • 200 g de lentejas cocidas (de bote)
  • 100 g de atún en aceite de oliva (desmigado)
  • 40 g de brotes tiernos o berros
  • 10 g de alcaparras
  • 2-3 unidades de remolachas frescas
  • 1 unidad de cebolleta (picada muy fina)
  • Perejil fresco picado (al gusto)
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Vinagre de manzana
  • Sal fina (para el aliño)
  • Pimienta negra molida
  • Sal gruesa (para la cama de las remolachas)

Paso 1

Pon el horno a 190 ºC con calor arriba y abajo y la función de ventilador activada.

Paso 2

Coloca las remolachas enteras y sin pelar en una fuente sobre una buena base de sal gruesa. Cúbrelas por completo con más sal gruesa y hornéalas durante 1 hora y 30 minutos.

Paso 3

Retira las remolachas de la costra de sal con cuidado y pélalas. Pica dos de ellas en dados pequeños y reserva la tercera entera para el toque final del emplatado.

Paso 4

En un bol amplio, junta las lentejas bien escurridas, los brotes tiernos o berros, la cebolleta picada muy fina, las alcaparras y el atún desmigado. Incorpora el perejil fresco picado y los dados de remolacha.

Paso 5

Adereza el conjunto con un chorro de aceite de oliva, un toque de vinagre de manzana, sal fina y pimienta recién molida al gusto. Remueve bien para integrar los sabores.

Paso 6

Sirve la ensalada en los platos y remata la presentación colocando encima la remolacha entera que habías reservado. Lista para llevar a la mesa.

Una receta fácil de replicar en casa

En definitiva, la propuesta de Dani García demuestra que no hace falta pasar horas frente a los fogones para disfrutar de un plato equilibrado, saludable y con carácter.

Si tienes un bote de lentejas a mano en la despensa, esta ensalada es la excusa perfecta para darles salida sin encender la cocina más de lo estrictamente necesario. Una alternativa ideal para esos días en los que el cuerpo pide algo fresco, nutritivo y preparado sin complicaciones.

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