Arroz a la cubana

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Gastronomía

Cuba da una lección a España: "El arroz a la cubana no se sirve con salsa de tomate, sino con frijoles, plátano frito o boniato"

El popular plato que marcó la infancia de varias generaciones esconde un origen mucho más complejo de lo que te piensas

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El arroz a la cubana forma parte de la memoria gastronómica de varias generaciones de españoles. Arroz blanco, tomate, plátano y un huevo frito han sido durante décadas una combinación habitual en comedores escolares y mesas familiares gracias a su sencillez, su bajo coste y un sabor capaz de conquistar a pequeños y mayores.

Romper la yema y mezclar todos los ingredientes es, para muchos, uno de esos recuerdos que siguen intactos. Sin embargo, cuando se deja a un lado la nostalgia y se mira hacia Cuba, aparece una realidad inesperada: allí este plato prácticamente no existe tal y como se conoce en España.

Un nombre con mucha historia

El origen del arroz a la cubana sigue generando debate entre historiadores gastronómicos. Diversos investigadores sitúan su nacimiento en Canarias, favorecido por la estrecha relación comercial y cultural que durante siglos existió entre el archipiélago y Cuba. Con el paso del tiempo, la receta evolucionó hasta convertirse en un plato con identidad propia dentro de la cocina española.

Una de las primeras referencias relacionadas aparece en 1871, cuando el escritor estadounidense Samuel Hazard publicó Cuba with Pen and Pencil tras residir varios años en la isla. En la obra describe desayunos donde eran habituales los huevos fritos acompañados de tomate, aunque en ningún momento habla de un plato equivalente al arroz a la cubana que hoy se sirve en España.

Así se come realmente en Cuba

La cocina cubana es fruto de casi cinco siglos de mestizaje. A las tradiciones españolas se sumaron las aportaciones africanas y, posteriormente, la influencia de la inmigración china. De esa mezcla nació una gastronomía donde el arroz ocupa un lugar absolutamente esencial en la alimentación cotidiana.

En las mesas cubanas, el arroz suele acompañar a frijoles, congrí o moros y cristianos, además de carnes y viandas como la yuca, el boniato o la malanga. El plato que más se aproxima a lo que en España se conoce como arroz a la cubana es el picadillo a la habanera, donde el arroz blanco se sirve junto a un guiso de carne picada y plátano frito. La salsa de tomate, protagonista de la versión española, no forma parte de la receta tradicional.

El error con el plátano

Otra de las grandes diferencias está en el plátano. En España suele utilizarse el plátano dulce que se vende habitualmente en los supermercados, mientras que en Cuba se emplea plátano macho, mucho más firme y con menor contenido en azúcar.

Cuando está verde se prepara en forma de tostones o mariquitas, dos elaboraciones muy populares en el Caribe. Si está maduro, se fríe en rodajas y se sirve como guarnición salada. El resultado poco tiene que ver con el sabor dulce que aporta el plátano canario utilizado en muchas cocinas españolas.

Seguir llamándolo arroz a la cubana probablemente ya no tenga vuelta atrás. El nombre forma parte del recetario popular español desde hace décadas y ha adquirido identidad propia. Aun así, conocer su verdadera historia demuestra que, en ocasiones, los platos viajan, cambian y terminan siendo mucho más representativos del lugar donde evolucionan que del país cuyo nombre conservan.