Los cocineros coinciden: se recomienda congelar la pieza durante 48 horas y sumergirla tres veces en el agua hirviendo para que el pulpo quede suave

Los cocineros coinciden: se recomienda congelar la pieza durante 48 horas y sumergirla tres veces en el agua hirviendo para que el pulpo quede suave

Gastronomía

Los cocineros coinciden: para que el pulpo quede suave se recomienda congelar la pieza durante 48 horas y sumergirla tres veces en el agua hirviendo

Las claves de la cocina tradicional para que el pulpo quede suave y lograr esa textura tierna sin que la carne se vuelva gomosa

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La clave real para lograr que el pulpo quede suave reside en un proceso térmico previo que rompe las fibras musculares de forma natural.

Esta técnica de congelación previa simplifica el cocinado y evita que la pieza adquiera esa molesta textura gomosa tan habitual cuando se cocina en casa. Controlar los tiempos de cocción y el reposado garantiza un resultado tierno en cada ocasión.

El truco del congelado previo

Someter el pulpo a temperaturas de congelación durante al menos 48 horas es la forma más eficaz de ablandar su carne.

El agua presente en los tejidos musculares se expande al congelarse y crea cristales de hielo que rompen las estructuras fibrosas.

Una vez descongelado de forma lenta dentro de la nevera, el producto mantiene sus propiedades intactas pero con una flexibilidad muy superior.

Una técnica especial

Introducir la pieza en el agua hirviendo de forma gradual es un paso indispensable para fijar la piel y evitar que se desprenda durante el hervido.

Este proceso, conocido tradicionalmente como asustar al pulpo, consiste en sumergirlo y extraerlo tres veces consecutivas.

Al entrar en contacto breve con el agua hirviendo, los tentáculos se rizan de inmediato y la piel se contrae rápidamente.

Tras este triple choque térmico, la pieza entera se deja sumergida por completo para iniciar el tiempo de cocción fijado.

Control estricto de tiempos

El tiempo necesario en el fuego depende de forma directa del peso total de la pieza seleccionada para la receta.

Como regla general, se calculan entre 15 y 20 minutos de hervido por cada kilogramo de producto fresco.

Es fundamental mantener un hervor constante pero moderado a lo largo de todo el proceso para que la carne se ablande de forma homogénea.

Un fuego demasiado agresivo puede soltar la piel exterior y dejar el centro duro y fibroso.

Cocción sin añadir sal

Añadir sal al agua antes o durante la ebullición es uno de los errores más frecuentes al preparar este marisco en casa.

La sal presente desde el inicio endurece la capa exterior y complica el ablandamiento de las fibras internas.

El sazonado debe realizarse exclusivamente al momento de servir, preferiblemente con sal gruesa o en escamas sobre los cortes ya realizados. De esta forma la sal realza los matices marinos sin alterar la ternura lograda en la olla.

El uso de la olla exprés

Para quienes buscan acortar los plazos sin renunciar a la jugosidad, la cocción a presión representa una alternativa sumamente rápida y eficaz. Con este sistema los tiempos se reducen a unos 8 o 10 minutos por cada kilo de peso.

Es importante no añadir agua en exceso dentro de este tipo de ollas, ya que el propio alimento libera suficiente jugo.

La textura final resulta muy similar a la conseguida mediante el sistema de hervido tradicional en cazuela abierta.

Conservación de la textura cocida

Una vez alcanzado el punto ideal, el corte debe realizarse preferentemente con tijeras de cocina en rodajas de grosor medio.

Cortar la pieza demasiado fina puede hacer que pierda la jugosidad interior acumulada durante la cocción.

Si no se va a consumir al instante, conviene mantener las rodajas templadas cubiertas con un trapo limpio o un poco del propio caldo de cocción. Evitar corrientes de aire impide que la piel se seque y se vuelva dura en la mesa.

Disfruta de la receta en casa

Puedes aplicar estos sencillos pasos de congelación, hervido y reposo para conseguir que el pulpo quede suave y en su punto justo.

Sírvelo sobre una base de patatas cocidas con un buen chorro de aceite de oliva y pimentón para triunfar con un plato tradicional.