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La empanada gallega es uno de los grandes símbolos de la gastronomía de Galicia. Aunque admite infinidad de rellenos, desde carne hasta marisco, la de atún sigue siendo la versión más popular y esconde un detalle que pasa desapercibido para muchos.

La auténtica receta incorpora un agujero en el centro de la masa. Lejos de responder a una cuestión decorativa, este pequeño corte cumple una función esencial durante el horneado y puede marcar la diferencia en el resultado final.

Una función clave en el horno

El chef Pepe Solla, al frente del restaurante Casa Solla, distinguido con 3 Soles Guía Repsol, explicó este detalle durante la presentación de las empanadas que elaboró junto a Repsol para su distribución en estaciones de servicio. Según señaló, el agujero actúa como una chimenea que permite expulsar el vapor generado en el interior.

"Hay que abrirle un huequecito en el centro para que respire porque va a generar humedad y tiene que soltarla", explicaba el cocinero. De este modo, se evita que el exceso de humedad reblandezca la masa durante la cocción.

El resultado es una masa más crujiente, una de las características que distinguen a una empanada bien elaborada. La salida del vapor favorece que el relleno conserve su jugosidad sin comprometer la textura exterior, uno de los aspectos más valorados en este plato tradicional.

Una técnica compartida por otros cocineros

Este recurso no es exclusivo de Pepe Solla. La cocinera María Lo, ganadora de la décima edición de MasterChef España, también incorpora este paso en su receta de empanada gallega.

En una publicación compartida en redes sociales, la chef explica que, una vez cerrada la empanada, realiza un pequeño agujero en el centro antes de decorar la superficie y llevarla al horno. Se trata de una técnica ampliamente utilizada por cocineros profesionales y aficionados para facilitar la evacuación del vapor durante la cocción.

Más allá de la estética, este sencillo gesto demuestra que los pequeños detalles son determinantes en una elaboración tan emblemática como la empanada gallega. Una abertura de apenas unos centímetros puede ser la clave para conseguir una masa dorada, crujiente y fiel a la tradición.

Plato versátil

La empanada gallega gusta tanto porque combina una masa crujiente con un relleno jugoso, un equilibrio que la convierte en un plato muy versátil. Además, admite una enorme variedad de ingredientes, desde pescados y mariscos hasta carnes o verduras, lo que ha favorecido su presencia en la cocina gallega durante siglos. Su origen también explica parte de su éxito, ya que nació como una forma práctica de transportar y conservar los alimentos, una característica que todavía hoy permite consumirla tanto caliente como fría y en cualquier momento del día.

A este atractivo gastronómico se suma su profundo arraigo cultural. La empanada forma parte de las celebraciones familiares, romerías y fiestas populares de Galicia, donde cada zona mantiene recetas y rellenos propios transmitidos de generación en generación. Esa combinación de tradición, sabor y versatilidad ha hecho que siga siendo uno de los platos más representativos de la cocina gallega y uno de los más apreciados dentro y fuera de la comunidad autónoma.

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