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Gastronomía

Los expertos coinciden: "Para reducir el sabor amargo del pepino, es conveniente dejarlo en remojo, en agua fría y sal, durante 30 minutos"

Un gesto muy sencillo ayuda a mejorar la higiene de esta hortaliza sin perder sus propiedades ni alterar su sabor

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El pepino (Cucumis sativus) es uno de los alimentos más refrescantes del verano. Con un alto contenido en agua, pocas calorías y una buena aportación de vitamina C, vitaminas del grupo B y potasio, suele formar parte de ensaladas, gazpachos y otras recetas ligeras. Sin embargo, antes de consumirlo conviene prestar atención a un paso que muchas personas pasan por alto: su correcta limpieza.

Aunque su piel actúa como una barrera natural, también puede acumular restos de tierra, suciedad y residuos de pesticidas, especialmente en los ejemplares cultivados de forma convencional. Por eso, una buena higiene resulta fundamental antes de llevarlo a la mesa.

Cómo lavar el pepino

Los organismos de seguridad alimentaria recomiendan lavar siempre el pepino bajo el grifo justo antes de consumirlo. El agua corriente ayuda a eliminar parte de la suciedad y de los microorganismos presentes en la superficie. Además, aconsejan frotar la piel con las manos mientras se enjuaga para facilitar la eliminación de residuos.

Si el pepino tiene una piel firme, también puede utilizarse un cepillo de cerdas suaves exclusivo para frutas y verduras. Esta recomendación también la comparte la dietista Debbie Petitpain, portavoz de la Academia de Nutrición y Dietética de Estados Unidos, quien explica que este sencillo gesto ayuda a retirar mejor la suciedad acumulada sobre la superficie encerada del vegetal.

El bicarbonato puede ser un aliado

Quienes quieran realizar una limpieza más profunda pueden recurrir al bicarbonato de sodio. Algunos estudios han comprobado que este compuesto favorece la degradación de determinados residuos de pesticidas presentes en frutas y verduras.

El procedimiento consiste en sumergir el pepino entre 10 y 15 minutos en una mezcla preparada con una cucharadita de bicarbonato por cada taza de agua. Después basta con aclararlo abundantemente bajo el grifo para eliminar cualquier resto de bicarbonato antes de consumirlo.

Eso sí, los expertos recuerdan que no deben utilizarse jabón, detergentes ni productos de limpieza domésticos para lavar frutas y verduras. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) y el Departamento de Agricultura (USDA) advierten de que estos productos pueden dejar residuos que posteriormente se ingieran con los alimentos.

Un truco para reducir el sabor amargo

Algunas variedades presentan un ligero sabor amargo, especialmente cuando han madurado más de la cuenta. Para suavizarlo existe un remedio muy sencillo que también se utiliza con otras hortalizas.

Una vez cortado, basta con dejar el pepino en remojo con agua fría y sal durante unos 30 minutos. Después solo hay que aclararlo con agua limpia, secarlo bien y utilizarlo en la receta elegida. El resultado suele ser un sabor más suave y agradable.

Ideas para disfrutarlo este verano

Una vez limpio, el pepino ofrece muchas posibilidades en la cocina. Puede convertirse en un zumo refrescante, mezclado con otras frutas o verduras, o protagonizar una sopa fría con yogur y limón, una alternativa ligera al gazpacho en los días más calurosos.

Otra opción muy popular es el sunomono, una ensalada tradicional japonesa elaborada con pepino, algas y una vinagreta de vinagre de arroz, salsa de soja, azúcar y sal. Sea cual sea la receta elegida, dedicar apenas unos minutos a lavar correctamente el pepino permite mejorar la seguridad alimentaria sin renunciar a todas las propiedades nutricionales de una de las hortalizas más refrescantes del verano.